Nacho Álvarez salta al streaming y destapa toda la interna de su salida de Canal 4: "Se cruzó un límite"

"La patada en el c... que me dieron me eyectó a un lugar mejor", define antes de estrenar el periodístico "Todo se sabe" en You Tube.

Ignacio Alvarez
Ignacio Álvarez estrena su nuevo periodístico "TSS: Todo se sabe" el próximo jueves a las 20:30 por el canal de You Tube del mismo nombre.
Estefania Leal/Archivo El Pais

Ignacio Álvarez siente que ya protagonizó otras “revoluciones comunicacionales”, aunque la próxima es quizás la más arriesgada. Tiempo atrás, fue de los primeros en llevar una propuesta de periodismo descontracturado y con humor a una AM con su programa Las Cosas en su Sitio, después refundó el periodismo de denuncia e investigación en televisión con Zona Urbana, y ahora da un paso más al desafiar a los medios tradicionales.

El periodista dice que el poder ya no lo tienen los grandes medios a la hora de dirigirse al público y desembarca en streaming con una propuesta propia, que define como el proyecto más ambicioso que hayan visto las plataformas en Uruguay. Antes de estrenar TSS: Todo se sabe, analiza los hilos del poder en los canales de televisión y explica por qué las puertas se cerraron justo antes de que pueda concretar su regreso. Y en esa dirección revela los detalles de su divorcio empresarial con Canal 4, que terminó en sospechas de censura política y en una guerra legal por el nombre de su programa.

Fiel a su característico estilo sin filtro, Álvarez también critica con dureza el primer año de gestión de Yamandú Orsi y confirma que le plantearon la posibilidad de conducir la versión uruguaya de Gran Hermano. "Me mato antes de tener que fumarme a a estos boludos todo el día", exclama a las risas.

-¿Qué te hizo tomar la decisión de abrir tu propio espacio de streaming TSS: Todo se sabe?

-La verdad es que yo quería apostar a la televisión y además tenía el interés manifiesto por parte de un canal. Tuve conversaciones, pero en un momento las puertas se cerraron. Fue entonces que dije “vamos por un canal propio”. De todas formas, lo del streaming era algo con lo que (Alejandro) Fantino me había insistido mucho, y desde hacía años me lo venía sugiriendo Gabriel Moreno, que había sido el gerente general de Sarandí cuando empecé con Las Cosas en su Sitio allá por el año 2000 -y el responsable de ofrecerme la revolucionaria idea de pasar de la FM del grupo a la tradicional Radio Sarandí 690-. Cuando pasó lo de Canal 4 me llamó y empezamos a trabajar en este proyecto.

-¿Con cuál canal tuviste esas conversaciones?

-En realidad llegué a hablar con ambos, el 10 y el 12. Con los dos me pasó algo similar: “me interesa, me interesa, me interesa”, y a último momento “ahora no, el año que viene hablamos”. Acá hay que entender que los canales son empresas que dependen de concesiones del Estado y el gobierno de turno los tiene agarrados de los huevos. Por eso muchas veces no quieren quilombo. Además, por estos tiempos los canales están en una situación económica muy delicada y meterse con el gobierno puede suponer un coscorrón que les dé vuelta la ecuación, desde multas, el retiro de la publicidad oficial o una aplicación excesivamente puntillosa de la ley. Si te la quieren dar te la van a dan de alguna forma, y si no se la dan, ellos tienen miedo de que se la den. La televisión y la radio dependen en última instancia del gobierno, pero internet vino a romper ese cordón. Yo estaba disfrutando del año sin televisión, pero no quería otro año más así.

-Es un producto caro, ¿cómo se sostiene comercialmente en streaming?

-Junto a Gabriel, yo me tuve que poner el traje de vendedor y fui a todas las reuniones con anunciantes, sobre todo con los que pautaban en Santo y Seña. Nos fue excelentemente bien. Además de los nuevos auspiciantes, el 90% de los que pautaban en Santo y Seña están apoyando la propuesta de Todo se sabe, y además van a invertir en publicidad más guita de la que ponían en la televisión.

-¿Y eso por qué?

-Hay todo un fenómeno que se está dando en Uruguay y en el mundo. La mayor parte de la inversión publicitaria hoy está en internet. Las empresas están migrando su pauta de los medios tradicionales a lo digital. La generación de mis hijos y también mayores ya no miran televisión y andan todo el día con el celular. Los veteranos están familiarizados con You Tube y te ven en el Smart TV o en la compu, cuando tienen ganas. Además pautar en internet permite segmentar a quién le querés llegar y medir con más eficiencia el impacto de cada aviso. Por otra parte, nosotros aspiramos a tener la propuesta más potente del streaming en Uruguay y los cálculos dan que nuestro programa va a ser lejos el más visto, y por eso vale lo que vale. Más allá de que también varios me han dicho “quiero apoyar porque es bueno para el país que se escuche tu voz”.

Ignacio Alvarez
El equipo de "TSS: Todo se sabe" se completa con Alejandro Amaral, Leo Pereyra, Patricia Martín, Bernardo Wolloch, Julián Moreno y Tomás Álvarez, hijo del conductor.
Foto: difusión

-¿El formato va a ser el mismo de Santo y Seña?

-Equipo que gana no se toca. Va a ser similar, pero va a tener innovaciones. La matriz va a ser la de Santo y Seña. Va a haber una “Mesa de Periodistas” con Leo Pereyra y Bicho Amaral, que somos periodistas en serio y no lectores de noticias. Va a haber informes de Patricia (Martín) y de (Bernardo) Wolloch. Y se suman dos veinteañeros: mi hijo Tomi Alvarez y Julián “Toti” Moreno. Son dos periodistas recién recibidos que tienen su propia visión de las cosas y que desde su interés también van a presentar sus informes. Vamos a salir en vivo los jueves a las 20.30 desde Trimax, que tiene los estudios más profesionales que hay y la mejor energía para apoyar este experimento de laboratorio, que supone hacer por primera vez en streaming un programa del peso de Todo se sabe.

-¿Por qué elegiste como título la frase que funcionaba de slogan de Santo y Seña? Van a decir que no soltás.

-¿Cómo me voy a soltar a mí mismo? ¿Qué era Santo y Seña?

-El programa que iba por Canal 4.

-Era mi programa, que iba por Canal 4. Yo lo inventé. Que el canal no me haya querido dar el nombre es un tema del canal. La marca era de ellos, incluso la tienen registrada. Pero me parece bueno cambiarla porque tampoco es lo mismo. Es el “hijo de”, pero no es lo mismo.

-Contaste que Canal 4 también quiso registrar este otro nombre en las últimas semanas.

-Me dicen que a nivel empresarial estas cosas pasan, pero es bastante patético que el canal que me echó de una forma tan sospechosa, un año después se ensañe tratando de impugnar el nombre de mi nuevo programa solo para joderme, porque es evidente que no van a salir con un programa que se llame así. Además es un slogan que fue inventado por mí hace 14 años.

-¿Qué implica a nivel personal y profesional hacer un producto que se va a ver por internet, por fuera de la televisión abierta?

-Implica tener libertad absoluta. La patada en el culo que me dieron me eyectó a un nivel superior. Hay un empoderamiento que implica asumir que el poder lo tiene uno mismo. Antes, si no estabas en medios no existías. Ahora hay una alternativa; y con mucho más potencial. Hoy el poder lo tienen los contenidos, porque ya no necesitamos de una radio o de un canal, y podemos llegarle a la gente de forma directa a través de You Tube, para darle lo que tanto nos pide. Es una sensación única y nueva, mezcla de independencia y libertad absoluta, y que llega además en un momento de mi vida donde siento que estoy preparado para abrir las alas y volar por mi cuenta.

-¿Pero no fue un baldazo de agua fría asumir que por un tiempo no vas a tener lugar en la televisión abierta?

-En el momento dije “la puta madre”, porque prefería volver a la televisión. De todos modos yo soy un resiliente, no me iba a tirar al piso a llorar. Y lo más importante fue entender que tengo el apoyo de la gente. El malestar me duró un día y enseguida me convencí de que el poder lo tengo yo. Ahora si los medios no abren las puertas, en tu casa podés abrir las puertas del mundo.

Ignacio Alvarez
"Estoy preparado para abir las alas y volar por mi cuenta", expresa antes de su debut.
Estefania Leal/Archivo El Pais

-¿Vos consumís streaming?

-Miro a Jaime Bayly y Solo Fonseca que analiza la coyuntura internacional.

-¿Y de Uruguay?

-No. No tengo tiempo ni ganas.

-¿Haber revelado manejos internos de Canal 4 y Canal 10 en tu libro Porque (no) todo se sabe (Aguilar) no te aleja de la posibilidad de volver a la televisión en el futuro?

-En el 4 imagino que con la actual dirección no podría volver a trabajar, pero yo tampoco lo haría. Se cruzó un límite que no se puede cruzar. A nivel profesional y personal, desde lo ético y lo periodístico fue una ordinariez lo que pretendieron hacer.

-Te referís al episodio de la entrevista al entonces candidato presidencial Álvaro Delgado.

-Sí, yo estaba entrevistando a Delgado en vivo, y el director del canal se metió en el control y le dijo a Patricia Martín que a partir de ese momento el que mandaba era un gerente que le dejó al lado como un milico. Mientras yo hacía la entrevista, ella me decía por la cucaracha que el gerente pedía que no siguiera preguntando sobre los chats de (Guillermo) Maciel y (Carolina) Ache por el caso Marset. Yo me saqué el auricular y seguí preguntando lo que se me cantó. Eso fue una ordinariez. Nunca me pasó una cosa así. Unas horas antes me había llamado uno de los gerentes para pedirme las preguntas que iba a hacer. Le dije que si el director del canal las quería que me llamara, pero nunca le dio para hablarme a mí directamente.

-Y después llegó el episodio con el entonces candidato Yamandú Orsi.

-Eso fue el día que encaré a Orsi y después de esconderse media hora en un camerino mientras sus asesores me pedían que me fuera, me dijo que no me iba a dar la entrevista a pesar de que se había comprometido a hacerlo. Yo lo tenía grabado diciendo que me iba a dar la nota, pero al rato me llamaron de la dirección del canal y me pidieron que no pusiera al aire esas imágenes. No lo hice, pero las publiqué en mis redes y conté al aire lo que había pasado. Y lo más insólito fue que mientras hablaba en Santo y seña, pusieron al aire un zócalo en el que el canal decía que no compartía necesariamente mis dichos. Fue algo inédito.

-En el libro contás que antes de esos episodios habías tenido otros choques, incluso por “listas negras” de personas a las que no permitían entrevistar.

-Mirá, yo tuve mil roces, pero siempre se hablaron. Cuando pasaba algo yo me plantaba y daba la pelea. Es que al ser el programa estrella del canal, yo tenía un poder a la hora de negociar, y a diferencia del resto de la programación que tenía y tiene que agachar la cabeza a los designios del patrón, yo me enfrentaba y le decía que no. Yo trabajé con libertad, pero fui casi una excepción.

-Insinuás que en Telenoche, por ejemplo, hay figuras que no se entrevistan porque va en contra de los intereses del canal.

-Obvio. Cuando se conocieron los audios de Bustillo hablando con Ache los pasé en Santo y Seña y después me enteré que Telenoche no los había puesto al aire. Tampoco querían que se entrevistara a Andrés Ojeda en su rol de abogado, pero al final di mis razones y terminamos haciéndolo. Un director no puede manejar el canal como si fuera su estancia, pero lo hace. Y seguro que son cosas que en mayor o menor medida pasan en todos los canales.

-¿Pasa en el Grupo Magnolio, donde trabajás actualmente?

-En Magnolio tengo total libertad, pero a diferencia de Canal 4 nunca hubo ni una discusión. Hay que tener grandeza y saber liderar. Hay cosas con las que yo no transo.

-Pero en Canal 4 no renunciaste sino que te terminaron echando.

-Lo que nadie sabe, y se lo podés preguntar a Patricia Martín, es que cuando pasó lo de Delgado dije “acá se rompió algo definitivamente y no puedo trabajar más”. Ya se había cruzado una línea de la que no había retorno. No renuncié ahí porque tenía que terminar el ciclo y faltaban pocos programas.

-¿Alguna discusión estuvo cerca de terminar en golpes?

-Lo cuento en mi libro: una vez un directivo dio la vuelta alrededor de la mesa para gritarme a unos centímetros de la cara. Que cada uno diga a cuánto está de agarrarse a piñazos. Yo estaba lejos de eso y lo miraba tranquilamente. Después, a la noche, terminó pidiéndome perdón, justo es decirlo.

Ignacio Alvarez
El conductor publicó este verano su primer libro, “Porque (no) todo se sabe” (Aguilar), donde repasa sus 30 años de carrera en el periodismo. A la vez, continúa al frente del ciclo radial La Pecera por Azul FM.
Estefania Leal/Archivo El Pais

-¿Firmaste un contrato de confidencialidad en tu salida de Canal 4?

-Hay una cláusula que dice que “el comunicador se abstendrá de hacer comentarios negativos sobre su salida del canal”.

-¿Considerás que lo respetaste?

-Yo no estoy haciendo comentarios negativos. Cuento las cosas como fueron.

-¿Por qué evitás mencionar con nombre propio al director del canal en el libro?

-En el fondo, por delicadeza. No guardo rencor, y también hubo muchas cosas buenas en esos trece años en los que trabajamos libremente.

-Hablabas de la grandeza que se necesita para liderar, ¿la tenés?

-Preguntale a la gente que trabajó conmigo.

-Debe haber de todo.

-Una cosa es exigir y otra es decir que las cosas son así porque se me cantan las pelotas. Yo tomo las decisiones con argumentos profesionales y no personales. Soy exigente, las cosas se tienen que hacer bien y eso a veces me lleva a calentarme y putear. Igual, con el tiempo he aprendido a manejar las relaciones humanas desde un lado más maduro, pero también terminemos con la generación de cristal pelotuda. Siempre puede haber discusiones y puteadas en un momento de estrés.

-Trascendió que te habían tentado para la conducción de Gran Hermano Uruguay, ¿fue así?

-Me tantearon de Canal 10. Al principio dije que no y después pensé que tal vez sí. Me tengo fe para muchas cosas y para esto también. Pero paralelamente se fue dando todo lo del streaming y el canal fue buscando otro perfil. De todos modos hubo un quiebre cuando me dijeron que tenía que estar inmerso en la realidad de la casa de Gran Hermano durante 24 horas. ¡Olvidate! ¡Me mato antes de fumarme a estos boludos durante todo el día!

-¿Hubo una propuesta formal?

-Varias personas importantes de Canal 10 me mencionaron la propuesta. Fueron charlas, no llegó a ser un ofrecimiento formal.

-¿Cuál es tu mirada sobre el primer año de gobierno de Orsi?

-Es un desastre. No es ninguna novedad, pero está pintado al óleo. No sabe de lo que habla, hace agua todo el tiempo. Un día dice una cosa y el otro día otra. Sus propios compañeros le toman el pelo. Siempre lo dije y por eso se ofendió.

-El politólogo Óscar Bottinelli, por ejemplo, dijo en VTV que fue un primer año exitoso.

-(Risas) ¿En serio dijo eso? Qué hijo de p... No es lo que dicen sus propias encuestas. Desde Jorge Batlle un gobierno no tenía niveles de aprobación tan bajos en su primer año de gestión.

-Guido Manini Ríos sin dar nombres dice que hay periodistas cercanos a Lacalle Pou o a Álvaro Delgado que operaron para perjudicar a Cabildo. ¿Vos te das por aludido?

-Yo sé qué él piensa eso de mí, como sé que no hay nada más descabellado que eso. Quien más operó contra Manini fue Manini, traicionando varias veces al gobierno de Lacalle. Y en segundo lugar su esposa, Irene Moreira, con todos los acomodos y amiguismos que demostramos en Santo y seña, y que la llevaron a ser removida. Debería asumir que fue él con su accionar quien decepcionó a miles de votantes que habían apostado a una nueva forma de hacer política, pero terminaron encontrando lo peor de la vieja política. Y con respecto a operar a favor de Delgado, me remito a la entrevista que le hice días antes de las elecciones, y al intento de censura del canal frente a las preguntas que yo le hacía.

-¿Cuál es tu visión sobre el conflicto en Gaza?

-No hay blancos y negros. Trato de tener una versión imparcial. Es cierto que hay una tirria hacia los judíos y muchas veces antisemitismo. También es cierto que la respuesta que tuvo (Benjamin) Netanyahu hacia Gaza fue demasiado exacerbada, violenta e inhumana, aunque no fue genocidio.

-¿Petinatti está enojado con vos por este tema?

-No lo sé, preguntale a él. Lo único que te digo es que hace poco intercambiamos mensajes por la muerte de mi padre y recordamos que yo había ido al velorio del suyo.

-Contaste al aire que un famoso comunicador se había ofendido por tu posición en el tema de Israel.

-No quiero decir quién fue. Todos nos podemos ofender y yo estoy acostumbrado a decir cosas que molesten. Si el otro se toma personal una opinión, es problema del otro. En el caso de Peti no me extrañaría que se enoje porque él tiene una tesitura totalmente radical en cuanto al tema judío. Entonces todo lo que se salga de ahí probablemente le moleste. Pero los fanatismos no van conmigo.

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