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Editorial

La fiscal de la que Iturralde habla bien en los mensajes, ha demostrado ser una funcionaria imparcial y profesional. Lo demuestra su actuación, especialmente en el caso Penadés.
España siempre tuvo una manera dura de hacer política, con choques fuertes, personalidades tajantes y mucha intransigencia. Pero esto ya se parece a otra cosa muy diferente.
El mismo fiscal que tiene a su cargo los expedientes del pasaporte de Marset y del excustodio presidencial Alejandro Astesiano, es el que archivó las denuncias sobre el Antel Arena.
Un presidente que avanza en su rumbo con los instrumentos que tiene desde el Ejecutivo, y un Parlamento con un abanico de fuerzas políticas en las que ese programa no tiene consensos.
Lo grave es el despiste conceptual que trasunta esta representante nacional: la llamada “participación” que no es otra cosa que el corporativismo estatal, para ella vale más que el voto.
Es bien llamativo cómo estas figuras de la cultura tienen canilla libre para plantear amenazas o comentarios que si fueran dichos por cualquier otro serían un escándalo e incitación a la violencia.
Se crearon 80.000 puestos de trabajo en los últimos cuatro años, el número de personas trabajando está en su máximo histórico, así como el de trabajadores registrados en BPS. Estamos mejor.
Las dos guerras, lanzadas una por Rusia y otra por Hamás, son una seria amenaza al mundo occidental y a las democracias que defienden la libertad y el Estado de Derecho como convivencia.
La Coalición Republicana ha decidido abrir todos los archivos históricos. Se genera así una mayor esperanza para obtener más información. La izquierda, increíblemente, votó en contra.
El malhumor del Frente Amplio volvió a ser la tónica de sus acusaciones y ataques (ahora a Álvaro Delgado) y es una señal de que su triunfalismo se va convirtiendo en camino a la derrota.
Este concierto es una metáfora de un tiempo contradictorio sobre el cual ya es hora de que el país reflexione serenamente. En la hondura de la emoción reside justamente, parte de la dificultad.
En la superficie, Orsi y Cosse comparten escenarios e intercambian elogios, pero hay canales de comunicación paralelos en donde tanto amor y paz se enturbian en demasía.

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