Opinión

Todo menos yo tenéis la culpa

En comunicación política hay una regla básica: si alguien tiene que enfrentar una cámara de televisión para advertir que “no soy un asesino en serie”, el público desconfiará.

¿Pensar juntos o interpelarnos?

En un mundo perturbado y amenazante, el imperativo no es destrozarnos ni acusarnos.

Rebeldes y perdones

Lo grave y preocupante es la frecuencia de esos subordinados cuestionando en medios o redes las decisiones del Presidente.

Cardama inicia arbitraje

Un cúmulo de profesionales a contratar y los narcos se frotan las manos.

Ciudad de Diógenes

Grafitis, mugre y abandono no son solo un problema estético: también reflejan una renuncia colectiva al cuidado del espacio público.
Editorial
Ecos