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¿A quién hacer caso?

M.R.R.A. | Montevideo
@|Nos encontramos a escasos días de las elecciones nacionales, juntamente con ellas se votan dos plebiscitos. Concretamente en esta carta me voy a referir al plebiscito de la Seguridad Social.

Las fórmulas presidenciales de los cinco principales partidos políticos del país han manifestado públicamente que no votarán el mismo (unos con más bríos y otros más tímidamente). También lo han expresado los principales líderes políticos de las tres fuerzas políticas más relevante del país (el Señor José Mujica y los Doctores Julio María Sanguinetti y Luis Lacalle Pou).

La economista Azucena Arbeleche, actual Ministra de Economía y Finanzas, ha sido tajante en destacar en nombre del gobierno y de su equipo de lo inconveniente del plebiscito antes mencionado. También se han expresado 112 economistas y referentes económicos del Frente Amplio por considerar que: “El plebiscito no soluciona los problemas, tiene consecuencias injustas y regresivas, y genera enormes costos”. Personalidades de reconocida trayectoria en esa fuerza de izquierda (que ocuparon importantes cargos en el MEF, en la OPP y en los Bancos Oficiales) en las administraciones anteriores forman parte de este grupo (inclusive el Cr. Gabriel Oddone, potencialmente Ministro de Economía de volver el FA al gobierno).

Como hecho casi anecdótico, el Sr. Eduardo Ruiz, que oficiara de Director representante de los trabajadores en el BPS, renunció el pasado 7 de octubre, por su posición contraria a este plebiscito que impulsa el PIT-CNT y otras organizaciones.

No obstante, a pocos de días de esta importante definición, un gran número de compatriotas, según las encuestas disponibles, apoyan al mismo o no tienen una opinión definida al respecto, pese a que los principales referentes, tanto políticos como profesionales, lo consideran inadecuado.

A veces, frente a un problema a resolver ayuda plantear una analogía al respecto. Pensemos, por ejemplo, un señor que llamaremos Jorge tiene una afección cardíaca. Consulta a su cardiólogo, éste a su vez recaba la opinión de un cirujano cardiovascular e inclusive se desarrolla un ateneo clínico para evaluar la mejor alternativa para el tratamiento de su dolencia. Todos los profesionales en base a la historia clínica de Jorge, estudios históricos sobre el tratamiento de esos casos en otros pacientes, conociendo además que habría otras alternativas no quirúrgicas de menor riesgo y que igualmente le proporcionarían una calidad de vida adecuada, le sugieren desestimar una operación.

Igualmente dejan en Jorge tomar la decisión final.

Saliendo de ese centro de salud se encuentra con dos de sus amigos de toda la vida: el conserje y el jefe de administración de esa entidad médica. Les comenta el motivo por el cual se encuentra allí y sus dos amigos sin pensarlo mucho le dicen: “Jorge, no lo dudes opérate ya y sal de ese problema”. Un consejo dado con “buenas intenciones” y “como una corazonada” pero sin ningún respaldo médico/científico.

¿Qué haría Jorge?; y aquí vamos al título de la carta: “¿A quién hacer caso?”. Parece clara la decisión a tomar, en base a qué opiniones son válidas y, fundamentadas, cuáles no.

Compatriotas, este próximo 27 de octubre, apoyémonos en las opiniones de los especialistas y de quienes hemos elegido, en una instancia u otra, para dirigir los destinos de nuestro querido país.

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