La Clave
Mugre y arte en las calles
Hace pocos días, un viajero europeo que visitaba Montevideo, subió un video a youtube comentando asombrado la cantidad de grafitis que ensuciaban el histórico edificio de la facultad de Derecho. Días después un grupo de ciudadanos tomó cartas en el asunto, y limpió por su cuenta esa fachada. No pasaron ni 24 horas, que un imbécil lo volvió a ensuciar, y hasta dejó su nombre. Uruguay tiene un profundo problema cultural, que debe atacar en todos los flancos.
Cada vez en peor estado
Hubo un tiempo de esperanza con el cambio de gobierno en Montevideo, de que se pudiera mejorar en algo la limpieza de la ciudad. La esperanza duró muy poco. En pleno enero, cuando la capital del país tiene menos gente, y menos basura que recolectar, el estado de la ciudad es deplorable. Basura por todos lados, contenedores desbordados, sus entornos convertidos en chiqueros. Si esto se ve así a mitad de enero, cabe imaginarse lo que va a ser en julio o agosto. ¡Terrible!
Sin señales de Negro
Tras la denuncia por la presión inaceptable sufrida por un periodista de El País de parte de funcionarios de policía, es cada día más sonoro el silencio del ministro Carlos Negro. Lejos de ordenar una investigación a fondo, o de convocar a los jerarcas policiales para que expliquen el tema, Negro mira para otro lado. El tema se suma a un reclamo reciente del ministerio de Educación para saber cuál era la fuente de otra pieza investigativa. La libertad de prensa, bajo acoso.
Un hecho que exige respuesta
La nota publicada ayer por El País, en la que el periodista Sebastián Cabrera denuncia un interrogatorio irregular y altamente sospechoso por parte de la policía, no puede quedar en nada. De hecho, resulta un bochorno que le ministro del Interior, ex fiscal, no haya condenado el asunto desde un principio. NO se trata de que el periodismo tenga privilegios exagerados. Pero un jerarca policial abusa de su poder cuando hace algo así. Urge una explicación del gobierno.
Así no marcha la cosa
El presidente Orsi se mostró perplejo por la suspensión de las visas para inmigrantes a Estados Unidos, y dijo que confía en revertir la decisión. Lo que muestra Orsi con ese comentario es un nivel de ingenuidad mayúscula de cómo funciona el mundo. Desde que llegó al gobierno, ha replicado como alumno obediente, todas las cosas que dice Lula. Pero Uruguay no es Brasil, y se paga un precio por ponerse frente a la tanqueta Trump. Ahora, de nada sirve posar de ingenuo.
Con la plata de todos
La comunicadora de TV Ciudad, Tania Tabárez, criticó a El País por replicar una denuncia del senador Martín Lema, sobre el aumento del costo de esa señal municipal, en momentos en que la intendencia de Montevideo tiene serios problemas financieros. Más allá del tono doctoral sin sustento, la comunicadora no entiende el rol de la prensa. Ni el de las instituciones públicas, que no deberían usar la plata de todos, para satisfacer la agenda ideológica de un nicho insignificante.
Patrullaje caro y discutible
El gobierno ha informado con gran pompa que realiza un patrullaje con helicópteros por toda la costa. Cada hora del vuelo de estos aparatos, cuesta por lo menos 300 dólares, a lo que hay que sumar el costo del personal. La pregunta es si eso es necesario, o se trata de una costosa puesta en escena, para dar la impresión de que se trabaja mucho en seguridad. Con las posibilidades que brindan hoy los drones, ¿es necesario gastar ese dinero en estas cosas?
Cosse y la plata de todos
Es conocido el escaso respeto que tiene la vicepresidenta Cosse por el dinero del contribuyente. Sus antecedentes en Antel y otras dependencias públicas, dan evidencia sobrada del tema. Pero lo informado en las últimas horas sobre TV Ciudad es un escándalo. Un aumento absurdo en cantidad de funcionarios, y en el régimen de presupuestación, que subió el costo de ese producto tóxico en millones al contribuyente. Eso mientras los servicios esenciales se caen a pedazos.
Mujeres y política sesgada
Irán está en medio de una masiva revuelta popular contra el régimen extremista religioso que domina el país hace décadas. Quienes han llevado e liderazgo de las protestas, son en su mayoría mujeres, cansadas de vivir como ciudadanas de segunda categoría. Curiosamente, muchas de las extremistas feministas en Occidente, omiten mostrar su solidaridad con estas “compañeras”. ¿Será porque las iraníes son menos importantes? ¿O por motivos políticos rastreros?