La Clave
Señales de Cardama
El gobierno pasó semanas festejando como una gran victoria que la empresa Cardama no hubiera seguido su reclamo civil en Uruguay. La realidad quedó en claro esta semana, cuando el astillero español envió una notificación de que apelará a un arbitraje internacional. Ante esto, “fuentes” del gobierno llamaron a la tranquilidad. Algo simple para quienes inventaron este desaguisado legal, porque no tendrán que pagar la cuenta. Los que sí lo haremos, no estamos nada tranquilos.
Sánchez y el peor ejemplo
En su campaña por “blanquear” esta estatización de parte del rol de las AFAP, el secretario de Presidencia Alejandro Sánchez hizo el peor ejercicio de comparación posible. Dijo que se hará (primero hay que tener los votos) lo mismo que con el llamado “corralito mutual”, para asesorar a las personas. ¿Alguien en Uruguay cree que el “corralito mutual” ha servido para algo? Es recortar la libertad de elegir a la gente para tener un sistema quebrado de corte estatista.
Problema con el archivo
Si hay un enemigo del actual gobierno del Frente Amplio es el archivo. No hay día en que alguna de las solemnes declaraciones de sus principales dirigentes no choque de frente con lo que decían hace apenas un par de años. Caso ejemplar es el del secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, que por estos días defendió la visita del presidente Orsi a un portaviones americano. Por menos de eso, hace dos años exigía la renuncia del Canciller y el Ministro de Defensa.
Ciclismo, plata y política
El ciclista uruguayo Thomas Silva ganó la segunda etapa del Giro de Italia, y se puso a la cabeza de la competencia, un logro sin precedentes para este deporte uruguayo. Como suele suceder, muchos políticos y funcionarios festejaron el hecho como un gol propio. La realidad es que el ciclismo, un deporte muy seguido sobre todo en el interior del país, es un eterno postergado a la hora de repartir el escaso presupuesto estatal. Ahora es fácil subirse al logro personal de Silva.
Proyecto imperial de Cosse
Mientras Uruguay enfrenta un serio desafío en materia presupuestal, con un déficit desbocado, y promesas millonarias que el gobierno no logra cumplir, la vicepresidenta Cosse parece habitar en otro mundo. Solo así se explica que haya sacado de la galera un proyecto fastuoso para remodelar el entorno del Palacio Legislativo. Lo último que pide el país en este momento es gasto superfluo en más edificios públicos. Sobre todo teniendo en cuenta el historial de Cosse en la materia.
Capital sin solución
El país pasó meses discutiendo sobre una propuesta para cambiar el transporte y aliviar el tránsito en la zona metropolitana. La montaña, como siempre en Uruguay, parece que terminará pariendo un costoso ratón. Pero, mientras tanto, las autoridades de Montevideo podrían hacer algo por su parte. Un ejemplo, regular el funcionamiento de los proveedores, que en un caso único mundial, en esta ciudad trabajan a la hora pico, trancando todas las calles. ¿No lo ve el intendente?
Denuncia falsa que no existe
La noticia de la condena a una mujer por hacer denuncias falsas de violencia y acoso contra una ex pareja tiene enorme importancia para el debate público. Sobre todo porque de parte de los sectores feministas radicales se suele asegurar que ese tipo de actitud no existe. Que son un mito, fogoneado para limitar la posibilidad de acción legal de muchas mujeres abusadas. No es así. El Derecho exige que la ley sea pareja para todos, y que la Justicia sea ciega. Así debe ser.
Festejan alza de la inflación
Uruguay es el país del revés. Resulta que después de décadas de esfuerzo, la inflación había bajado a niveles históricos. Esto producto del esfuerzo de muchos años, pero sobre todo del gobierno anterior, que incluso pese al impacto de la pandemia, hizo los deberes en la materia. Pero ahora el gobierno del FA festeja porque la última medición mostró una suba, que le permite “licuar” parte de su exceso de gasto. Un monumento a la cortedad de miras y falta de visión.
Castillo y el portaviones
Este es un gobierno muy peculiar. Pero incluso tomando eso en cuenta es completamente inaceptable que un ministro como Juan Castillo se dé el lujo de cuestionar públicamente al presidente Orsi por su decisión de visitar un portaviones estadounidense. El hecho en sí es discutible, y se puede analizar. Pero un ministro es una figura de confianza del presidente, y si no le gusta algo que este hace, lo que corresponde es que se lo diga en privado, o que renuncie.