La Clave

Trump, pesos y balances

La decisión de la Suprema Corte de los Estados Unidos de declarar inconstitucional la batería de aranceles comerciales del presidente Trump tiene un valor especial. Deja en claro lo que es una democracia que funciona. Esto es importante en una región donde las limitaciones al poder del gobierno de turno siempre son vistas como algo negativo, como un freno al desarrollo. ¡No! La clave para el desarrollo justamente es tener pesos y contrapesos en el sistema institucional.

Arazatí y Cardama, lo mismo

El Tribunal de Cuentas acaba de observar la modificación al “Proyecto Neptuno”, que busca solucionar el tema del agua potable en Montevideo. Era obvio, se trata de un contrato que no tiene nada que ver con el original. Pero el gobierno dijo que no lo importa, y sigue para adelante. Lo mismo pasa con Cardama, todo aquel que entiende del tema, dice que es una locura legal, que nos costará millones, pero al gobierno no le importa. Lo político por sobre lo jurídico.

Castillo, la nafta y el fuego

En medio de un clima laboral altamente complejo, con costos altísimos para las empresas, y la presión de la inteligencia artificial sobre la mano de obra no calificada, el ministro Juan Castillo se dedica a tirar nafta sobre el fuego. El jerarca volvió a hablar de su proyecto que obliga a las empresas privadas a notificar al estado antes de realizar reestructuras corporativas. Lo que se logra con esto es poner otra pesa en el lado de la balanza que sugiere no contratar a nadie en Uruguay.

Buena noticia judicial

La justicia rechazó el pedido de la Institución de Derechos Humanos de frenar la prospección petrolera en el mar uruguayo. Más allá de la opinión que cada uno tenga sobre el tema de fondo, es ridículo que esta institución se atribuya el derecho a opinar o exigir medidas de cualquier tema. Al final, resulta que votamos un presidente y un parlamento, para que un organismo de segundo orden se atribuya competencia en los temas que a ellos se le ocurran. Una locura.

Ciudad Vieja en crisis

La Ciudad Vieja es el barrio más relevante para la identidad de Montevideo. Y muchos podrían decir de todo el país. Sin embargo, padece un abandono absoluto por parte de las autoridades municipales y nacionales. No sólo es la basura en las calles, la inseguridad, los adictos acampando en sitios patrimoniales. Es que también se han tomado medidas que han dañado la movilidad, espantando al sector comercial. Urge hacer algo para rescatar ese patrimonio amenazado.

La agonía de un régimen

Las noticias de Cuba son estremecedoras. Un colapso total en lo económico y en lo social. No hay energía, no hay alimentos, no hay salud. Si bien la agonía viene de tiempo atrás, el final de su último “sponsor”, Venezuela, ha sumido a la otrora perla de la corona española en un nivel de miseria similar al de Haití. Eso mientras sus déspotas comunistas ostentan barrigas impúdicas y lanzan discursos amenazantes. Así termina el llamado “paraíso socialista”. Como siempre.

Papelón y soberbia política

El viaje de 23 jerarcas públicos a presentar un informe sobre derechos humanos a Ginebra es tan incomprensible como dañino para la actividad política. No hay ninguna justificación para que un informe que en otras oportunidades lo presentaron 2 o 3 personas, haya requerido enviar a 23. Y menos en momentos de estrechez financiera en cosas relevantes. Una pésima señal, agravado por la soberbia con la que los viajeros defendieron su indefendible accionar.

Daño grave al país

Estaba decidido hace más de tres meses. Pero el anuncio formal de ayer del gobierno de que no seguirá adelante con la construcción de las patrulleras en el astillero Cardama será muy costoso para el país. Primero, nos quedamos sin los barcos. Segundo, nos exponemos a un juicio millonario, con muchas chances de perder. Tercero, nos quedaremos con unos fierros inutilizables que nos costaron decenas de millones. Por último, la imagen de la seriedad del país queda dañada.

Ideas que llevan a sospecha

Algún iluminado de nuestra Cancillería tuvo la genial idea de vender las residencias que tiene nuestro país en capitales como Washington o Madrid, que se habrían valorizado mucho. El tema es que con una valorización general, eso obligará a pagar más en cualquier caso, por los lugares de residencia de nuestros diplomáticos. Al final, el ahorro para el país termina siendo mínimo, se va en gastos corrientes banales, y el único que gana es el intermediario en la venta. ¿Sospechoso?

Derechos humanos y plata

Si algo muestra las prioridades y formas de entender el país de un gobierno es la forma en que reparte la plata que nos saca a los ciudadanos. Que se haya concedido un aumento de casi un 20% al presupuesto de la Institución de Derechos Humanos es expresivo. Ni la educación, ni la salud, ni la investigación en ciencia y tecnología, recibieron alzas de ese tipo. Pero la plata está para una entidad que se dedica a hacer política con la tragedia que enlutó al país hace 50 años.

Ahora, apronte la billetera

El gobierno insiste en romper el contrato firmado, y en ejecución con el astillero español Cardama. La realidad es que hasta ahora, el gobierno no ha presentado ni un elemento suficiente como para romper ese contrato, y todas las demoras en la ejecución sobrevinientes a la infausta conferencia de prensa encabezada por el presidente Orsi serán atribuidas por la contraparte a los efectos de la misma. Consecuencia, juicio millonario que terminaremos pagando todos.