La Clave
Demanda obvia a la vista
La noticia de que el empresario Cardama, inciará un juicio al estado por los agravios permanentes a los que ha sido sometido, y por los anuncios de incumplimiento de contrato del gobierno, se veía venir. Lo más triste, y probable, es que nos quedemos sin los barcos, y tengamos que hacer frente a un juicio millonario, con todo para perder. Sería importante que la oposición dejara bien en claro que un futuro gobierno, buscará cobrar ese dinero, a los responsables de este desastre.
Nada les viene bien
Los recientes anuncios de exploración petrolera, han generado una fuerte contra ola de protestas “ambientalistas”. Algunos reclamos parecen atendibles, pero otros no tanto. Al final del día, parece que hay gente que no le viene bien nada. Si avanza la forestación, protestas, si crece la agricultura, protestas, si se habla de hidrógeno verde, protestas, la ganadería, lo mismo. Parece que todo lo que puede ayudar al desarrollo del país, molesta. Como si el ideal fuera vivir en la miseria.
Maduro es culpa de ellos
El presidente Orsi se alineó (¡vaya sorpresa!) con su mentor Lula da Silva, para criticar toda intervención en Venezuela. Hay algo que estos presidentes no quieren asumir: la culpa de que hoy Maduro sea el problema que es para el continente, es suya. Hace al menos una década que Venezuela es una cruenta dictadura de izquierda. Los gobiernos afines han mirado para otro lado, mientras el país se convertía en un estado fallido, algo que no es sostenible. ¿Qué alternativa presentan?
Lubetkin y la realidad
El canciller Mario Lubetkin tiene dos particularidades muy notorias: el optimismo y la soberbia. Sobre lo primero, lleva desde que asumió asegurando que se iba a firmar el acuerdo con la Unión Europea, llegando a decir que era “muy optimista” en la materia. Las noticias de estas horas son elocuentes al respecto. Eso conecta con la soberbia, que lo ha llevado a hablar como si fuera una luminaria de la política internacional. Las noticias de estas horas son elocuentes al respecto.
Una idea que suma
Es muy interesante la propuesta del senador Bordaberry, de un plan amplio para facilitar un cierre a las heridas dejadas por la dictadura militar y el período previo de violencia política de izquierda. Sin embargo, algunas organizaciones de familiares de fallecidos en la represión se han manifestado en contra. Su postura es muy respetable, pero no tiene por qué condicionar el tema. La dictadura terminó hace 40 años, y el país no puede seguir rehén de ese período funesto.