La Clave
Algo va mal en la salud
Algo no está funcionando bien en la gestión de la salud pública. Por un lado tenemos un desfile cotidiano de jerarcas que renuncian con motivos discutibles. Por otro, hay figuras que son removidas, como el caso del director de Hemocentro de Maldonado, sin que haya las explicaciones del caso, y con fuerte rechazo de los beneficiarios y la comunidad local. Eso mientras los jerarcas hacen promesas, que no se terminan de concretar nunca. Algo allí no está funcionando bien.
Síndrome del analista
Si hay un problema que aqueja a algunos gobernantes es lo que se puede llamar el “síndrome del analista”. Es lo que pasa cuando alguien que ha sido elegido para ejercer el poder, para tomar medidas concretas para solucionar los problemas de la gente, opta por hacer comentarios valorativos, como si estuviera en la tribuna en vez de en la cancha. Eso está pasando con el presidente Orsi, que ayer dijo que el aumento de la violencia es “terrible”. Bien, ¿y qué hacemos?
Consumo y dilemas éticos
Un completo informe publicado ayer por El País ilustra sobre los problemas que enfrenta cada día la sociedad a la hora chocar con las grandes empresas que ofrecen distintos servicios. Hoy es casi imposible hablar con un ser humano que tenga autoridad para resolver los habituales problemas que surgen en relaciones de consumo. Y la actuación de la Defensa del Consumidor deja bastante que desear. Se trata de un problema serio, creciente, y que amerita atención.
Plata a cambio de nada
La propuesta de eliminar la obligación para los padres que reciben dinero del estado, de enviar a sus hijos a la escuela o hacerlos ver por un médico, es nefasta. Algunos dirán que la experiencia muestra que eso no cambia nada. Difícil creerlo, pero es lo de menos. En el fondo, se trata de algo moral, porque lo menos que una sociedad le puede reclamar a alguien a quien sus compatriotas están ayudando es que tenga un mínimo cuidado con sus hijos. ¿Es demasiado eso?
Oddone no tiene excusas
Las declaraciones del ministro Oddone intentando dar una pátina de respetabilidad a los cambios propuestos por los sectores más radicales de la izquierda uruguaya al sistema jubilatorio marcan un momento bisagra en su reciente carrera política. El Oddone técnico sabe bien que esto es un desastre, un cambio a las reglas de juego que golpea a la seriedad del país. Y una claudicación ante gente que admira al kirchnerismo. El Oddone político, lo legitima. No hay vuelta atrás.
Izquierda y doble discurso
El presidente Orsi participó en España de un encuentro en defensa de la democracia, con distintos mandatarios “de izquierda”. El mismo fue organizado por el mandatario local, Pedro Sánchez, acosado por denuncias de corrupción que implican incluso a su esposa. Pocas horas después de ese emotivo encuentro en Barcelona, se hicieron públicos videos de cómo el propio Sánchez habría manipulado urnas para quedarse con el control del Partido Socialista. ¡Lindo demócrata!
Trump y la mira corta
Está claro que el presidente Donald Trump no apela a las maneras más diplomáticas. Y que muchos analistas lo detestan, porque combate a las ideas de izquierda que son hegemónicas allí. Ahora, hay veces que esos sentimientos chocan con la finalidad de un periodista, que es ayudar a entender lo que pasa. Escuchamos todos los días como si Irán estuviera ganando la guerra. Ahora sabemos que hay una crisis interna feroz en ese gobierno. Hay que ser más objetivos.
Silencio que preocupa
Durante la última conferencia de prensa del presidente Orsi para hablar del caso Cardama se dijeron dos cosas clave: que no habría problemas legales con la decisión unilateral de romper el contrato, y que en pocos días se anunciaría una nueva compra de lanchas para cumplir con la misión de cuidar las aguas territoriales. De ninguna de las dos cosas se ha sabido más nada. Pero sí que el astillero nos intima a llevarnos los fierros en construcción. La cosa no huele bien.
Fallas en el mercado
El subsecretario de Economía, Martín Vallcorba, dijo que el gobierno enviará un proyecto de Ley de Competitividad con el que se busca corregir “fallas en el mercado” y así impactar a la baja en los precios de la canasta básica. La realidad es que Uruguay no es caro por “fallas en el mercado”, sino porque la intervención miope del estado, en un país chico, genera chacras donde muchos jugadores pescan en la pecera. Eso no es un problema del mercado, sino del estado.