El viaje de 23 jerarcas públicos a presentar un informe sobre derechos humanos a Ginebra es tan incomprensible como dañino para la actividad política. No hay ninguna justificación para que un informe que en otras oportunidades lo presentaron 2 o 3 personas, haya requerido enviar a 23. Y menos en momentos de estrechez financiera en cosas relevantes. Una pésima señal, agravado por la soberbia con la que los viajeros defendieron su indefendible accionar.