En medio de una de las peores crisis económicas en la isla desde la revolución de 1959, un descontento popular creciente, y fuertemente presionado por Estados Unidos, los líderes del régimen comunista de Cuba buscaron ayer viernes mostrarse fuertes y unidos.
La cúpula del régimen encabezó un acto de rechazo a la imputación del Departamento de Justicia estadounidense al expresidente Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de una organización opositora y la muerte de sus cuatro tripulantes en 1996.
El actual dictador cubano, Miguel Díaz-Canel, que asistió al acto pero no pronunció discurso, escribió al finalizar la ceremonia en sus redes sociales que esta acusación contra el hermano menos de Fidel Castro es una “acelerada construcción mediática para justificar una agresión militar, sueño febril de un reducto de mafiosos de origen cubano”.
El Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos presentó el miércoles cargos contra Raúl Castro por ordenar, cuando era ministro de Defensa, el derribo el 24 de febrero de 1996 de dos avionetas, en las que iban tres ciudadanos cubano-estadounidenses y un cubano residente legal en Estados Unidos.
Raúl Castro, de 94 años, no asistió al acto de ayer, pero sí lo hizo gran parte de su familia, entre ellos los hijos Mariela y Alejandro Castro, un actor clave de las negociaciones secretas que condujeron en 2015 al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.
También estaba el nieto y guardaespaldas del expresidente, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien ha participado en las recientes negociaciones entre La Habana y Washington.
La manifestación fue organizada delante de la embajada de Estados Unidos en La Habana. Entre los asistentes había numerosos militares, policías, funcionarios y empleados de empresas estatales. Se instaló una explanada bautizada “tribuna antiimperialista” situada frente a la embajada estadounidense.
En primera fila se encontraban Díaz-Canel, y otros miembros del gobierno, todos con uniforme militar.
Estuvieron, además, otros altos dirigentes del régimen y el ex segundo secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), José Ramón Machado Ventura, el otro único representante de la llamada generación histórica aún en activo.
El mensaje de Castro
“Soy portador de un mensaje que acaba de llegarnos de parte del general (Raúl Castro). Dice que agradece de todo corazón la solidaridad expresada por nuestro pueblo” y “que mientras viva seguirá marchando al frente de nuestro pueblo y defendiendo nuestra revolución”, declaró desde la tribuna Gerardo Hernández, un exespía infiltrado en Estados Unidos y liberado en 2015.
“¡Trump, cabrón, acuérdate de Girón!”, gritaron los participantes, en referencia al fallido intento de invasión de Bahía de Cochinos, en 1961, por mercenarios entrenados y financiados por la CIA, que tuvo lugar cerca de la playa Girón.
Tras los cargos presentados por el Departamento de Justicia contra Raúl Castro, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, calificó la víspera al expresidente como un “fugitivo” de la Justicia estadounidense, pero se negó a comentar planes para arrestarlo.
Sobre los hechos de 1996, el ex agente de la inteligencia cubana Gerardo Hernández, conocido por ser el líder de una red de espías que cumplió largas condenas en Estados Unidos, dijo a EFE este jueves que el país norteamericano “pudo prevenir esas muertes y no tomó ninguna acción”.
“Hubo 16 notas diplomáticas de Cuba advirtiéndolos y pidiéndole que no dejaran salir (a los pilotos) en los vuelos de Hermanos al Rescate”, señaló Hernández, quien indicó que el día del derribo era la “vez número 25 que violaban el espacio aéreo cubano”.
Hernández reiteró que “Cuba es un pueblo de paz”, a la vez que reconoció que “en términos militares no podemos enfrentarnos a cañonazos con Estados Unidos” (...) “por lo tanto, nuestra primera manera de prepararnos es “tratar de evitar un conflicto”.
Esta posición la ratificó esta jornada el canciller cubano Bruno Rodríguez, quien señaló en redes sociales que Cuba “repudia la amenaza militar y las agresiones estadounidenses, las medidas adicionales de bloqueo, las sanciones secundarias y el cerco energético, que causan un grave daño al pueblo y a las familias” de la isla.
Este caso ha levantado especulaciones sobre si el presidente Donald Trump prepara la captura de Raúl Castro como hizo en enero en Venezuela con el dictador Nicolás Maduro, quien afronta un juicio por narcotráfico en Estados Unidos.
Continúa el derrumbe del turismo
Cuba recibió en los cuatro primeros meses del año 328.608 turistas, un 55,8% menos que en el mismo período del año pasado, tras un abril con apenas 30.551 visitantes, según datos difundidos ayer viernes por la Oficina Nacional de Estadística e Información.
Las cifras confirman el derrumbe del turismo en la isla caribeña por las dificultades derivadas de su grave crisis económica.
Por países de origen, Canadá aportó entre enero y abril 125.444 turistas y Rusia apenas 21.050, lo que supone descensos interanuales del 63,8% y del 56,7%, respectivamente, aunque todos los mercados emisores registran caídas considerables (las menores, las de Argentina y China, superan el 20%).
Las visitas de la comunidad cubana en el exterior, uno de los pilares del sector, también se redujeron de forma notable en los cuatro primeros meses del ejercicio, un 41,2%, hasta las 46.173 personas.
El turismo, sector esencial de la economía cubana, se encontraba ya en crisis en 2025, cuando se registraron las peores cifras desde 2002 (sin contar los años de la pandemia). La presión estadounidense sobre Cuba y, especialmente el bloqueo petrolero, ha lastrado aún más esta industria.
Desde enero las principales rutas aéreas (desde Canadá y Rusia), entre otras, se han cancelado por la falta de combustible y muchos hoteles han cerrado sus puertas de forma temporal por la falta de clientes. Las españolas Iberia y World2Fly han anunciado la suspensión progresiva de sus frecuencias.
El turismo es fundamental para los planes de recuperación económica del régimen cubano, por su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) y por la entrada de divisas que representa. Cuba registró en 2025 poco más de 1,8 millones de visitantes extranjeros, frente al objetivo gubernamental de 2,6 millones. EFE
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