En Cuba, las reformas económicas anunciadas en los últimos meses para promover el sector privado y la inversión extranjera llegan tarde, mientras el régimen comunista culpa a Estados Unidos de todos sus males.
Mañana viernes se dará el último paso de estas reformas: las gasolineras del país (todas estatales) dejarán de acatar los precios minoristas fijados desde el Gobierno y podrán establecerlos libremente, a partir de los costos de cada operación de importación.
La medida tiene “motivos económicos”, explicó el Ministerio de Finanzas y Precios, que resaltó que se ha “permitido que existan múltiples actores en condiciones de importar y comercializar combustibles en moneda extranjera”, lo que podría apuntar a una liberalización de la venta minorista de combustibles.
Para el economista cubano Daniel Torralbas, el anuncio es “un paso positivo”, al entender que en el fondo “se autorizó el comercio minorista de combustibles a privados”, aunque considera que este paso llega “muy tarde”.
Cuando comenzó el bloqueo petrolero de Estados Unidos, el régimen cubano permitió por primera vez al sector privado importar combustible, pero le cerró la puerta a la venta al por menor y mantuvo en su ámbito ese monopolio.
Torralbas cuestiona “¿por qué no aprobar una medida como ésta antes?”, si “la escasez de combustible y los apagones eléctricos en la isla datan de 2021, el mismo año en que se aprobaron las primeras mil pequeñas y medianas empresas (mipymes)”, que habían estado prohibidas por más de seis décadas.
La liberalización de los precios es, en todo caso, una alternativa para que “entre un poco del suministro que necesita el país”, pero con límites, según Torralbas. El sector privado “no tiene la capacidad financiera para suplir la demanda de la isla” en su totalidad ni, a su juicio, “le toca asumir esa responsabilidad”.
Cuba afrontará en este 2026 la contracción económica más profunda de la región, con un decrecimiento del 6,5 de su Producto Interno Bruto (PIB), según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), a lo que habría que sumar la caída acumulada de más de un 15% entre 2020 y 2025, según cifras oficiales.
“Genocida bloqueo”
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, atribuyó ayer miércoles la situación “particularmente tensa” del sistema eléctrico del país al bloqueo energético que Estados Unidos mantiene contra la isla desde hace más de tres meses.
En los últimos días Cuba sufrió apagones prolongados y niveles récord de déficit de generación por la escasez de combustible. El 65% del territorio, donde viven 9,6 millones de personas, tuvo cortes de electricidad simultáneos el martes, según oficiales.
“Ese dramático agravamiento tiene una única causa: el genocida bloqueo energético al que Estados Unidos somete a nuestro país, amenazando con aranceles irracionales a cualquier nación que nos provea de combustible”, denunció Díaz-Canel en X.
Desde finales de enero, el gobierno de Donald Trump solo ha permitido la llegada a Cuba de un petrolero ruso con 100.000 toneladas de crudo, que permitió durante abril una ligera mejoría en la generación eléctrica.
Díaz-Canel dijo que Estados Unidos “tiene como principal objetivo el sufrimiento de todo el pueblo, para tomarlo como rehén y conducirlo contra el Gobierno”.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, negó la semana pasada la existencia de un bloqueo petrolero contra Cuba y atribuyó la crisis energética a deficiencias en la gestión del régimen comunista.
En La Habana se reportan cortes de electricidad que superan las 19 horas diarias y en varias provincias los apagones se extienden durante jornadas completas.
La generación eléctrica en la isla depende en gran medida de siete termoeléctricas envejecidas, algunas de más de 40 años, que sufren frecuentes averías o deben salir de servicio por mantenimiento. EFE, AFP
EE.UU. ofrece dar US$ 100 millones
Estados Unidos reiteró ayer miércoles su oferta de 100 millones de dólares en “asistencia humanitaria directa al pueblo cubano” después de que las autoridades de La Habana tacharan de “fábula” el ofrecimiento del secretario de Estado, Marco Rubio, la semana pasada. “El Departamento de Estado reitera públicamente la generosa oferta de EE.UU. de proporcionar 100 millones de dólares adicionales en asistencia humanitaria directa al pueblo cubano, la cual sería distribuida en coordinación con la Iglesia Católica y otras organizaciones humanitarias independientes y confiables”, anunció en un comunicado. Según el Departamento de Estado, la decisión de recibir esa asistencia recae ahora en el Gobierno cubano, que debe elegir entre “aceptar la oferta o rechazar una ayuda vital y crucial” para la isla. El comunicado insiste en que Rubio ha realizado numerosas ofertas privadas a las autoridades de La Habana, entre ellas el apoyo para un servicio de internet satelital gratuito y los mencionados 100 millones de dólares en asistencia humanitaria directa.