El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, mantuvo este jueves una reunión en el Vaticano con el objetivo de recomponer la relación bilateral tras recientes tensiones políticas. El encuentro, calificado como “amistoso y constructivo”, abordó la guerra en Medio Oriente y los esfuerzos humanitarios en América, especialmente en Cuba, en un contexto marcado por críticas del presidente Donald Trump al pontífice.
Rubio llegó al palacio apostólico semanas después de los cuestionamientos públicos de Trump hacia el papa, a quien acusó de debilidad en política exterior. Según el Departamento de Estado, la audiencia de más de 45 minutos destacó las relaciones Estados Unidos con el Vaticano y el "compromiso compartido con la paz y la dignidad humana".
El portavoz Tommy Pigott afirmó que el diálogo reflejó “la sólida y constante asociación entre Estados Unidos y la Santa Sede en favor de la libertad religiosa”. Tras la audiencia, Rubio también se reunió con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano.
Según Washington, el diálogo entre Rubio y León XIV dio fe de "la sólida y constante asociación entre Estados Unidos y la Santa Sede en favor de la libertad religiosa".
En paralelo, el Vaticano describió los encuentros como “cordiales” y subrayó la necesidad de trabajar “incansablemente en favor de la paz”, en línea con el posicionamiento del pontífice frente a los conflictos internacionales.
Relaciones diplomáticas y foco en conflictos internacionales
Durante las reuniones se revisaron las iniciativas para alcanzar una paz duradera en Medio Oriente, en medio de la escalada tras la guerra que involucra a Israel, Estados Unidos e Irán. También se analizaron los programas de asistencia en América Latina.
Uno de los puntos destacados fue la ayuda humanitaria en Cuba, canalizada a través de la Iglesia católica y organizaciones como Cáritas. Washington confirmó que trabaja en conjunto con instituciones religiosas en la isla, mientras mantiene presión sobre el gobierno cubano.
Rubio, de origen cubano, ha liderado esa línea política dentro de la administración Trump. Por su parte, León XIV posee una fuerte conexión con América Latina tras haber sido misionero durante dos décadas en Perú.
El intercambio incluyó gestos simbólicos: el papa obsequió a Rubio un bolígrafo de madera de olivo, destacando que “el olivo es el árbol de la paz”, mientras que el funcionario estadounidense le entregó un balón de fútbol americano de cristal.
Tensiones con Trump y postura sobre armas nucleares
El encuentro se produjo en medio de un clima tenso por las críticas de Trump al papa, que se intensificaron en los últimos meses. El mandatario llegó a calificar al pontífice como “DÉBIL en materia de crimen, y terrible para la política exterior”, según posteó en su red social Truth.
Las críticas surgieron luego de que León XIV pidiera paz en Medio Oriente y calificara como “realmente inaceptable” la amenaza de destruir la civilización iraní. Esta semana, Trump volvió a cuestionarlo al afirmar que el papa considera aceptable que Irán posea armas nucleares.
El pontífice rechazó esas afirmaciones y reafirmó la posición histórica de la Iglesia. “La Iglesia ha hablado durante años contra todas las armas nucleares, así que no hay duda de eso”, sostuvo. Además, agregó: “Si alguien desea criticarme por proclamar el Evangelio, que lo haga con la verdad”.
La figura de León XIV, primer papa estadounidense, tiene un peso particular en Washington, donde también tiene un historial de críticas a las políticas migratorias de la actual administración.
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