El acuerdo para el fin de la guerra en Medio Oriente se demora, pero ambas partes parecen que no están previendo volver a las hostilidades por ahora. Al menos eso dijo ayer miércoles el régimen de Irán, que considera poco probable la reanudación de los bombardeos en un momento de avance de las negociaciones con Estados Unidos. De todos modos, el acuerdo no está cerrado. El presidente Donald Trump dijo que aún no está “satisfecho” con las propuestas de Irán.
A raíz del conflicto, Irán prácticamente cerró el estrecho de Ormuz, una vía marítima esencial para el comercio del petróleo y gas en el mundo, y Estados Unidos respondió con un bloqueo naval a los puertos iraníes.
Trump dio a entender que no tiene prisa en llegar a un acuerdo. “Irán está empeñado, quieren mucho llegar a un trato. Hasta ahora no lo han logrado. No estamos aún satisfechos con ello, pero lo estaremos”, dijo durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca.
Más temprano, el subjefe político de la Marina de los Guardianes de la Revolución Islámica, Mohamad Akbarzadeh, declaró que “la posibilidad de guerra es baja debido a la debilidad del enemigo” y advirtió que “las fuerzas armadas están al acecho con los cargadores llenos”.
“No duden de que convertiremos la zona desde Chabahar hasta Mahshahr en un cementerio para los agresores”, dijo, citando lugares en cada extremo de la costa sur de Irán.
La declaración llegó un día después de que Irán acusara a Estados Unidos de violar el alto el fuego y advirtiera que estaba listo para represalias tras los ataques más graves desde que entró en vigor una tregua el 8 de abril.
La guerra estalló a finales de febrero con ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, y se extendió rápidamente por múltiples frentes y envolvió a la región, a la vez que sumió en el caos los mercados energéticos mundiales.
Después de que ambas partes dieran indicios de avances en las negociaciones, la televisión estatal iraní afirmó que Washington se había comprometido a levantar su bloqueo naval sobre Irán, a restablecer el tráfico en el estrecho de Ormuz y a retirar las fuerzas estadounidenses del Golfo.
El informe citaba un borrador de memorando de entendimiento, pero la Casa Blanca lo desmintió de inmediato, asegurando que se trataba de una “total invención”. “Nadie debería creer lo que está publicando la prensa estatal iraní. LOS HECHOS IMPORTAN”, señaló la Casa Blanca en X.
Trump descartó así la posibilidad de cerrar un acuerdo con Irán que permita a la República Islámica ejercer control alguno sobre el estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo.
Acuerdos de Abraham
Trump condiciona la firma de un acuerdo de paz con Irán a que aliados de Washington en Medio Oriente, como Arabia Saudí o Catar, se adhieran a los Acuerdos de Abraham para normalizar relaciones con Israel. “No estoy seguro de que debamos cerrar el acuerdo si no firman para unirse a los Acuerdos de Abraham”, declaró ayer en la reunión de su gabinete en la Casa Blanca, en la que afirmó que sus aliados le “deben” ese gesto.
Trump planteó esta cuestión el pasado sábado durante una conversación telefónica con líderes y representantes de Arabia Saudí, Baréin, Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Pakistán y Turquía como parte de las negociaciones de paz con Irán.
La normalización de relaciones entre Arabia Saudí e Israel, dos potencias regionales aliadas de Washington pero históricamente enfrentadas, supondría un cambio de primer orden en la geopolítica de Medio Oriente.
La Administración anterior del demócrata Joe Biden buscó la adhesión de los saudíes a los Acuerdos de Abraham, pero las negociaciones se rompieron tras los atentados de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023. Los Acuerdos de Abraham fueron impulsados durante el primer mandato de Trump y permitieron el establecimiento de relaciones de Israel con EAU, Baréin, Sudán y Marruecos. AFP, EFE
Trump rechaza que Rusia o China se hagan cargo del uranio iraní
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, subrayó ayer miércoles su oposición a que países como Rusia o China se hagan con el control de las reservas de uranio enriquecido en posesión de Irán, un mecanismo que ya se incluyó en el acuerdo nuclear con Teherán de 2015. “No, no estaría cómodo con eso”, se limitó a responder Trump al ser preguntado por periodistas por la posibilidad de que Moscú o Pekín custodien el material radiactivo con el que potencialmente Irán podría llegar a fabricar un arma nuclear.
El Gobierno de Xi Jinping se ha mostrado abierto a hacerse con el control de unos 440 kilos del uranio que Irán ha enriquecido hasta el 60% (cerca del 90% que suele ser necesario para armar una bomba atómica) o incluso a someter esas reservas a un proceso de degradación para reducir la concentración del isótopo fisionable uranio-235.
Por su parte, el Ejecutivo de Vladímir Putin ha ofrecido asumir la custodia del uranio enriquecido iraní, igual que hizo en virtud del pacto nuclear acordado en 2015 entre Teherán, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y la Unión Europea. Como parte del acuerdo, Irán transfirió a Rusia unas 11 toneladas de uranio. Trump ha dicho que un futuro acuerdo nuclear con Irán debe incluir la transferencia de reservas de uranio a Estados Unidos y ha rechazado que estas reservas sean trasladadas a terceros países.
El programa nuclear de los ayatolás es un aspecto clave de las negociaciones entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra, aunque ambas partes podrían acordar primero una reapertura del estrecho de Ormuz.