El candidato del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, visitará hoy martes a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, en prisión domiciliaria, luego de que la corte suprema de Brasil lo autorizara a retomar los encuentros, a dos semanas de la segunda vuelta electoral.
Flávio Bolsonaro irá al balotaje con Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) el 25 de octubre tras haber obtenido en la primera vuelta del 4 de octubre 47% de los votos frente a 45% del presidente, que busca un cuarto mandato.
El senador tenía prohibidas las visitas desde julio por divulgar una carta de su padre en apoyo a su campaña durante una transmisión en YouTube. El juez Alexandre de Moraes consideró entonces que el candidato del PL violó la prohibición impuesta a su padre de expresarse en redes sociales, incluso a través de terceros. La suspensión, de 90 días, terminó el domingo.
El magistrado autorizó ayer lunes a retomar las visitas, pero mantuvo la prohibición de que tengan “finalidad político-electoral”. Tampoco podrá divulgar “cualquier manifiesto o declaración” de Jair Bolsonaro, incluso por terceros y por cualquier medio.
La defensa de Jair Bolsonaro había pedido al juez el 5 de octubre, un día después de la primera vuelta, que se adelantara el fin de la restricción o que autorizara a Flávio al menos una visita “de naturaleza exclusivamente familiar”. Pero De Moraes no decidió hasta que venció el plazo.
Flávio Bolsonaro dijo ayer a periodistas en Brasilia que visitará a su padre hoy martes por la mañana. “Estoy ansioso, son más de tres meses sin poder verlo”, afirmó tras asistir a una misa en ocasión del día de Nossa Senhora Aparecida.
El senador describió la suspensión de visitas como “una decisión sin ningún criterio, sin ninguna humanidad, sin ningún amparo legal” para “separar a un líder político de quien está compitiendo por la presidencia, y a un padre de un hijo”.
“Quiero ver cómo está su ánimo con todo lo que pasó (...). Quiero mirarlo a los ojos, darle un abrazo”, agregó.
Jair Bolsonaro, de 71 años, cumple una pena de 27 años de cárcel por un intento de golpe de Estado en 2022 para impedir la asunción de Lula. Está en prisión domiciliaria en Brasilia por motivos de salud derivados de una puñalada que sufrió en 2018, durante la campaña electoral que lo llevó al gobierno.
¿Giro en la Corte?
En plena campaña electoral y acuciada por una grave crisis de credibilidad, la Corte Suprema de Brasil ha emitido en las últimas semanas varias resoluciones judiciales favorables a Flávio Bolsonaro.
Estas decisiones se han dictado entre los días previos a los comicios del pasado 4 de octubre y el arranque de la campaña para la segunda vuelta del día 25. La última es la que dictó de ayer lunes el magistrado De Moraes que permitió al candidato del Partido Liberal visitar a su padre.
De Moraes es el enemigo número uno del bolsonarismo, que lo tilda de “dictador” y lo acusa de “perseguir” a la familia del ex jefe de Estado.
Además, la credibilidad del juez se ha visto dañada desde que salió a la luz la relación que mantenía con el banquero Daniel Vorcaro y los negocios de su esposa con el antiguo dueño del Banco Master, encarcelado por un enorme escándalo financiero.
El segundo fallo que favoreció al bolsonarismo tiene la firma del juez Gilmar Mendes. El decano del Supremo archivó el pasado martes una denuncia contra Alfredo Gaspar, candidato a vicepresidente de Flávio Bolsonaro, por la presunta violación de una menor.
El caso se arrastra desde abril, cuando la Policía pidió investigar al compañero de fórmula del hijo de Bolsonaro ante las sospechas de que tuvo relaciones sexuales con una adolescente de 13 años, lo que en Brasil está tipificado como “violación de vulnerable”. Pero la Fiscalía alegó falta de pruebas y contradicciones en los testimonios y Mendes archivó el caso.
Además, el 2 de octubre, De Moraes concedió el régimen semiabierto a todo un símbolo del bolsonarismo, Débora Rodrigues, condenada a 14 años de prisión por participar en la invasión de las sedes de los tres poderes en Brasilia, el 8 de enero de 2023. Esta peluquera se hizo famosa por vandalizar una estatua frente al Supremo con un pintalabios rojo.
Por último, el 4 de septiembre, De Moraes archivó, también a petición de la Fiscalía, una investigación contra el senador Marcos do Val y los comunicadores Allan dos Santos, Oswaldo Eustáquio y Ednardo Raposo, todos partidarios de Bolsonaro.
La Policía llegó a formular cargos contra ellos por obstrucción judicial e incitación al crimen dentro de una causa abierta por deslegitimar a autoridades brasileñas, pero el Ministerio Público dijo que no había elementos suficientes para presentar una denuncia.
Todas estas decisiones llegan en un momento de fuerte convulsión interna en el Supremo por el escándalo del Banco Master, que ha afectado a varios de sus jueces.
Flávio Bolsonaro ha aprovechado la crisis en el alto tribunal para atacar a Lula y ha prometido impulsar procesos de destitución en el Senado contra De Moraes y otros magistrados si gana en las urnas.
En paralelo, el coordinador de su campaña, el senador Rogério Marinho, cuyo partido controlará más de un tercio de la Cámara Alta, se reunió el martes pasado con el presidente del Supremo, Edson Fachin, para advertirle de que están dispuestos a “juzgar” a los jueces que puedan incurrir en un eventual “delito de responsabilidad”. AFP, EFE
Virgen Aparecida en la campaña electoral
Con bastones, flores y lágrimas en los ojos, miles de peregrinos veneraron ayer lunes en la basílica Nossa Senhora Aparecida a la patrona de Brasil, mientras Lula y Flávio Bolsonaro se disputan el voto clave de los católicos para el balotaje.
La virgen negra se convirtió en protagonista de la primera vuelta de las presidenciales, cuando Flávio Bolsonaro tuvo que negar una información falsa según la cual pretendía despojarla de su título de patrona si se convertía en presidente.
Bolsonaro, favorito en el balotaje del 25 de octubre, es evangélico y la “fake news” fue usada incluso por el presidente izquierdista Lula en un intento de reforzarse entre los católicos. En la fiesta nacional de la virgen, Lula y Flávio asistieron a misas separadas.
Lula endurece discurso sobre seguridad
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, endureció ayer lunes su discurso sobre seguridad pública y prometió “prisión para los bandidos” y “tranquilidad” al “pueblo trabajador”, tras asistir a la misa por el día de la Virgen de Aparecida, patrona del país. En una conversación con periodistas, Lula dijo que el Gobierno se meterá de lleno en el combate al crimen organizado para “liberar a los territorios brasileños”.
“El día que el Gobierno federal pueda asumir el papel de la seguridad pública, en la medida en que la Constitución lo permita, ese día podremos decir, alto y claro, que para el pueblo trabajador queremos tranquilidad, queremos paz, queremos protección (...) y para los bandidos, queremos prisión”, expresó.
Las palabras del mandatario se dan en el marco de la votación esta semana en una comisión del Senado de la propuesta de modificación de la Constitución sobre seguridad pública, impulsada por el Gobierno federal.
La iniciativa, que ya recibió el visto bueno en la Cámara de Diputados, busca ampliar las competencias del Gobierno federal en la lucha contra la delincuencia, una responsabilidad que hasta ahora recaía casi de manera exclusiva en los estados. El proyecto, sin embargo, genera debate político y legislativo.
Uno de sus principales puntos de controversia es el nivel de integración que propone entre las fuerzas federales, como la Policía Federal, y los cuerpos de seguridad autonómicos, representados por las policías civiles y militares de cada estado.
- La carta política de Lula en el Senado para revertir la ventaja de Flávio Bolsonaro antes de la segunda vuelta Flávio Bolsonaro afirma que debatirá con Lula en la segunda vuelta y empieza a tejer alianzas Lula vs. Flávio Bolsonaro: qué dice la primera encuesta de Datafolha de cara a la segunda vuelta en Brasil