El senador Flávio Bolsonaro gana impulso ante la segunda vuelta de las elecciones gracias a que el candidato que quedó tercero, otros perdedores y varios partidos le otorgaron apoyo público.
De su lado, el presidente Lula anunció una nueva exención de impuestos a la gasolina, promete debates, insta a sus votantes a movilizar a los 33 millones de abstencionistas y ayer denunció presuntos bloqueos a sus contenidos de Meta.
Por lo pronto, a dos semanas de la segunda vuelta, Augusto Cury, un autor superventas de libros de autoayuda, que quedó tras Bolsonaro (47%) y Lula (45%) en tercer lugar, con un 2,9% (3,4 millones de votos) anunció que apoya al heredero del clan Bolsonaro. Flávio Bolsonaro también recibió el apoyo de los antiguos gobernadores Ronaldo Caiado (2,1%) y Romeu Zema (0,27%) además de partidos de la derecha tradicional.
El escritor Cury, que en campaña dijo “mi mente es capitalista, pero mi corazón es social”, explicó: “Decidí darle un voto de confianza a Flávio Bolsonaro, que busca un primer mandato y, después, [promete poner] fin a la reelección. Pero quiero dejar claro que esto no es un cheque en blanco, es un compromiso conmigo y con Brasil. Yo y todo el pueblo brasileño le exigiremos cuentas”, declaró.
Bolsonaro fue sumando adhesiones, luego de la primera vuelta, a su proyecto de “derrotar al Partido de los Trabajadores”. Ese apoyo no supone ninguna sorpresa porque el senador concurrió a las elecciones como el principal candidato de una derecha dividida. Ninguna otra sigla quiso aliarse con él de partida, pero siempre estuvo relativamente claro que sumarían fuerza ante la batalla electoral definitiva.
Ahora nombres tradicionales del centroderecha y la derecha clásica han formalizado ese apoyo al candidato del Partido Liberal (PL), el de los Bolsonaro. Entre esos apoyos, Republicanos, una formación creada por la Iglesia Universal, Podemos, União Brasil, Progressistas y Novo.
El PL amplió su poder territorial y legislativo. Aumentó su mayoría en la Cámara de Diputados hasta los 121 de los 513 escaños y roza los escaños necesarios en el Senado para declarar desde allí la guerra al Supremo. Cuatro Bolsonaros han conquistado un escaño.
Cury era la única opción que tenía Lula para ampliar su base porque esta vez es el único candidato de la izquierda, cabeza de lista de la alianza de la Esperanza. Liderada por el Partido de los Trabajadores, está formada por otras cuatro siglas de izquierdas más el partido PSB del vicepresidente y candidato a la reelección, Geraldo Alckmin, un antiguo rival.
Lula reclutó a Alckmin en 2022 para “salvar la democracia” frente a Bolsonaro y este sigue fiel a su lado. Es su gran gancho electoral ante los empresarios y los conservadores preocupados por la integridad democrática.
Lula decretó, en su calidad de presidente, una nueva exención de impuestos a la gasolina esta semana. Y, en su calidad de líder del PT, anima a los suyos a ir vecino a vecino, internauta a internauta. El viernes se echó de nuevo a la calle en una favela de Brasilia.
En Ceilandia, feudo bolsonarista, Lula proclamó: “Este país no volverá a ser gobernado por el fascismo, no será gobernado por los asesinos de la covid, por los socios del Banco Master y de Vorcaro [el fraude millonario en el que Flávio Bolsonaro es investigado]. Estaremos juntos; habrá mucho debate en la televisión y en internet”.
El presidente tiene en el punto de mira a los 33 millones que se abstuvieron, especialmente los mayores de 70 años. La medida sobre la gasolina también amplía las subvenciones a los importadores de diésel, el combustible predominante en el transporte de carga brasileño. El impacto fiscal de las exenciones será compensado por los “ingresos extraordinarios” de las exportaciones petroleras del país.
Por otro lado, el tribunal electoral de Brasil pidió explicaciones ayer a la gigante tecnológica Meta luego de que la campaña de Lula denunció un intento de “interferir” en las elecciones presidenciales con supuestas restricciones a sus contenidos, acusaciones que la empresa estadounidense calificó de “falsas”.
Su campaña denunció en un comunicado “fuertes sospechas” de que Meta, casa matriz de Facebook, WhatsApp e Instagram, limitó sus contenidos. Lula ha denunciado intentos de injerencia electoral de su par estadounidense Donald Trump para favorecer a Bolsonaro. El gobierno evalúa si las grandes empresas tecnológicas pueden servir como canal para ese propósito. El País de Madrid, AFP, EFE
Ambos toman aliento en sus reductos electorales
Los candidatos presidenciales Flávio Bolsonaro y Lula da Silva llevaron ayer la campaña a sus respectivos reductos electorales para tomar aliento ante las dos semanas que faltan para la segunda vuelta. El derechista Bolsonaro visitó Río de Janeiro, la región donde nació y donde se impuso con 53% de los votos el domingo pasado frente a Lula, con el 39 %.
Lula, aspirante a la reelección, se dirigió a Río Grande do Norte, tradicional bastión electoral del líder progresista. En Natal, recorrió calles junto al candidato a gobernador del PT, Carlos Eduardo Xavier, quien espera mantener el gobierno regional en manos de esta formación fundada por Lula. Lula criticó la promesa de recortes de gasto público hecha por el rival y reivindicó sus políticas e inversiones en la región. EFE
Intereses de las big tech
Éden Valadares, secretario de comunicación del partido de Lula, dijo que aún no tienen “pruebas de un vínculo formal” entre Trump y las plataformas. Sin embargo, recordó que cuando Trump intentó “interferir en las decisiones de la Corte Suprema brasileña” mencionó “los intereses de las llamadas big tech”, lo que “constituye más que una evidencia de ese interés compartido mutuamente”.
Bolsonarista ganó gobernación de Río
El político derechista Douglas Ruas, un aliado del candidato presidencial Flávio Bolsonaro, fue declarado ayer sábado gobernador del estado de Río de Janeiro, tras un recuento de los votos. Ruas obtuvo el 50,8 % de las papeletas en el tercer estado más poblado del país, frente al 44,1 % de Eduardo Paes, apoyado por el presidente y candidato Luiz Inácio Lula da Silva, según el recuento del Tribunal Regional Electoral realizado ayer.
El procedimiento ocurrió después que la justicia anulara los apoyos al candidato a gobernador Anthony Garotinho, tercero con el 3,1 % de las papeletas, al considerar que era inelegible. “Río de Janeiro tendrá un gobernador y un presidente de la República alineados para que, a partir de enero del año que viene, declaremos la guerra a los narcoterroristas del Comando Vermelho y del PCC (Primeiro Comando da Capital)”, dijo el viernes Bolsonaro en un acto junto a Ruas.
La victoria de Ruas fue un gran sorpresa de los comicios del domingo pasado, ya que ninguna encuesta pronosticaba que quedara por delante de Paes, considerado el favorito. El gobernador electo es inspector de la Policía regional y, antes de presentarse a la elección, ocupaba el cargo de presidente de la Asamblea legislativa de Río de Janeiro. EFE
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