Brasil y Uruguay en la mira de tres referentes históricos: Sanguinetti, Lacalle y Topolansky sobre las elecciones

Los expresidentes y la ex vicepresidenta analizaron las elecciones brasileñas, sus posibles efectos en el vínculo bilateral y los cambios de signo político en la mayoría de los países de la región.

El expresidente Julio María Sanguinetti, el expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera y la exvicepresidenta Lucía Topolansky.
El expresidente Julio María Sanguinetti, el expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera y la exvicepresidenta Lucía Topolansky.
Foto: archivo El País

Las elecciones de Brasil, cuyo balotaje se celebrará el próximo 25 de octubre y definirá si Luiz Inácio Lula da Silva es reelecto para un cuarto mandato o si los brasileños optan por un retorno del bolsonarismo de la mano de Flávio Bolsonaro, han marcado la discusión política en la región y también en Uruguay.

Lo que ocurra en Brasil -un país de dimensiones continentales en América del Sur- podría configurar -o bien confirmar- un nuevo escenario político en la región, en el que el gobierno uruguayo, encabezado por el Frente Amplio, quede como el único representante de la izquierda en el poder.

En este escenario de incertidumbre global y de cambios de signo político en buena parte de la región, marcado por las dificultades de los oficialismos para mantenerse en el poder, El País consultó a tres referentes históricos de los principales partidos políticos uruguayos: a los expresidentes Julio María Sanguinetti (Partido Colorado) y Luis Alberto Lacalle (Partido Nacional), así como a la exvicepresidenta Lucía Topolansky (Frente Amplio).

Aunque las preguntas planteadas a cada uno fueron las mismas -se consultó por Brasil, la región, la política exterior de Uruguay-, los énfasis en uno u otro tema los definieron los propios entrevistados en razón de cuáles son sus principales preocupaciones.

El candidato presidencial brasileño de derecha Flavio Bolsonaro (centro), del Partido Liberal (PL), asiste a un acto de campaña con motociclistas en Juiz de Fora, Minas Gerais.
El candidato presidencial brasileño de derecha Flavio Bolsonaro del Partido Liberal en un acto de campaña con motociclistas en Minas Gerais.
Foto: AFP

En el caso de Lacalle Herrera, enfatizó en la necesidad de que el gobierno uruguayo mantenga la neutralidad en su posicionamiento sobre las preferencias electorales. Para Sanguinetti, en tanto, una eventual victoria de Bolsonaro podría marcar el final de la era Lula en Brasil, 23 años después de que el líder del Partido de los Trabajadores llegara por primera vez a la Presidencia y se consolidara, con el tiempo, como una de las principales figuras de la izquierda latinoamericana del siglo XXI.

Topolansky, en cambio, reivindicó que, pase lo que pase en Brasil, Uruguay no tiene más remedio que mantener buenos vínculos bilaterales tanto con Argentina como con el país norteño, su segundo socio comercial después de China. “Estamos condenados a llevarnos” bien con ambos, subrayó.

Lula reconoce que el resultado en primera vuelta es "inesperado" y critica a Bolsonaro
Lula reconoce que el resultado en primera vuelta es "inesperado" y critica a Bolsonaro
Foto: Sebastiao Moreira/EFE

Sanguinetti: “En la región está pesando más lo sociológico que lo ideológico”

Para el dos veces presidente Julio María Sanguinetti, lo primero que hay que tener en cuenta es que hablar de una victoria de Flávio Bolsonaro sobre Lula da Silva supone especular sobre un resultado que todavía no se ha definido: su eventual triunfo en la segunda vuelta del domingo 25 de octubre.

“De todos modos, lo ocurrido hasta ahora, que sorprendió a las propias encuestas, muestra una actitud de cambio muy relevante, especialmente en el sur. Lo que parece claro es que en Brasil hay dos grandes zonas: el sur, más volcado hacia el centro, y el norte, que depende mucho más del Estado y de los subsidios sociales, hacia la izquierda”, señaló Sanguinetti, que marcó la votación de San Pablo como muy importante y destacó la importancia de la figura de Tarcísio de Freitas, ya reelecto gobernador con un apoyo del 63%.

Según el exprimer mandatario, esa división en el electorado brasileño se da por el peso que tiene en las grandes ciudades la tributación, con la presión fiscal más alta de Sudamérica y eso hace que el acceso a la vivienda y a los bienes “sea más difícil” para las clases medias. “Son factores de descontento latentes que se suma al problema de la inseguridad”, resumió.

En caso de concretarse lo proyectado, Sanguinetti considera que se clausuraría una etapa importante de predominio de Lula -incluyendo la caída de “su delfín Haddad” y se concretaría la aparición de “figuras hacia el centro como Bolsonaro que es mucho más moderado que su padre”.

El expresidente Julio María Sanguinetti
El expresidente Julio María Sanguinetti
Darwin Borrelli

Atado a los cambios en las corrientes políticas que se han dado en la región, el histórico líder del Partido Colorado considera que en los temas “está pesando más lo sociológico que lo ideológico”. “En Europa la migración es el factor disruptivo y en América Latina la seguridad.

La seguridad es prioritario, si es izquierda o derecha no sé. Los fracasos en la gestión de los políticos que se consideraban de izquierda ha llevado a un cambio sociológico más que ideológico. Tiene que ver con el mejor manejo de la seguridad y la gestión del Estado”, valoró.

Lacalle: “Sirve el presidente que sea mejor para los intereses uruguayos”

El expresidente Luis Alberto Lacalle reafirmó, como lo había hecho días atrás, que el gobierno uruguayo no debería expresar preferencias electorales sobre Brasil o Argentina. Consultado por El País, el dirigente del Partido Nacional defendió el principio de no intervención como uno de los pilares de la política exterior uruguaya.

“Un país como Uruguay, ubicado donde está, por su tamaño geográfico y demográfico, tiene que reconocer esa realidad y convertirla en una doctrina.
Nacimos a pesar de Brasil y de Argentina. Nos tuvimos que defender mucho porque ni uno ni otro deseaba nuestra independencia. Cuando la reconocieron, en 1828, fue de mala gana y pensando siempre -como corroboró la historia- en intervenir en nuestros asuntos”, afirmó.

Advirtió que Uruguay no debe involucrarse en disputas ni conflictos políticos de sus dos países vecinos, por una cuestión de “seguridad y personalidad”.

“A nosotros, los herreristas, los blancos nacionalistas, lo que nos sirve es el presidente que sea mejor para los intereses de Uruguay. Se llame Bolsonaro, Lula o Rodríguez. Está en la tapa del libro, porque, si no, estamos habilitando que el día de mañana, como ha pasado, Lula se meta en las elecciones a favor del Frente Amplio”, opinó.

Luis Alberto Lacalle Herrera.
Luis Alberto Lacalle Herrera, expresidente de la República.
Foto: Ignacio Sánchez

Sobre los cambios de signo político en la región, consideró un error -y una “estrategia de la izquierda”- definir la actual coyuntura política como un “avance de la derecha”. “Hay muy pocos países en el continente en los que se discuta en esos términos.

En Chile es muy común, por ejemplo. En los demás países, lo que ha pasado es que la gente se ha cansado del despilfarro de los gobiernos que reparten plata y se endeudan mientras sigue creciendo el Estado. Lo que ha venido son gobiernos razonables, no de derecha o de izquierda, sino que dicen que van a cuidar la plata de la gente, a no poner impuestos y a no seguir regalando dinero. Lo que ha triunfado es el sentido común. La tendencia que se ha manifestado lo ha hecho con una forma muy propia de cada país”, apuntó.

Topolansky: "Estamos condenados a llevarnos bien con Brasil y Argentina"

La ex vicepresidenta Lucía Topolansky señaló que su principal preocupación ante una eventual victoria de Flávio Bolsonaro es el futuro de la Amazonía. “Me preocupa que salga electo un ciudadano que no cree en el cambio climático, cuando la Amazonia regula todo el clima de Sudamérica, incluido el Río de la Plata.

Bolsonaro está dispuesto a la tala, a la expansión de la soja, la minería. Desde el punto de vista estratégico, comercial y climático es un punto de gran preocupación”, valoró.

En cuanto al vínculo que mantendrá el gobierno de Yamandú Orsi con Brasil ante un eventual cambio de orientación ideológica en uno de los principales socios comerciales de Uruguay -el segundo después de China-, Topolansky opinó que en materia de intercambio no divisa cambios.

“Brasil tiene frontera con todos los países de Sudamérica, excepto con Chile. Por tanto todos estamos implicados en esta elección, porque los países no se mudan. Otra inquietud son algunas declaraciones que ha hecho Bolsonaro contra el Mercosur. Con todos los defectos que pueda tener, sigue siendo un instrumento interesante, más ahora que logró el acuerdo con la Unión Europea. En Uruguay lo que precisamos son mercados”, dijo.

Lucia Topolansky
Lucia Topolansky, exvicepresidenta de la República, en su chacra de Rincón del Cerro.
Foto: Estefanía Leal

Con respecto a que el Frente Amplio sea la única fuerza política de izquierda gobernando en la región, dijo que “derrotado es el que deja de luchar” y aseguró que un buen vínculo es obligatorio. “Será más difícil, pero siempre que llovió paró. Vendrán otras elecciones. Uruguay no se puede mudar ni prescindir de sus dos grandes vecinos: Argentina y Brasil. No la ha podido hacer nunca en su historia.

Por tanto, siempre vamos a tener que tener diálogo y mercado con los vecinos. Estamos condenados a llevarnos bien con los dos. Obvio que si te relacionás con uno que jugás de taquito es mucho más fácil, pero la política tiene esos desafíos”, marcó Topolansky su posición sobre un potencial escenario futuro en las relaciones bilaterales.

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