Flávio Bolsonaro adelantó ayer jueves una medida que tendría alto impacto entre los jubilados si gana la segunda vuelta ante el presidente Luiz Inácio Lula da Silva el próximo 25 de octubre.
El senador y candidato opositor aseguró que no hará recortes “a costa de los más necesitados” y prometió subir las pensiones por encima de la inflación. “No voy a hacer recortes a costa de los más necesitados, de las personas más vulnerables de este Brasil. Jubilados, quédense tranquilos, no caigan en las ‘fake news’ del PT (Partido de los Trabajadores)”, declaró el candidato del Partido Liberal a los periodistas en Brasilia.
Flávio Bolsonaro, vencedor de la primera vuelta electoral con un 47% de los votos, dos puntos más que Lula, candidato del PT, sumó ayer el apoyo de un nuevo partido de centroderecha, Podemos, con miras al balotaje del 25 de octubre. Desde el domingo pasado, el senador ha logrado el respaldo de cinco partidos del espectro de la derecha: Progresistas, Unión Brasil, Nuevo, Republicanos y Podemos.
También ha sumado a su proyecto al quinto derrotado en las elecciones del domingo pasado, el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado, que obtuvo un 2,18% (2,6 millones de sufragios).
Por su parte, Lula ha arrancado esta segunda parte de la campaña apostando en el factor miedo al alertar que si pierde en las urnas su contrincante hará recortes en los principales programas sociales impulsados durante su gestión.
Ayer jueves, el diario Folha de São Paulo afirmó que el equipo económico de Flávio Bolsonaro estudia un amplio paquete de austeridad con la intención de recortar hasta un 2% del PIB en gastos públicos.
Según la información, ese ahorro vendría de desvincular la subida de las pensiones de la del salario mínimo y de poner fin a una serie de cláusulas constitucionales que “atan los gastos en salud y educación a la evolución de los ingresos federales”.
Sin embargo, preguntado sobre si se compromete a subir las pensiones por encima de la inflación, el senador respondió con un rotundo “sí”.
“Brasil es riquísimo y hay de donde sacar, como el combate a la corrupción (...) Es posible un Gobierno austero, moderno, que luche cada centavo de dinero público que hoy es desperdiciado en contratos sobrefacturados”, manifestó.
En este contexto, también prometió poner en marcha “el mayor programa de movilización social del mundo”: “Voy a cuidar de esas personas y voy a hacer mucho más”.
Encuesta
El primer sondeo electoral después de la primera vuelta del pasado domingo dreveló que Bolsonaro encabeza la intención de voto para el balotaje del 25 de octubre.
La encuesta publicada ayer jueves por PoderData/Aya ubica a Bolsonaro seis puntos por delante de Lula, 53% a 47% de los votos válidos (quitando los anulados y en blanco), o sea que estiraría la ventaja que trajo de la primera vuelta.
En esta consultora no es la primera vez que Bolsonaro queda por delante en una encuesta de cara al balotaje, pero sí es la primera vez que lo hace con una diferencia de tal magnitud. La ventaja máxima que había obtenido había sido de cuatro puntos porcentuales en mayo y julio; más recientemente la diferencia se había reducido a dos puntos e incluso a cero a dos días de la primera vuelta.
La encuesta se realizó entre el lunes 5 y el miércoles 7, contó con 3.000 entrevistados de las 27 regiones y tiene un margen de error de 1,8 puntos.
Entre los hombres, Bolsonaro ha tomado una clara ventaja: 57% de intención de voto contra el 37% de Lula. En cambio el escenario se da vuelta entre las mujeres: 50% por el presidente y 42% por el senador opositor.
Por edades también hay claras diferencias. En el electorado más joven, de 16 a 24 años, el 52% iría por Lula y el 40% por Bolsonaro; en el nivel siguiente, de 25 a 44, 43% votaría por el presidente y 50% por su rival; entre 45 y 59 años la diferencia se acorta, 44% para Lula y 49% para Bolsonaro; y se vuelve a estirar entre los mayores de 60 años: 42% y 52% respectivamente.
También hay diferencias por nivel educativo: entre quienes tienen solo educación fundamental (que en Uruguay equivaldría a la escuela y a los primeros tres años de liceo), 53% votaría por Lula y 39% por Bolsonaro; entre quienes tienen educación media (4°, 5° y 6° de liceo), 38% votaría por Lula y 55% por Bolsonaro; y entre quienes hicieron estudios superiores el 45% por Lula y el 51% por Bolsonaro.
Por nivel económico, Lula tiene 48% y Bolsonaro 42% entre quienes tienen una renta familiar inferior a dos salarios mínimos; los porcentajes pasan a 39% y 57% respectivamente entre quienes tienen entre dos y cinco salarios mínimos, y a 43% y 55% entre quienes cuentan con más de cinco salarios mínimos. Con información de EFE y AFP
Negociaciones con EE.UU.
Las elecciones en Brasil no interfieren en las negociaciones con Estados Unidos para reducir los aranceles impuestos por Washington, afirmó ayer jueves el ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio, Márcio Elias Rosa. Según Rosa, el proceso se limita a los asuntos relacionados con comercio exterior. El ministro, que habló en Río de Janeiro en el marco de un evento de la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (ApexBrasil), aseguró que las conversaciones con Estados Unidos continúan y que el diálogo mantenido la semana pasada al margen del G20 fue “positivo”.
Protestas por veto a apuestas
Las protestas por la prohibición de las apuestas en línea marcaron el miércoles los partidos de la 29ª jornada del Campeonato Brasileño, la primera tras el parón por la fecha FIFA.
En una campaña organizada por las casas de apuestas, vallas publicitarias de cada estadio mostraron mensajes de reprobación a la decisión anunciada el 25 se septiembre por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva de prohibir las apuestas en Brasil. Frases como “Prohibir no es proteger”, “No se cambian las reglas a mitad de partido”, “La demanda no desaparece, solo cambia de destino”, “¿A quién le interesa el mercado ilegal?” y “¿Quién se beneficia de las apuestas ilegales?” aparecieron en los carteles a pie de campo durante los partidos.
La jornada dejó además otra imagen inédita, pues la prohibición también incluye cualquier tipo de publicidad de apuestas, y varios clubes lucieron sus camisetas sin patrocinios por primera vez en mucho tiempo.
Las “bets”, como se conoce en Brasil a las casas de apuestas en línea, eran las principales patrocinadoras del fútbol local, pero Lula da Silva justificó la decisión por los efectos nocivos en la salud pública y las finanzas de las familias brasileñas.
El lunes se cumplió el plazo para atender la prohibición dictada por el mandatario, quien el 25 de octubre se medirá en el balotaje contra el senador derechista Flávio Bolsonaro, el más votado el domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales.
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