Topolansky destacó “serenidad” del discurso de Lacalle Pou y coincidió en el “reto con altura” al Parlamento

En el Frente Amplio se vio con buenos ojos la reaparición del expresidente que evitó confrontar y criticar al gobierno, mientras que esperan su mensaje baje a los legisladores de la oposición.

Militantes del Partido Nacional saludan a Luis Lacalle Pou.
Militantes del Partido Nacional saludan a Luis Lacalle Pou.
Foto: Ignacio Sánchez.

La reaparición de Luis Lacalle Pou entre los propios, es cierto, volvió a dejar de manifiesto que el expresidente, en materia de liderazgo político, está al menos un escalón por encima del resto de la dirigencia, no solo de su partido, sino también de los demás a nivel nacional.

Para la militancia del Partido Nacional era muy esperado su discurso y su vuelta la escena pública, en un hecho político que había generado alta expectativa en lo previo. Pero también desde el Frente Amplio hubo interés con respecto a lo que tenía para decir el jefe de los blancos, el que ya se divisa como el principal adversario para la coalición de izquierda de cara a 2029.

No obstante, dadas las características del discurso que pronunció el exmandatario, no quedaron demasiados flancos abiertos para que el oficialismo cuestionara sus dichos, ya que no se enfocó en críticas puntuales al gobierno, más allá de lo que algunos analistas interpretaron como un mensaje dirigido al presidente Yamandú Orsi, cuando diferenció entre el ejercicio de la autoridad y el poder.

“Miren, si hay algo que me queda claro hoy en día, y que es un mandato para todos nosotros, es que no se puede ejercer bien el poder si antes no se tiene autoridad...No se puede gobernar bien un país si no se conoce", fueron las alusiones que desde filas nacionalistas se interpretaron como dirigidas a Orsi.

Sin embargo, en líneas generales, su mensaje evitó la confrontación con el gobierno y optó por no señalar posibles errores de la administración del Frente Amplio, con un mensaje que fue más de índole conceptual que partidario, aunque hubo menciones y reconocimiento a la militancia de los blancos.

Por su parte, el presidente de la República, Yamandú Orsi, descartó haberse sentido aludido por esa expresión de su predecesor, pese a que tanto los presentes en el acto por los 190 años del Partido Nacional como distintos analistas interpretaron que podía estar vinculada con su forma de conducir el gobierno.

“No, para nada, para nada. A un presidente no le corresponde hacer comentarios sobre lo que dicen otros líderes”, saldó Orsi este lunes al ser consultado.

Para la exvicepresidenta Lucía Topolansky, frente a la “responsabilidad enorme —que se le multiplicó por haber decidido mantener un perfil bajo y no participar de la discusión pública como parte de su estrategia— y la expectativa brutal” que se había depositado en la previa, Lacalle Pou logró mostrar “serenidad”.

“Es muy importante para cualquier dirigente mostrarse así, porque la serenidad como la alegría, el odio o todos los sentimientos se transmiten. En un momento habla de que está más viejo, cuando no lo es. Interpreto que lo que quiso decir es que ha madurado en algunas cosas y eso se notó particularmente en dos puntos. En un caso, llamó a cuidar el sistema político y me pareció importante dado todo lo que está pasando en el mundo, particularmente en Estados Unidos”, opinó la referente del Movimiento de Participación Popular (MPP).

Alineada con esta primera observación, valoró especialmente “el llamado a la no ofensa” y entiende que fue un mensaje enviado directamente al Parlamento, pero no solo a los legisladores del Partido Nacional en el marco del tratamiento de la Rendición de Cuentas.

“Los enfrentamientos más importantes se han desarrollado en el Poder Legislativo, en las dos cámaras. Y a mí también me preocupa eso porque es lo que después te impide la fluidez del diálogo. Hubo un reto que fue con altura. Pero me parece que no fue dirigido solo a los propios, sino en general al cuerpo”, resumió.

La exsenadora, reconocida por su capacidad de negociación a lo largo de su trayectoria parlamentaria, no es la primera vez que cuestiona el tono y la crispación que se ha instalado en el debate político entre oficialismo y oposición.

Finalmente, la histórica referente consideró que el discurso de Lacalle Pou fue el de un “hombre de Estado”, de un hábil dirigente “de un partido que tiene ganas de volver” y que, a la hora de manifestarse públicamente, se para desde la estatura política que le otorga haber ejercido la Presidencia de la República, como destacó el propio Lacalle Pou apenas subió al escenario para hablarle a los más de mil militantes blancos presentes en la Plaza Matriz.

“En los 190 años del Partido Nacional, diciéndolo gruesamente, no podía decir una berretez. Y eso lo salvó muy bien Lacalle”, dijo a El País Topolansky.

Faltó política exterior

En tanto, el senador del Partido Socialista Gustavo González valoró que Lacalle Pou no le pegó al gobierno y habló de “elevar la política”, pero consideró “muy vago” en general el discurso.

“Evitó confrontar y en general fue un discurso que no exacerba ánimos. Fue concreto, pero vago en términos de que no se refirió a nadie en concreto. Fue un discurso dirigido al Partido Nacional y obviamente pensando en su candidatura. No habló como estadista. Un estadista debe comenzar con los problemas internacionales en este momento de la humanidad, diga lo que diga”, discrepó el socialista.

Por su parte, el también senador Daniel Caggiani consideró que la intervención fue en un tono “republicano y sensato”, al tiempo que interpretó que hubo “algunos reclamitos” tanta a la interna del propio Partido Nacional como para todo el sistema político.

En esta dirección, Caggiani planteó que existe una contradicción entre el planteo realizado por el expresidente y la estrategia que, a su entender, viene llevando adelante la oposición parlamentaria con la Rendición de Cuentas.

"Creo que hay una contradicción fuerte. O el Partido Nacional termina recomponiendo su postura luego de las palabras de Lacalle Pou, o es un líder que no manda, y no creo que Lacalle Pou sea un líder que no mande, más bien todo lo contrario. Cualquier líder, además de discutir sobre ideas, también ejerce una orientación", apuntó..

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