Las señales que Lacalle Pou envió al PN y la coalición: cómo decodifican los blancos el discurso de su líder

Media hora de exposición del exmandatario generó razonamientos y reflexiones en la dirigencia nacionalista, que además destaca que no hubo referencias a la postura sobre la Rendición de Cuentas.

Luis Lacalle Pou y Álvaro Delgado en el acto por los 190 años del Partido Nacional.
Luis Lacalle Pou y Álvaro Delgado en el acto por los 190 años del Partido Nacional.
Foto: Ignacio Sánchez.

Desde un cierto momento a mitad del período pasado, cuando se consolidó como el indiscutido líder del Partido Nacional y el que todo el sistema político da por sentado que será candidato en 2029, la dirigencia nacionalista escucha los discursos de Luis Lacalle Pou con una lapicera en la mano. Saben que rara vez es literal en sus exposiciones públicas, por lo que para bajar a tierra sus esperados discursos, como el que dio este domingo al mediodía, los dirigentes tienen que volver a sus apuntes y repasar las ideas fuerza anotadas, hablar entre ellos o reflexionar en voz alta ante las consultas periodísticas, para establecer, en base a polisémicos pasajes o términos lo suficientemente amplios como para admitir más de una interpretación, qué quiso decir exactamente Lacalle Pou.

Todo esto, además, dejando de lado que la "lectura" que hace cada dirigente está obviamente empañada por el interés sectorial o la conveniencia política de que el énfasis esté puesto en una u otra dirección.

Pero hay cierto consenso entre los referentes blancos en que hubo tres o cuatro grandes mensajes que vertebraron la exposición de su líder, que constituyó el mojón principal de las jornadas de celebración de los 190 años del Partido Nacional.

Lo primero que rescató más de uno es que la media hora de discurso "conceptual" —así lo definieron varios senadores— no tuvo ningún anclaje concreto con la coyuntura local, como esperaban varios jerarcas del gobierno de Yamandú Orsi y del Frente Amplio —quienes veían en esta reaparición del nacionalista una oportunidad para que "alineara" a la coalición republicana detrás de la Rendición de Cuentas, lo que estuvo lejos de ocurrir— ni referencias específicas al año 2029, algo que sí había hecho en su alocución de fines de junio del año pasado, durante la convención blanca en la que Álvaro Delgado fue electo presidente del partido.

Lo siguiente, resaltado en redes sociales por varios legisladores, tiene que ver con esas grandes señales que puede decirse que envió al partido, a la oposición y al oficialismo, y de las que se puede desprender a qué construcción política apostará en este período el líder blanco.

Estas son, entre otras —según el apunte de un operador del partido, pero compartido a grandes rasgos por varios consultados—, un "rezongo" contra un modo de hacer oposición en el que prevalece la rispidez con el adversario y un destaque a la importancia de mantener los vínculos en todo el sistema político; un razonamiento filosófico sobre hasta dónde puede ser posible que se unan blancos, colorados, independientes y otros partidos para consolidar la coalición republicana; y un cuestionamiento de fondo a la conducción presidencial de Yamandú Orsi.

"Hay que no lastimar" y la "unión" de la coalición

"Firme con las ideas y suave con las personas", frase latiguillo del expresidente, tracciona el primero de esos mensajes, para muchos dirigido a un estilo de ejercer la oposición que ha caracterizado a algunos legisladores —el senador Sebastián Da Silva y el diputado Juan Martín Rodríguez, por poner dos ejemplos de dirigentes que lo reivindican—. "¿Porque saben qué? Siempre que alguien no puede sostener sus ideas, o que no las quiere o no las sabe expresar, recurre al agravio. Y como yo pertenezco a un partido político que se dio en su escudo nada más ni nada menos que 'somos idea', no tenemos tiempo para otra cosa", fue lo que dijo Lacalle Pou, que también se preguntó: "¿Alguien cree que uno puede unir en el gobierno si llegó dividiendo en una campaña electoral o en su vida política? Nadie. Por eso no hay que curar heridas, hay que no lastimar".

Da Silva fue consultado al respecto por la prensa al bajarse del estrado. "Antón Pirulero, que cada cual atienda su juego", respondió. Rodríguez, preguntado por El País, razonó algo similar: aunque no se sintió identificado específicamente con la mención de su líder, reafirmó la necesidad política de la polarización: "Para que existan los Forlán, tiene que haber siempre un Ruso Pérez", dijo en referencia al histórico exjugador de mediocampo de la selección nacional.

En la misma reflexión sobre la "unión" que precisa la política, cuando el exmandatario propuso que lo importante es "cómo uno avanza en los acuerdos políticos", no hubo casi discusión entre los blancos sobre el tema subyacente al que se estaba refiriendo: el camino que los partidos Nacional y Colorado, fundamentalmente, van a transitar de aquí hasta las próximas elecciones y si deben o no ir a la próxima elección bajo un mismo lema.

"No conozco dirigente político que diga —siguió Lacalle Pou en ese mismo pasaje—: 'Yo no quiero acuerdo porque quiero ganar por ahí, o quiero votar por acá o quiero interpretar hasta allá'. Y entonces, en estos tiempos de acuerdos y de discusiones, ¿hasta dónde avanzamos?, ¿hasta dónde podemos caminar, si realmente creemos que nuestra meta es la unión nacional?".

Luego de preguntarse también con "quién" aliarse, y que el criterio debe ser siempre tener "las mismas ideas"; Lacalle Pou recordó que "un partido político tiene matices y diferencias" y que debe tenerse en cuenta "hasta dónde llegan los matices y las diferencias". Acá, por si en la Plaza Matriz había alguno embalado, aclaró: "No estoy hablando de comparecencia electoral, estoy hablando de cómo avanzar, porque les dije que les iba a hablar de hoy y no de otro día que algunos piensan y quieren, razonablemente".

Las alusiones al gobierno frenteamplista fueron seguramente las menos crípticas, y las que un dirigente del Partido Nacional consignó en su libreta como "palo a Orsi". Fue cuando argumentó que no es lo mismo el poder que la autoridad, esta última un atributo "más abstracto" y construido en el relacionamiento con la gente, a diferencia de la legitimidad formal que otorga el voto, en el primer caso.

"Miren, si hay algo que me queda claro hoy en día, y que es un mandato para todos nosotros, es que no se puede ejercer bien el poder si antes no se tiene autoridad".

Y, más adelante: "No se puede gobernar bien un país si no se conoce".

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