El gobierno tiene la tranquila certeza de que, pese a la decisión en bloque tomada por la coalición republicana la semana pasada, podrá contar con su Rendición de Cuentas, clave para la gestión de Yamandú Orsi por algunas de sus cruciales disposiciones: contiene un incremento de gasto en US$ 31 millones destinado en la unificación de las partidas sociales y el aumento del monto de estas transferencias, además de significativos refuerzos de recursos para políticas de seguridad, sociales y de educación.
Lo hará, seguramente —así lo estiman en el oficialismo y en el propio gobierno—, a partir de los dos votos que puede aportar Cabildo Abierto en la Cámara de Representantes. Las señales de los cabildantes apuntaron en esa dirección. Guido Manini Ríos, su líder, dijo que "en principio" este partido definirá su apoyo, mientras el diputado Álvaro Perrone, algo más cauto pero igual de abierto, viene mostrando toda su disposición para sentarse a conversar.
Pero aun así en la Torre Ejecutiva se tiene la expectativa de que la alianza formada por los partidos Nacional, Colorado e Independiente revise la definición adoptada y comunicada en una conferencia de prensa el jueves 9 de julio, y conceda la habilitación formal a la discusión del articulado del proyecto, ante el riesgo de que, de lo contrario, pueda no haber Rendición de Cuentas —es que, en caso de que se alcance tal extremo, no se podrán reasignar los recursos ni aplicar el incremento previsto, y regiría por tanto la Ley de Presupuesto Quinquenal.
El secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez primero —en entrevista con En clave País— y Orsi después en rueda de prensa, deslizaron este miércoles que apuntan a una reconsideración de la conducta del bloque opositor.
Si así sucede, dijo el presidente, no se afectarán "los beneficiarios" de los aumentos de recursos, en una buena parte "población vulnerable". “Falta tiempo, se va a conversar, soy optimista”, confió el mandatario.
El secretario de la Presidencia fue más duro, porque señaló qué intención política, a su entender, tuvieron blancos, colorados e independientes al realizar la conferencia de la semana pasada. "La coalición priorizó mostrarse unida, no priorizó ni al país ni a la gente ni a la seguridad, priorizó mostrarse unida en una foto —cuestionó en el streaming de El País—. Lo que le falta a la coalición es un líder. Capaz en agosto aparece un líder y los hace entrar en razón".
Sánchez y su eventual candidatura: "No tengo definido qué voy a hacer en 2029"
Alejandro Sánchez es una de las figuras más visibles del actual gobierno del Frente Amplio, y a quien muchos dentro del sistema político señalan como una de las principales apuestas electorales de la coalición de izquierda para las elecciones presidenciales de 2029.
La respuesta que dioSánchez en este sentido, sobre el final de la primera entrevista del programa de streaming En Clave País, estrenado miércoles de mañana, estuvo lejos de descartar esa posibilidad. “Yo qué sé, no sé... A cualquiera le gusta asumir responsabilidad desde que está en la política, ¿no?”.
También dijo que esa puede ser considerada “una respuesta casi que automática” de cualquier dirigente político, pero puso énfasis en que el “mundo” de hoy se caracteríza por su variabilidad. “En dos años puede cambiar todo. Esa es la realidad”.
En cuanto a su origen y trayectoria, se definió como “un militantes del Movimiento de Participación Popular” desde hace tres décadas, cuando comenzó a militar en este sector político a la temprana edad de 16 años. Pero ante la consulta de si ya se visualizaba enfrentando a Lacalle Pou en la próxima campaña, respondió: “No tengo hoy definido qué voy a hacer en el 2029”.
Sí dijo tener claro lo siguiente: “Para que exista oportunidad de que el Frente Amplio dispute de manera competitiva, en 2029 tenemos que hacer un buen gobierno. Como militante que soy, en eso es lo que estoy dedicando el 100% de mi tiempo”.
Esto último que dijo Sánchez fue en referencia a la reaparición de Luis Lacalle Pou prevista para el domingo 9 de agosto, cuando se espera que el nacionalista sea el principal orador del festejo por el aniversario de los 190 años del Partido Nacional.
"Quizás el expresidente de la República le pueda decir a sus partidos que no dejen al Uruguay sin Rendición de Cuentas. Esa podría ser una muy buena señal que dé Luis Lacalle Pou", insistió Sánchez sobre una medida que "mostraría" a la oposición con una postura "mucho más inteligente".
Puertas adentro del gobierno, dijeron fuentes oficiales, el convencimiento es que la coalición tiene una "salida" política en el esperado discurso de Lacalle Pou en la Plaza Matriz. Si el mandatario, líder de los blancos y probable candidato a presidente por el bloque opositor, enviara un mensaje en la dirección sugerida por Sánchez, podría llevar a sus legisladores a verse obligados a acatar el mandato de su conductor político, pero, a la hora de votar el articulado, rechazar la primera disposición de la futura ley.
De esta manera, la coalición podía oponerse al artículo que formula lo siguiente: "Apruébase la Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal correspondiente al Ejercicio 2025". Y, así, la postura política de rechazar la iniciativa como forma de reprobar el primer año de gobierno de Orsi podría mantenerse, sin afectar el proyecto presupuestal, y manteniendo la imagen de "bloque unido", que es lo que se intentó transmitir en la fotografía del 9 de julio.
Dirigentes nacionalistas consultados por esta posibilidad, e incluso allegados al propio Lacalle Pou, no obstante, ven casi "imposible" que los acontecimientos puedan darse de esta forma, que es lo que en la Torre Ejecutiva esperan.
El desafío que representa Cabildo Abierto
Ahora bien, aunque el partido de Manini Ríos dio tranquilidad al gobierno al comunicar, casi enseguida, que no solo no se plegaba al rechazo de la coalición republicana —alianza que ya abandonó desde hace un tiempo— sino que tenía una postura de entrada proclive a votar en general la iniciativa presupuestal, en el Poder Ejecutivo igualmente asumen que las negociaciones que tienen por delante con los cabildantes no serán sencillas.
En primer lugar porque el hecho de que el líder de este partido mostrara públicamente de entrada su propensión a votar la Rendición deja al gobierno en una posición incómoda, en la medida en que "queda todo en la cancha del Ejecutivo", ya que el anuncio del apoyo se hizo "antes siquiera de sentarse a negociar". El escenario, para la Torre Ejecutiva, queda dibujado de esta manera: "O se le da lo que pide o quien va a parecer que trancó la negociación será el Frente Amplio".
En segundo lugar está la complejidad que está mostrando Cabildo a la interna, con mensajes no del todo coincidentes entre Manini Ríos y Perrone. El diputado ya avisó, en entrevista con El País el pasado domingo, que el general retirado puede ser el líder, "pero los que votan son los diputados". Pero también que, incluso, esta fuerza política debería pensar en cambiar su "agenda" y, por ejemplo, no estar "peleando" en el Parlamento solamente "temas para las Fuerzas Armadas".
Pese a esta dualidad de pareceres, hay algo que está en claro, y que se viene manteniendo desde antes de la muerte del expresidente José Mujica: las negociaciones con Cabildo Abierto siempre dejan por fuera planteos vinculados a los derechos humanos y al pasado reciente. No obstante, en el gobierno saben que hay “otro montón de cosas” que los cabildantes sí podrían poner sobre la mesa para confirmar su voto positivo.
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