Cole Allen, el hombre que intentó asesinar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, planificó el ataque durante semanas, cruzó el país en tren altamente armado y se hospedó en el hotel del evento para burlar la seguridad, según detalló ayer miércoles la fiscalía.
Allen, profesor de 31 años residente en California, enfrenta cargos por intento de asesinato del presidente, delito que podría acarrear cadena perpetua, además de otros dos relacionados con la posesión de armas (disparo de un arma relacionado con un crimen violento y transporte interestatal de armamento).
El acusado comparecerá hoy jueves en una audiencia en la que el juez deberá decidir las medidas cautelares mientras se desarrolla el proceso judicial.
En un memorando en el que solicita prisión preventiva sin fianza, la fiscal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, detalla que Allen preparó el atentado del pasado 25 de abril durante varias semanas.
Trump anunció el 2 de marzo que acudiría por primera vez como presidente a la cena de corresponsales de la Casa Blanca, un evento con más de 2.000 invitados.
Según el escrito, Allen visitó el 6 de abril desde su teléfono móvil la página web del evento y, menos de dos horas después, reservó dos noches en el hotel donde se celebraba, el Washington Hilton, con llegada la víspera y salida al día siguiente.
El 21 de abril emprendió un viaje en tren de larga distancia desde Los Ángeles hasta Washington, con transbordo en Chicago, en un trayecto de casi tres días, ya que evitó volar para eludir los controles aeroportuarios.
El acusado cruzó el país de costa a costa con varias armas: una escopeta Mossberg calibre 12, una pistola Rock Island Armory calibre .38, munición, dos cuchillos y cuatro dagas.
Allen hizo el registro en el hotel a las 15:15 horas del día previo a la cena. El día del evento, solo podían acceder al hotel los huéspedes y los invitados, por lo que Allen ya se encontraba en el interior.
Trump y la primera dama, Melania; el vicepresidente, JD Vance; el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson; y varios miembros del Gobierno, como el secretario de Estado, Marco Rubio, acudieron a la gala.
El acusado buscó en varias ocasiones en internet el horario del presidente ese día y, a las 20:03 horas, se tomó una selfi, armado, frente al espejo de su habitación, unos 30 minutos antes del tiroteo.
Vestía camisa y pantalones negros, corbata roja y portaba una pequeña bolsa con munición, una pistolera de hombro, un cuchillo enfundado y herramientas como pinzas y cortadores de alambre.
Pasadas las 20:30 horas, corrió a gran velocidad, burló el arco de metales de un control de seguridad y se dirigió hacia las escaleras que conducen al salón de baile, donde disparó con una escopeta.
Agentes del Servicio Secreto respondieron con cinco disparos y Allen cayó al suelo y fue reducido, resultando con una lesión en la rodilla, aunque no sufrió impactos de bala. El sonido de los disparos provocó la evacuación de Trump, la primera dama y los miembros del Gobierno, además de desatar el pánico entre los asistentes.
Minutos antes del ataque, Allen programó varios correos electrónicos en los que pedía “disculpas” a familiares, amigos y a personas que puso en riesgo, incluidos los empleados del hotel.
En esos mensajes, justificó su acción al afirmar que no estaba “dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor” siguiera cometiendo “crímenes”, en alusión al presidente. EFE
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