Las cámaras empresariales de la Construcción y el Sindicato Único de la Construcción y Afines (Sunca) firmaron un acuerdo a cinco años que abarca a 55.000 trabajadores y que establece la reducción paulatina de la jornada laboral sin pérdida salarial, en lo que constituye una señal fuerte que otras gremiales del sector privado miran con recelo. Si bien el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, dijo ayer que la reducción de la jornada laboral es una tendencia mundial y que la intención del gobierno es explorar consensos para avanzar hacia ella, lo cierto es que la Cámara Nacional de Comercio y la de Industrias ya dejaron claro que no irán al ámbito que analizará el tema a partir del 27 con la participación de universidades públicas y privadas.
Leonardo García, presidente de la Cámara de Industrias, dijo tajante a El País que no van a participar en ningún ámbito del Consejo Superior Tripartito donde se discuta la reducción de la jornada laboral. La industria manufacturera y la de la construcción “son sectores totalmente distintos y con realidades distintas”, dijo. En el mismo sentido se pronunció Julio Lestido, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, quien afirmó a El País que el acuerdo en la construcción no lo ve como “un hito” sino que es “un tema puntual de un sector específico”. Para Lestido “no están dadas las condiciones” para una reducción general de la jornada y una ley de alcance general “ no estaría bien”. “En los comercios que atienden de 10 a 22 horas, dígame si poner más gente por la reducción de la jornada no es aumentar costos”, señaló. El presidente de la Confederación de Cámaras Empresariales, Leonardo Loureiro, coincidió en la negativa porque “todos los sectores tienen realidades diferentes”.
El convenio
El acuerdo suscrito ayer en el edificio de los Consejos de Salarios, en la calle 25 de mayo, había sido aprobado en general por la asamblea del Sunca el jueves y es inédito porque nunca se había firmado un convenio de vigencia tan extensa (cinco años), algo que destacó el ministro Castillo y también los empresarios porque aporta un horizonte de previsibilidad a un rubro clave de la economía. Por la complejidad de las cláusulas se discutieron hasta los paréntesis en una larga negociación que se extendió de 11 a 19.30 horas sin interrupciones. Los delegados empresariales y sindicales salían a la vereda a fumar y compartían galletitas. El acuerdo, al que accedió El País, establece que “se implementará una reducción progresiva y escalonada del tiempo semanal de trabajo, la cual en cada una de sus etapas podrá alcanzarse mediante algunos de los siguientes sistemas: la reducción de una hora diaria de jueves a lunes o la reducción de hasta cuatro horas de la jornada del viernes”. A partir del 28 de enero de 2030, la semana laboral será de 40 horas semanales, más allá de la modalidad de implementación. El Sunca había obtenido la reducción de la jornada laboral a 44 horas semanales en un convenio de 2008.
Los obreros jornaleros tendrán una remuneración por día a partir del 1° de abril que irá de $1.992 a $4.239, según las categorías. Habrá 11 ajustes salariales durante la vigencia del acuerdo y correctivos por inflación para asegurar el mantenimiento del poder de compra del los trabajadores.
Fuentes empresariales dijeron a El País que la mayor virtud del acuerdo es que debería eliminar la conflictividad en un momento en que la actividad es moderada.
Un delegado de la Cámara de la Construcción realizó algunas objeciones en tono vehemente a lo acordado al caer la tarde pero luego cambió su postura y rubricó el entendimiento.
El acuerdo es retroactivo al 1° de abril y llevará a una mejora del poder adquisitivo de los trabajadores en términos reales del 2,98% durante su lapso de vigencia. Richard Ferreira, presidente del Sunca, aseguró a El País que esto no redundará en un encarecimiento de la vivienda y de las obras viales. “La mano de obra no es el único componente del costo de la construcción”, relativizó.
Centro para niños
El acuerdo tiene varias cláusulas que suponen nuevos beneficios para los trabajadores. Por ejemplo, el Fondo Social de la Construcción realizará un diagnóstico en 120 días sobre la situación de los niños hijos de obreros de la construcción en Maldonado y destinará $ 5,4 millones a aplicar los resultados del diagnóstico e instalar en ese departamento un centro de primera infancia con 90 cupos, que se sumaría a los cuatro existentes en Montevideo.
También se duplicará la entrega de ropa de trabajo tanto para invierno como verano y se incrementarán las horas semanales destinadas a la recorrida de obras por parte de los delegados de seguridad. Se destinará una hora paga por semestre a la realización de actividades de concientización en materia de salud mental y se reactivarán comisiones de trabajo sobre el trabajo migrante y sobre productividad que analizará mecanismos para mejorar el nivel productivo en la industria y la incorporación de nuevas tecnologías. Se elaborará un protocolo para aplicar en las obras en caso de calor extremo o de alerta meteorológica.
También se conformará una comisión que analizará la viabilidad de un cómputo jubilatorio especial para los trabajadores de la industria, así como su respectivo financiamiento.
Se reintegrarán $ 1.000 a los trabajadores que se realicen controles preventivos de cáncer de próstata.
Durante la vigencia del acuerdo no podrá haber paros a menos que obedezcan a un incumplimiento de lo pactado o a una convocatoria del Pit-Cnt. Por el sector empresarial firmaron la Cámara y la Liga de la Construcción y la Asociación de Promotores Privados de la Construcción.
Recelo
La reducción de la jornada laboral debe analizarse, en todo caso, sector por sector y no con carácter general porque una ley abarcadora de toda la economía podría fomentar el trabajo “en negro”, entiende el presidente de la Cámara de Comercio, Julio Lestido. La Cámara de Industrias entiende que la economía está creciendo demasiado poco y la inversión es baja lo que hace “inviable”reducir la jornada laboral y hace aconsejable la cautela, sostiene su presidente, Leonardo García
Castillo buscará consensos
El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, dijo que procurará que la Cámara de Comercio y Servicios y la de Industrias, se reintegren a la discusión sobre la reducción de la jornada laboral, que es una bandera del Pit-Cnt que quiere llevarla a 40 horas semanales. “El Consejo Superior Tripartito, a instancias del gobierno, lo que ha instalado es una comisión que está analizando esto. Estamos analizando las distintas visiones, las distintas experiencias de otros países, el asesoramiento de la OIT, porque en el plano mundial se viene discutiendo la reducción del tiempo de trabajo, o sea que no estamos inventando nada en Uruguay”, señaló el ministro. “Estamos trabajando para buscar el consenso con el aporte incluso de la academia (...) Vamos a tratar de tener la mayor amplitud posible, no cerrarnos a ningún debate o discusión. Lo importante es discutir e intercambiar puntos de vista”, sostuvo el ministro. “Vamos a procurar que todas las cámaras estén representadas allí”, agregó. “Vamos a buscar el consenso y seguramente lo encontraremos. En Uruguay siempre se encuentra el consenso”, sostuvo.
Castillo también descartó que el convenio laboral de la construcción vaya a encarecer la vivienda. “Lo que queda claro es que no va a ser el resto de la sociedad la que va a terminar pagando. Se enmarca dentro de los lineamientos generales que estableció el gobierno”, enfatizó.
El ministro de Trabajo se mostró esperanzado en que convenios a largo plazo como el firmado en la construcción puedan suscribirse en áreas claves como la portuaria y en particular en Terminal Cuenca del Plata, la principal operadora de contenedores del puerto de Montevideo, que atraviesa una situación conflictiva.
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