Bajar “trabas y barreras” para impulsar el crecimiento del país: el análisis desde la Cámara de Comercio y Servicios

Los desafíos de la apertura comercial, a partir de la mejora de la competitividad en la dinámica empresarial en diálogo con la economista Ana Laura Fernández.

Ana Laura Fernandez.
Ana Laura Fernández, asesora económica de la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay.
Foto: Estefanía Leal / Archivo El País.

El proyecto de ley de mejora de la competitividad actualmente a estudio del Parlamento facilita el comercio, junto a la baja de ciertos costos operativos y la cantidad de trámites administrativos, señaló Ana Laura Fernández, asesora económica en la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay (CNCS).

Un estudio conjunto de la CNCS y del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), establece que abrir una empresa en Uruguay requiere en promedio 984 horas de trabajo administrativo, equivalentes a unos 41 días corridos, mientras que su funcionamiento regular demanda cerca de 400 horas anuales adicionales para cumplir con todas las obligaciones impositivas, laborales, sanitarias y de registro.

En materia de comercio y servicios la analista hace hincapié en atacar “las trabas y barreras que caen sobre el funcionamiento del día a día”, inclusive con la intervención de un tejido de organismos públicos que inciden en la dinámica del comercio exterior.

La tónica de la actividad está dada por la corriente exportadora de “jugadores medianos y grandes”, que va de la mano de un aumento de los importadores de mercaderías, indicó la especialista, quien también destacó el fuerte potencial de oportunidades para la exportación de servicios desde las plataformas especializadas de las zonas francas.

NO ESTAMOS SOLOS

Europa, después de Estados Unidos, es el principal destino de las exportaciones uruguayas de servicios. A su vez, las inversiones europeas son el principal origen del flujo de las inversiones extranjeras en Uruguay.

En ese contexto, el sector empresarial celebró el acuerdo alcanzado entre Mercosur y Unión Europea (UE).“Es un desafío para nuestra economía y para nuestras empresas; también nos hace mover un poco de esa inercia que a veces entramos como país”, expresó la economista.

Para Fernández, el acuerdo Mercosur-UE fortalece el posicionamiento estratégico de Uruguay como un hub de distribución para la región, aunque “el país debe ser competitivo y activo en la captación de inversiones y oportunidades, ya que no está sólo en la región”.

LA JORNADA LABORAL

En una instancia de apertura comercial y en el contexto económico que afronta Uruguay y el mundo, “no es momento de poner en agenda una eventual revisión de la duración de la jornada laboral, coincidiendo con el ministro Gabriel Oddone”.

Desde la visión empresarial, el planteo del Pit-Cnt se traduce en menos horas de trabajo al mismo salario, que implica “un directo aumento de los costos”, indicó la especialista, quien plantea una mirada “más detallada y profunda, con una mayor racionalidad porque al final del día existen impactos en las empresas, nuestra economía y en los propios trabajadores”.

Además de la búsqueda de una mejora de la competitividad y de una mayor eficiencia, la asesora de la CNCS también pone sobre la mesa el peso tributario, así como los costos de energía y de la cadena logística.

“Hay que bajar trabas y barreras para avanzar en un proceso de apertura comercial que se traduzca en mayor crecimiento para nuestro país, tal como proyecta el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)”, afirmó.

UNA BUENA SEÑAL

El acuerdo Mercosur-UE, que la Cámara espera que entre en plena vigencia en 2027, “es una buena señal, que todo el sector productivo esperaba hace tiempo, aunque hay que seguir avanzando en este proceso de apertura con nuevos acuerdos con Canadá, Asia Pacífico, Transpacífico", entre otros, apuntó.

La negociación de cuotas dentro del acuerdo Mercosur-UE integra el ámbito de competencia de las autoridades nacionales y donde claramente Brasil ocupa relevancia a nivel de comercio y determinados rubros.“Las autoridades ya nos habían adelantado sobre la complejidad de las cuotas porque el primero que llega, primero se apodera del cupo, sobre todo en productos sensibles como agrícolas y agroindustriales”, indicó.

Para la analista económica, sedeben buscar los mecanismos para lograr “una negociación equitativa y justa”.

Es fundamental para el sector productivo tener estipulado el cupo dentro de la cuota para cada país socio del Mercosur ante el aumento proyectado de la corriente comercial con Europa. “Es algo bueno para la previsibilidad de cara al futuro; las negociaciones a nivel empresarial son de largo aliento tanto para concretar un nuevo negocio como paraamplificar aquellos ya cerrados con determinados clientes”, concluyó.

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