Los sindicatos industriales relanzan la presión para reducir la jornada laboral sin pérdida salarial

Los gremios del sector manufacturero quieren incluir el tema en la ronda salarial de 2027 ante la oposición frontal de las cámaras de Industria y Comercio que se fueron del ámbito de negociación sobre el tema y no planean volver.

Dirigentes del PIT-CNT durante el acto de la central sindical por el Día de los Trabajadores.
Dirigentes del PIT-CNT durante el acto de la central sindical por el Día de los Trabajadores.
Foto: Ignacio Sánchez / El País.

La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, sin rebaja salarial, forma parte de la plataforma del PIT-CNT desde 2023 y ahora la central sindical relanza sus esfuerzos para obtenerla e incluirla en la agenda de la 12a ronda de negociación salarial el año próximo. Todo indica que se volverá a encontrar con la oposición frontal de las cámaras empresariales. Entienden que la situación actual de la economía uruguaya dista de ser la adecuada para analizar el tema.

La bandera la tomó en esta oportunidad la Confederación de Sindicatos Industriales, cuyo presidente, Danilo Dárdano, planteó que quieren incluir la discusión del tema en la próxima ronda de negociaciones salariales. En la industria manufacturera trabajan hoy unas 170.000 personas. “Queremos una ley general para la industria aunque queremos también que se extienda para otros sectores como los rurales. No estamos arrancando de cero. Es algo que está en la plataforma del Frente Amplio. Para las empresas nunca va a haber un momento óptimo como no lo había hace cien años”, dijo Dárdano a El País. En 1915, Uruguay adoptó por ley un régimen de 48 horas máximas de trabajo por cada 6 días de labor y 8 horas diarias. En 2008 se adoptó la jornada de 8 horas en el sector rural.

La confederación lanzó esta semana en la sede del Pit-Cnt una campaña denominada “Más tiempo, más vida”. Allí estuvo el ministro de Trabajo, Juan Castillo, que consideró que se trata de una “muy buena iniciativa”. “Estamos tratando de que sea un proceso progresivo y consensuado, porque entendemos que puede mejorar la calidad de vida. Hay que defender la productividad, la competitividad, las ganancias, pero también la industria nacional y la calidad de vida de las y los trabajadores. Se trata de un todo”, dijo el ministro.

Dárdano mencionó que ya hay sectores que han reducido la jornada laboral, como el de los auxiliares mecánicos, el de la construcción y el de la bebida, sin que se haya resentido la productividad y que, en cualquier caso, los sindicatos están dispuestos a abordar este último tema.

El sindicalista explicó que el objetivo de los sindicatos es mejorar la calidad de vida de los trabajadores, permitiéndoles disponer de más tiempo para compartir con sus familias, acceder al esparcimiento y a la cultura, algo que también generaría “efectos positivos sobre la microeconomía de los pueblos y los barrios”.

Muy distantes

La Cámara de Industrias, la de Comercio y Servicios y otras gremiales empresariales se retiraron del ámbito tripartito que se había creado para discutir el tema y no van a revisar su posición. Otras gremiales relevantes como la Cámara de la Construcción, en principio, siguen en ese ámbito.

Leonardo García, presidente de la Cámara de Industrias, dijo a El País que para su organización la reducción de la jornada laboral para el conjunto de la economía es “inviable”.

“El país no crece hace 15 años a niveles que le permitan acceder a más desarrollo. Tenemos que cuidar a las empresas que quedan en la industria. Si una empresa negocia individualmente con un sindicato la reducción, ¿quiénes somos para prohibirlo? Pero el país no crece y hay fuga de inversiones. Hay que ser muy cautelosos”, consideró. Y descartó el regreso al ámbito de negociación.

“Otras partes ya tomaron la decisión. Lo que quieren discutir son los plazos. Así no hay libertad para explicar. No hay mucho para negociar. En este momento no tenemos espacio para reducir la jornada laboral”, sostuvo.

Para García, hay distintas realidades a nivel privado. “El sector industrial es transable, está en competencia. Otros pueden llevar los mayores costos laborales a sus precios”, explicó el empresario.

Pregúntenle a un almacenero qué piensa

La Cámara Nacional de Comercio y Servicios decidió retirarse de la mesa de discusión sobre la reducción de la jornada laboral porque “le faltaban ingredientes a la discusión, como la productividad”, dijo a El País su presidente, Julio Lestido.

“El empleo crece si el sector privado crece. ¿Esta propuesta genera más trabajo? No. Hay que hablar de generar trabajo. Pregúntele a un almacenero qué piensa de que tenga que contratar a otra persona y pagar aportes porque otro empleado va a trabajar menos. Porque siempre se habla de las empresas grandes, pero esto va para todo el mundo”, señaló Lestido.

“Hay muchos temas para tratar antes. Por ejemplo, hay empresas en las que los empleados dicen: “¿Me das libre viernes y sábado y te compenso otro día o con más horas?”, explicó.

Para Dárdano “es una señal negativa” la postura de varias gremiales empresariales de no discutir el tema.

El Instituto Cuesta Duarte del Pit-Cnt, que respalda la idea de reducir la jornada , planteó en un trabajo de 2024 que el 53,95% de los asalariados no subempleados tenían jornadas semanales de menos 40 horas, el 14,63% de entre 40 y 44, el 22,75% de hasta 48 y el 8,67% de más de 48.

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