El Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) de Maldonado advirtió que la situación en las obras del hotel y casino San Rafael continúa deteriorándose, con más de 200 trabajadores enviados al seguro de desempleo y la posibilidad de que se sumen nuevos casos en las próximas horas. Según señaló a El País el secretario general del sindicato en Maldonado, Michael Pistone, detrás de la paralización parcial del proyecto existe un conflicto comercial entre el Grupo Cipriani y la constructora Criba, encargada de llevar adelante las obras.
El dirigente sindical explicó que hace dos días se realizó una instancia en el Ministerio de Trabajo (MTSS) en Maldonado, al que fueron convocados representantes de Cipriani y de Criba para analizar la situación. Allí, según Pistone, la constructora informó que es “muy probable” que continúe enviando trabajadores al seguro de desempleo debido a que aún no estaba definido cómo seguirá la ejecución del proyecto.
Fue en esa audiencia donde por primera vez ambas compañías expusieron formalmente las diferencias comerciales que mantienen, según Pistone.
“Criba trasladó de manera oficial que desde hace cinco meses viene solventando los recursos económicos para la construcción de la torre, y hace tres meses viene solventando los recursos económicos para la construcción del hotel casino”, afirmó Pistone.
Según el dirigente, los representantes de Criba sostuvieron en la reunión que esa situación los llevó a un punto en el que ya no cuentan con recursos para continuar financiando las obras bajo esa modalidad.
Para el sindicato, esa explicación contradice los argumentos que habían vinculado anteriormente el atraso de la obra y los ceses de trabajadores con las medidas sindicales desarrolladas en el marco del conflicto de la construcción por la negociación del convenio colectivo.
Durante la misma instancia, de acuerdo con el relato de Pistone, representantes legales de Cipriani rechazaron la versión planteada por la constructora. Según transmitieron ante el MTSS, el grupo empresarial no mantenía una deuda económica con Criba, sino que existían incumplimientos en determinadas etapas de la obra.
Pistone explicó que, según la posición de Cipriani, durante diciembre del año pasado y enero de este año Criba acumuló retrasos en algunos trabajos previstos y, en función de las condiciones establecidas en el contrato, fue objeto de sanciones económicas.
Según dijo Pistone a El País, desde Criba rechazaron que se trate de incumplimientos propios y argumentaron que durante la ejecución del proyecto se produjeron modificaciones contractuales con nuevas tareas y cambios en comparación a las obligaciones que tenía prevista originalmente.
“Ahí es donde nace el conflicto comercial entre ellos que, por primera vez, lo oficializan y lo trasladan, pero la realidad de los hechos es que esto sigue repercutiendo de manera negativa en nosotros, los trabajadores”, denunció Pistone.
El dirigente recordó que el sindicato ya había planteado reparos por la reducción de personal a fines del año pasado. En aquel momento, recordó, trabajadores de la obra sostenían que todavía quedaban tareas pendientes y proyecciones de trabajo, pese a que la empresa avanzaba con ceses.
“Cómo la empresa todavía tenía montones de tareas para hacer y pretendía cesar gente, nosotros no lo entendíamos en aquel momento. Ahora queda un poco más a la vista que, en definitiva, siempre fue un problema comercial entre ellos y que, lamentablemente, quedó como rehén la masa trabajadora”, afirmó.
La situación ya involucra a más de 200 trabajadores. Pistone indicó que durante la jornada de este martes fueron enviados al seguro de desempleo alrededor de 30 trabajadores adicionales pertenecientes a empresas subcontratadas.
Además, aseguró que “en la quincena de mayor conflictividad, de un promedio de 88 horas que había para trabajar, se trabajaron alrededor de 60”.
Uno de los puntos que actualmente preocupa al rubro es el abastecimiento de hormigón. Ante la consulta sobre una eventual interrupción de la provisión por parte del Sunca durante las últimas semanas por el conflicto en negociaciones por el convenio colectivo, Pistone sostuvo que no se trató de una decisión de los proveedores ni de una medida sindical, sino de una determinación de la propia constructora.
“En realidad, la empresa Criba dejó de solicitar el hormigón. Nosotros levantamos la medida la semana pasada, en el marco de que firmamos el preacuerdo, y de ahí para adelante la empresa Criba no pidió un camión más de hormigón”, aseguró.