Estados Unidos aumentó la presión ayer martes sobre el régimen cubano para que permita reformas económicas en la isla comunista, en medio de versiones sobre una posible salida del presidente Miguel Díaz-Canel.
Cuba, que reconoció que se encuentra en conversaciones con Estados Unidos, efectuó algunos planteos de apertura económica, como el de permitir la inversión en la isla por parte de la diáspora cubana. Pero el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que “no son suficientemente drásticos” los anuncios.
“Cuba tiene una economía que no funciona, así como un sistema político y gubernamental que no logran reparar, por lo tanto, deben realizar cambios drásticos. Lo que anunciaron ayer (por el lunes) no resulta lo suficientemente drástico. No va a solucionar el problema. Así pues, tienen por delante algunas decisiones importantes que tomar”, advirtió Rubio ante la prensa en el Despacho Oval.
“Cuba está abierta a mantener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses” y “también con cubanos residentes en Estados Unidos y sus descendientes”, anunció el lunes el ministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense NBC.
Trump señaló ese mismo lunes que aspiraba al “honor de tomar Cuba, de alguna manera”. Al ser consultado sobre los siguientes pasos en relación a la isla, Trump dijo: “Están hablando con Marco (Rubio), y vamos a hacer algo pronto”.
Díaz-Canel
Según el diario estadounidense The New York Times, que cita a cuatro personas en conocimiento de las conversaciones entre los dos países, la administración Trump presiona para que el presidente Miguel Díaz-Canel abandone el poder.
Mientras funcionarios estadounidenses y cubanos negocian sobre el futuro de la isla caribeña, la administración Trump busca derrocar al presidente Díaz-Canel, según cuatro personas familiarizadas con las conversaciones, informó ayer el diario The New York Times.
Agregó que esta medida derrocaría a una figura clave, pero mantendría en el poder al represivo régimen comunista que ha gobernado Cuba durante más de 65 años. Según fuentes cercanas, los estadounidenses han indicado a los negociadores cubanos que el presidente debe dimitir, pero dejan los siguientes pasos en manos de los cubanos.
Hasta el momento, Estados Unidos no está presionando para que se tomen medidas contra los miembros de la familia Castro, quienes siguen siendo los principales actores del poder en el país, según dos fuentes. Esto concuerda con el deseo general del presidente Donald Trump y sus asesores de imponer la conformidad del régimen en lugar de buscar un cambio en su política exterior, dijo el diario neoyorquino.
Según algunos funcionarios de la administración Trump, la destitución de Díaz-Canel permitiría cambios económicos estructurales, porque lo consideran un intransigente que difícilmente apoyaría esas reformas.
Analistas coinciden en que Díaz-Canel es solo una fachada, y que el verdadero poder recae en Raúl Castro, de 94 años, hermano menor del fallecido líder de la revolución Fidel Castro. El nieto de Raúl Castro es el enviado de la isla para negociar con los funcionarios estadounidenses.
Negociaciones
Cuba admitió las negociaciones con Estados Unidos en medio de una de las peores crisis económicas desde la revolución de 1959. Además la isla, con 9,6 millones de habitantes, sufre desde hace más de dos años cortes masivos y recurrentes de electricidad, a veces durante varios días. A principios de marzo, dos tercios del territorio, incluida la capital, ya se habían visto afectados por un corte de electricidad.
La economía cubana se encuentra casi paralizada desde que el gobierno de Trump cortó en enero los envíos de petróleo desde Venezuela, su principal proveedor, tras el derrocamiento y captura del dictador Nicolás Maduro, y amenazara con sanciones a otros países que le vendan combustible a La Habana.
La situación obligó al régimen de Díaz-Canel a adoptar medidas drásticas de ahorro, incluidas la suspensión de la venta de diésel y el racionamiento de la gasolina, así como la reducción de algunos servicios de atención hospitalaria.
Además de la crisis energética y la tensión con Estados Unidos, los cubanos sufrieron un susto ayer martes cuando un terremoto de magnitud 5,8 sacudió la costa a primera hora. No hubo reportes inmediatos de víctimas ni daños.
Tanieris Diéguez, jefa adjunta de misión de Cuba en Estados Unidos, dijo que los dos países “tienen muchas cosas que poner sobre la mesa”, pero que ninguno debería pedir al otro que cambie su gobierno.
“Nada relacionado con nuestro sistema político, con nuestro modelo constitucional, forma parte de las negociaciones, y nunca formará parte de ellas”, afirmó. “Estamos abiertos a recibir cualquier interés estadounidense, empresarios o lo que sea”, afirmó Diéguez.
“El principal obstáculo es el gran conglomerado de normas que constituye hoy el bloqueo”, agregó, explicando que las sanciones estadounidenses ahuyentan a los inversores internacionales. AFP, EFE, THE NEW YORK TIMES
Apagones
Siete de las 16 unidades de producción térmica de Cuba estaban anoche en funcionando tras el apagón nacional del lunes, según la última actualización del Ministerio de Energía y Minas. En La Habana, donde más avances se han registrado, se había restablecido el suministro a 384.372 clientes, lo que representa el 44,5% del total en la capital cubana.
“No hace falta una Delcy”
La opositora cubana Rosa María Payá afirmó en una entrevista con EFE que una eventual transición democrática en Cuba no requiere una figura del actual poder como ocurrió en Venezuela con Delcy Rodríguez, y aseguró que la sociedad civil y la oposición dentro y fuera de la isla se han preparado para liderar ese proceso sin los Castro ni la cúpula gobernante. “No hace falta una Delcy Rodríguez en Cuba. De hecho, el proceso que hemos llevado adelante desde las organizaciones cívicas y de oposición, dentro y fuera de la isla, es precisamente para tener listo un equipo de transición que pueda liderar ese periodo provisional y llevar al país de la barbarie totalitaria hacia las elecciones justas”, manifestó Payá en Miami.
La hija del fallecido opositor cubano Oswaldo Payá (1952-2012), quien luchó por el Programa Varela para promover cambios democráticos en la isla, enfatizó que los cubanos no requieren una presidenta como Delcy Rodríguez, quien asumió interina de Venezuela tras la captura el pasado 3 de enero del dictador Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. La opositora pidió al presidente Donald Trump mantener la “presión” sobre el régimen de Miguel Díaz-Canel, y confió en que los contactos entre ambos países contribuyan a la libertad en Cuba. “Yo creo que están dadas las condiciones para que se dé la liberación de Cuba”, indicó. EFE