Acuerdo con UE: cómo fue la reunión entre líderes y el mensaje de Orsi para "vender" Uruguay ante los europeos

El presidente, que participó este viernes —día de la puesta en funcionamiento del acuerdo— de una videoconferencia simbólica entre ambos bloques, se comprometió a buscar "más densidad" en el vínculo con la UE, cuando presida el Mercosur.

El presidente Yamandú Orsi y el canciller Mario Lubetkin participan en encuentro virtual con líderes del Mercosur y la Unión Europea.
El presidente Yamandú Orsi y el canciller Mario Lubetkin participan en encuentro virtual con líderes del Mercosur y la Unión Europea.
Foto: Presidencia.

El objetivo que perseguía el gobierno de Yamandú Orsi, buscado y procurado en diálogos con socios del Mercosur y con actores importantes de la Unión Europea, se cumplió en la mañana de este viernes 1° de mayo, día histórico porque fue el inicio del acuerdo de libre comercio entre el bloque sudamericano y la comunidad del viejo continente luego de más de 25 años de negociaciones casi siempre frustradas, y que se aceleraron —para concretarse— en momentos de alta incertidumbre mundial y de consiguiente crisis de la visión multilateral.

La meta que persiguió el Ejecutivo —en realidad, la Cancillería que lidera Mario Lubetkin— era que la jornada de ayer no pasara inadvertida: que su importancia quedara consagrada en un evento de significancia que reuniera a las dos alianzas, como ocurrió al desarrollarse una breve y concreta videconferencia en la que participaron tres presidentes del Mercosur —estuvieron Orsi, el argentino Javier Milei y el paraguayo Santiago Peña, pero no el brasileño Lula da Silva, que por motivos de salud fue representado por su canciller Mauro Vieira— y los dos líderes actuales de la Unión Europea, Ursula von der Leyen y António Costa —presidentes de la Comisión y el Consejo europeos, respectivamente.

El ambiente fue "positivo", de cordialidad y de respeto institucional por lo que se estaba consagrando, dijeron a El País fuentes al tanto de lo conversado, y cada uno de los participantes dispuso de unos tres minutos para su intervención, lo que mostró —al decir de los consultados— que los aportes volcados eran más "simbólicos" que de contenido político.

Pero fueron espacios en los que, cada uno y con su impronta, aprovechó para señalar algún aspecto vinculado a expectativas o enfoques particulares.

Del lado de los europeos, tanto Costa como Von der Leyen destacaron el valor de lo conseguido, en línea con lo que suelen manifestar públicamente. La segunda, por ejemplo, clara impulsora de este acuerdo que como se sabe ha sido impugnado en el parlamento comunitario y un tribunal estudia todavía si el texto de este tratado es compatible con la normativa interna de los europeos, agradeció en su cuenta de X a los jefes de Estado del Mercosur por enviar "juntos" un "mensaje poderoso al mundo", y deseó que "la apertura y la asociación" traigan "prosperidad para todos".

Por parte de los sudamericanos, el breve discurso de Milei —quien, al contrario que en otros ámbitos, se mostró con la "serenidad" que suele mantener en las exposiciones que hace para el Mercosur— apuntó a algunas dudas que persisten por la resistencia que sigue habiendo a este acuerdo en Europa, y transmitió su inquietud de que no se tomen medidas proteccionistas que puedan distorsionar el nuevo "equilibrio" comercial.

Viera, por su parte, y según contó Lubetkin en rueda de prensa, se movió en un terreno similar: dijo que "nadie estaba para perder el tiempo" y que todos debían "contribuir" para superar las "dificultades que se puedan generar" en esta fase de implementación.

La exposición de Orsi, en tanto, puede descomponerse en dos partes. Primeramente destacó la rápida ratificación parlamentaria que tuvo el texto del acuerdo en Uruguay —los legisladores uruguayos fueron los primeros del Mercosur en completar ese proceso—, lo que a su vez habla a las claras de la relevancia "estratégica" que tiene esta nueva alianza para el país más chico de este bloque, y de su "vocación de apertura". Además, mostró su optimismo del beneficioso impacto económico que esto traerá para Uruguay, foco de futuras inversiones europeas.

Y en segundo lugar, y en línea directa con lo anterior, Orsi aprovechó también para "vender Uruguay" al bloque comunitario, al decir de una fuente diplomática. Habló así de la fortaleza del "sistema de producción sostenible", de la "captura de carbono", la "prestación de servicios ecosistémicos" y, en sintonía con todo esto, de "la rotación de cultivos, la trazabilidad como modelo" propio nacional y, en suma, de los "equilibrios ambientales del ecosistema" productivo.

Como compromiso político, el mandatario aseguró que, cuando Uruguay asuma la presidencia pro tempore del Mercosur en el segundo semestre de este año, buscará que el nuevo vínculo con la Unión Europea tenga "aun más densidad".

Los beneficios

Que el acuerdo tendrá un impacto favorable en los indicadores económicos es algo que no está en duda, y sobre lo cual el gobierno y la Cancillería han insistido en recordar. Lubetkin volvió a hacerlo en conferencia de prensa luego de la reunión. "Este acuerdo —resaltó ayer— va a determinar un aumento de nuestro producto interno bruto, una reducción muy importante de la desocupación y la pobreza, un aumento del consumo, del comercio y, naturalmente, un crecimiento importante de las inversiones".

Un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, a su vez, subrayó que desde este viernes el Mercosur "consolidará arancel cero para aproximadamente el 75% del comercio con la Unión Europea, proporción que se incrementará progresivamente hasta alcanzar, en un plazo de 10 años, el 92% del universo arancelario comprendido en el acuerdo.

Asimismo, se recordó "la eliminación del arancel para una amplia gama de productos" que podrán colocarse en Europa, como los "de la pesca, menudencias bovinas y ovinas, manzanas y cerezas frescas, legumbres, frutos secos y pasas de uva, agua mineral, cervezas y bebidas espirituosas, harina de soja, tops de lana peinada, fertilizantes y fungicidas".

Incertidumbre

Mercosur inicia el acuerdo sin resolver negociación por cuotas, pero Cancillería es optimista

Era lo más probable que ocurriera: el acuerdo comenzó a regir sin que los socios del Mercosur aceptaran el reparto interno de las cuotas de varios productos clave que ingresarán al mercado europeo con reducción arancelaria sustantiva. Pero en el gobierno son optimistas de que se llegará a un consenso —que determinará, por ejemplo, cómo se distribuirán las 99 mil toneladas anuales de carne de vaca que pagarán un arancel del 7,5%, cifra a la que se llegará luego de un aumento gradual— en el mediano plazo. Las negociaciones, por lo pronto, continúan.

Lo primero que destacó la vicecanciller Valeria Csukasi en este sentido es que lo que está actualmente en juego no es “la distribución definitiva”. “Es decir, no estábamos hablando de cómo se va a repartir esta cuota de acá a la eternidad, sino que hablábamos de cómo nos repartíamos estos ocho meses del año” las cuota asignadas para este 2026. Para este lapso, agregó la jerarca, y en lo que concierne a la carne bovina, la cuota a negociar es de 13.500 toneladas.

Mientras no haya acuerdo, como ya anunció la Cancillería a través de la prensa en estos días y en un comunicado oficial divulgado en las últimas horas, la regla que se impondrá es la conocida como “primero llegado, primero servido”. Esto es, continuó Csukasi, “que el primer barco que vaya llegando con un certificado que diga: ‘Entro dentro de la cuota’ va a poder beneficiarse”. “Y ahí es que nosotros esperamos que el sector uruguayo, que conoce muy bien el mercado europeo, que está acostumbrado a trabajar con los importadores europeos, puedan acceder”.

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