Si el conflicto en Medio Oriente se resuelve relativamente rápido, el impacto para países como Argentina y Uruguay puede ser "positivo", ya que se pueden generar economías de escala para convertirse en proveedores confiables de energía y alimentos de países desarrollados, plantea el economista jefe de Citi Research para Argentina, Uruguay y Paraguay, el argentino Ricardo Dessy en entrevista con El País. Para este economista, profesor en la Universidad Nacional de La Plata, Uruguay tiene la ventaja de ser estable macroeconómicamente, y aunque muchos analistas no lo ven como tal, cree que "en un mundo que aumenta fuertemente la incerteza, esa solidez macroeconómica es un atractivo aún mucho más escaso".
De todas maneras, Dessy cree que si bien Uruguay "tiene una estabilidad de instituciones y un respeto y una seguridad jurídica de Europa, tiene problemas de Europa" como el envejecimiento poblacional. También señala que así como el manejo macroeconómico es "excelente", la microeconomía es "desafiante", aunque destacó el planteo del ministro de Economía y Finanzas, Gabiel Oddone de un proyecto de ley de competitividad y desburocratización. "Lo más importante de eso no es el tamaño de la reforma, sino emitir la señal de que tenés diagnosticado que uno de tus problemas es la falta de competitividad y que para eso vas a tener que hacer reformas", afirma.
Además plantea que "a lo mejor el problema de Uruguay es que tiene un déficit alto porque Uruguay sale al mercado y toma fondos a tasas muy bajas (...) porque es un país considerado muy serio en el mercado. Y es cierto que eso te da un poco más de haraganería, si querés, a la hora de hacer correcciones fiscales".
También advierte que si bien "Uruguay está aplicando perfectamente el manual de política monetaria" bajando su tasa de interés ante una desinflación y enfriamiento de la economía, si el dólar baja hay que tener "cuidado con los volantazos en política monetaria que pueden generar más incertidumbre".
-¿Cómo están viendo el escenario geopolítico con la incertidumbre que hay por la guerra en Medio Oriente? Y sobre todo, ¿cómo puede impactar eso a los países del Cono Sur?
-Estamos preocupados, como toda organización global. Creemos que el principal costo de todo este conflicto es la incertidumbre creciente hay. Siempre digo que incierto es peor que malo, porque a algo malo uno le puede poner un plan, ahora cuando es incierto, la incerteza paraliza. Y la prosperidad es fruto de la inversión, y la inversión es descalzar intertemporalmente recursos económicos, es decir, es ceder consumo presente para consumir más en el futuro. Cuando el futuro es incierto, no hay futuro y entonces no hay inversión. La principal consecuencia que vemos, más allá de los horrores humanos de toda guerra, es en términos de incertidumbre e incerteza. Es muy difícil entender lo que pasó, cómo pasa lo que pasa, también es asimétrico en términos de vulnerabilidades. Un conflicto de este tipo si se alarga, va a tener impactos duraderos en términos de tasa de interés y eso es malo para países como Argentina, que son débiles en términos de reservas internacionales del Banco Central, así como para Uruguay, que es dependiente del precio del petróleo, va a haber algunos impactos que pueden ser fuertes.
Más allá de que si el conflicto no se extiende demasiado, creemos que para países como Uruguay, como Argentina, para países del Mercosur, puede haber una oportunidad en generar economías de escala para convertirse en proveedores de alimentos y energía de naciones grandes y desarrolladas. El mundo ya viene aumentando su incerteza. El tema de la guerra de Rusia y Ucrania, el tema de los aranceles, la guerra de aranceles que se produjo el año pasado, el tema de las tasas de interés muy altas para tratar de disipar el exceso de liquidez que hubo pospandemia, ahora se agrega esta incerteza muy fuerte. Pero, nosotros creemos que si esto dura en el corto plazo puede ser positivo para nuestros países, no así si esto se extiende en el tiempo.
-¿Y de qué manera puede ser positivo?
-Primero, esto lo confirma la aceleración que hubo en la firma de los tratados de la Unión Europea y el Mercosur, Argentina también rápidamente con un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, el soporte que recibió Argentina de parte del Tesoro de Estados Unidos, o la aceptación de Uruguay en el Acuerdo del Transpacífico, eso es algo extraordinario. Eso está revelando tu posición un poco más dominante en términos de que tenés recursos disponibles: en Uruguay más que nada en alimentos, Argentina un poco más en energía y en alimentos. Ahora, Uruguay tiene para complementar con esa oportunidad una estabilidad macroeconómica muy positiva.
-Que hoy en día muchos analistas dicen que ya no es un diferencial.
-Bueno, pero la estabilidad macroeconómica dejó de ser un atributo escaso porque es una lección aprendida en muchos países de Latinoamérica y prácticamente todos los países de América Latina han combatido el déficit fiscal, han bajado la inflación. Es cierto, pero en un mundo que aumenta fuertemente la incerteza, esa solidez macroeconómica es un atractivo aún mucho más escaso. Entonces, esa previsibilidad, ese activo muy fuerte que tiene Uruguay, que es girar 180 grados en el signo político, en las elecciones, y que la política económica siga siendo la misma, que los impuestos sigan siendo los mismos, es un activo muy escaso, mucho más en un mundo tan impredecible.
Estamos analizando la magnitud del impacto, el tamaño del daño que podría provocar (la guerra) en caso de que no se resuelva en corto plazo. Y ahí es interesante observar que el mundo está en una situación de resiliencia muy fuerte. Ya venimos de conflictos globales como el de la guerra en Europa, los conflictos en Medio Oriente, el año pasado Pakistán con India, el tema de China-Taiwán, es decir, hay muchos conflictos, lamentablemente, y esto aumentó la imprevisibilidad. Pero, hay una resiliencia en términos de crecimiento, nosotros tenemos pronósticos de crecimiento para todo el mundo y tenemos pronósticos de crecimiento tanto para economías desarrolladas como economías emergentes. Es más, creemos que las economías emergentes van a crecer más que las economías desarrolladas. Eso es muy bueno para nosotros porque cuando crecen las economías emergentes, consumen más commodities que es lo que vendemos. Cuando crecen las naciones ricas, las naciones ricas ahorran más porque en realidad ya tienen las necesidades básicas satisfechas.
Es como que hay otras señales que son muy positivas que se complementan con esto. Ahora, los economistas estamos tratando de entender a qué se debe esa fortísima resiliencia, esa capacidad de mantenerse independiente a pesar de la conflictividad y la imprevisibilidad creciente para la actividad y la exuberancia que vemos en los mercados.
-¿Y ahí qué es lo que entienden que está pasando?
-La discusión no está cerrada, la verdad es que aún no hay una conclusión en el mundo económico. Hay algunas posturas que sostienen que esto es fruto del shock de productividad. Hay un shock de progreso tecnológico generado por la inteligencia artificial, las conexiones, la digitalización. Ha habido un salto, una serie de progresos tecnológicos que han tenido un impacto en términos de producción que hace que la prosperidad y el crecimiento sean muy resilientes a las malas noticias en el terreno político o geopolítico. En el pasado no era así. Antes una mala noticia geopolítica, como cualquiera de estas cuatro que mencionábamos, es decir, tasas de interés muy altas, conflictos bélicos en Europa, en Medio Oriente, en Asia, en África, tenía impactos muy fuertes tanto en la actividad como en los mercados y eso no está pasando. Ahora, hay otras posturas que creen que es un poco más explicado por un exceso de liquidez que quedó post pandemia, un exceso de liquidez que no fue absorbido con esta suba de tasas. Entonces, si esta resiliencia está explicada en un exceso de liquidez, puede ser un poco más complicado el tamaño del impacto negativo. Si lo que está viendo detrás de esta resiliencia en términos de crecimiento y optimismo de mercados, es un shock de productividad, entonces en ese caso el impacto sería un poco menor y para el Mercosur, para Uruguay, para Argentina sería mucho mayor la oportunidad de generar economías de escala apalancándose en esta situación.
-Mencionaba el acuerdo Mercosur-UE, que tardó muchísimo tiempo en negociarse y se aceleró sobre todo a partir de la guerra Rusia -Ucrania. Ahora, ¿qué potencial le ves a eso, teniendo en cuenta que, muchos empresarios plantean como que las cuotas son muy chicas, la desgravación de aranceles lleva varios años?
-Estos acuerdos tienen dinámicas temporales, tienen etapas, no es inmediato, el Mercosur para Argentina fue algo extraordinario para la industria automotriz. Ahora en Argentina prácticamente se producen camionetas que se exportan a todo el mundo, pero al principio se exportaban a Brasil y un poco a Uruguay, es decir, en estos acuerdos, la prosperidad tarda en venir. Es cierto que hay cuotas chicas, es cierto que hay algunas limitaciones que desalentarían esas economías de escala que yo menciono, pero creo que es el primer set, recién arranca el partido, entonces muchas veces en pos de llegar a un acuerdo, muchas veces se ceden algunas cuotas hasta que los países empiezan a percibir la prosperidad de esos acuerdos. Es un poco lo que pasó con China, que empezó exportando pocos autos, después más, después más, la gente empieza a percibir que el price performance de los autos eléctricos de China resulta interesante para la demanda y las cuotas se van ampliando. En el fondo esas cuotas iniciales creo que son más una condición para firmar que después se van dilatando, modificando. Con lo cual, si para las naciones desarrolladas, la historia económica, la evidencia empírica indica que siempre que el mundo entra en zona de conflictos, las grandes naciones priorizan el suministro de energía y alimentos, y eso es lo que hay en Mercosur en capacidad ociosa. Además de que hay paz, porque ese es el otro atractivo por el cual están muchos acuerdos globales queriendo incluir países de América del Sur. Es un activo que suena romántico, suena naif, pero hoy en día está siendo parte del polinomio de las decisiones, es muy importante en el polinomio de las decisiones de inversión estratégicas. Que haya paz, que sea una región donde no haya conflictos étnicos, donde no haya conflictos religiosos, donde no haya conflictos limítrofes. Los que hubo entre Ecuador y Perú o entre Argentina y Chile, han sido resueltos. Entonces, es una región sin conflictos, es una región de paz, con muchos recursos naturales y buen capital humano, y además donde existe un bono demográfico. Otro problema que tiene el mundo es el tema de la bomba demográfica, es un deterioro en la población, en las pirámides poblacionales. En Japón se venden más pañales de adulto que de bebé. ¿Eso que está indicando? Está indicando que va a haber un gasto previsional, un gasto fiscal mucho más grande para adelante y que la fuerza de trabajo joven va a ir escaseando. Un poco lo que pasa en Europa: la gente se casa tarde, tiene hijos tarde y los abuelos viven cada vez más años. Esos problemas todavía en América del Sur no existen, en alguna medida en Uruguay…
-En Uruguay la población no crece y está envejecida.
-Uruguay, así como tiene una estabilidad de instituciones y un respeto y una seguridad jurídica de Europa, tiene problemas de Europa. Ese es un problema. Hoy me decía un señor que me trajo hasta acá: “es un país bárbaro, pero yo tengo un solo hijo porque es muy caro”. Es cierto, ese es el problema de ser un país europeo en la región, digamos. Europa es cara, y poco eficiente, y tiene cierto deterioro en la pirámide poblacional. Algunos países de Europa lo han resuelto y se puede resolver con inmigración. Uruguay tiene la oportunidad, que como es un lugar tan seguro, de tantas oportunidades, tan estable, tiene la facilidad de generar lo que se llama una migración de talento. Cuidado, que eso fue la Argentina del principio del siglo pasado. Mi bisabuelo era un científico, vino de Europa y lo trajo el gobierno argentino y lo obligaba a dar clases en las universidades y le pagaron con una estancia. Argentina tenía una estrategia activa, agresiva de capturar talento, por eso son los tres premios Nobel que después ganó Argentina en el siglo XX (Bernardo Houssay en Medicina en 1947, Luis Federico Leloir en Química en 1970 y César Milstein en Medicina en 1980), porque importaba a científicos y los obligaba a dar clases y hacer un derrame de ese conocimiento que traían. Es esa estrategia en términos de captura de talento y educación, que es algo que le estaba pagando muy buenos retornos a China, en términos de la educación sofisticada, exigente, matemática, física, química. Creo que esa migración de talento que ha tenido Uruguay, en algún momento va a derramar en retornos positivos. Eso que baje al comercio que está acá enfrente, tarda. Es un poco lo que pasa en Argentina: hay mucha inversión minera, sí, ¿cuánto tarda eso en llegar a la calle Florida y en los locales? Va a tardar. Pero, es importante que se esté produciendo. Mucho peor es que eso estuviera desapareciendo, que esas inversiones no se dieran o que hubiera un proceso de desinversión como hubo muchos años en Argentina y en Uruguay y en toda América Latina. Por eso es que los crecimientos son bajos, fruto de la baja inversión de todos estos años.
-Recién decía que la película macro de Uruguay es la de un país estable, que con un giro de 180 grados en términos políticos la política económica sigue siendo la misma. Ahora, los economistas locales dicen que el déficit fiscal sigue siendo alto y cada vez es un poquito más alto, la economía crece poco ¿Qué ve en ese sentido para decir que la macro luce positiva?
-Mirá, Uruguay es un país que tiene 10 en macro y 4 en micro, aprueba rozando. Tiene excelente macro y una micro desafiante, donde hay muchas mejoras por hacer. La macro, mucha gente dice: es un activo que se ha conseguido en otros países. Sí, pero una cosa es la foto macro y otra cosa es la película macro. Argentina tiene mejor foto macro que Uruguay hoy, pero es una foto. La macro de Argentina va a ser mejor que la de Uruguay cuando esta foto dure 10 años. Ustedes lo que tienen es, además de buena foto macro, historia de buena foto macro. Es decir, ustedes han mostrado buenos resultados macroeconómicos y sostenibilidad a lo largo del tiempo. Lo que da valor a las cosas es la sostenibilidad. Justamente la volatilidad es enemiga de las decisiones. Perú tiene muy buena macro, pero tiene ruidos políticos tremendos, pero siempre es el mismo el presidente del Banco Central. Ustedes son muy prolijos. Ahora, ¿qué es la micro? La micro es el estudio de la economía de la función de producción. La microeconomía es lo bien conectado que está el factor trabajo y el factor capital. Para eso se necesita eficiencia, para eso se necesita inversión, para eso se necesita infraestructura, que ha mejorado la infraestructura Uruguay, pero es cierto que en términos microeconómicos hay algunas mejoras por hacer: en términos de la provisión de servicios públicos, en términos de algunas regulaciones del mercado de trabajo, en términos de aumentar la flexibilidad de las migraciones, en términos de generar una mayor asociación entre el capital público y el privado para generar infraestructura, para el manejo de las empresas. Todavía las empresas públicas son muy estatistas, por ejemplo YPF es mixta, pero digamos todo el management y el control y el monitoreo de las decisiones tiene una parte privada muy fuerte, entonces a lo mejor no necesariamente hay que privatizarlas, pero se puede ir a modelos de mayor eficiencia donde exista el monitoreo más celoso de quien pone plata de su bolsillo. A lo mejor hay algunas reformas que están pendientes para aumentar esa productividad que está cayendo, que se refleja en una actividad menguante, que crece, pero se está desacelerando. De todos modos, yo creo que esas decisiones microeconómicas y expandir la frontera de la producción es algo que también depende mucho del tamaño de la oportunidad. Por eso es que, si bien es muy triste, la guerra puede tener aspectos positivos para América del Sur. Creo que la microeconomía también se dinamiza en función de la atracción de las oportunidades. Si el mundo empieza a vernos como una zona de paz, que puede suplir alimentos y energía en los próximos 10 años, mientras el mundo es una gran convulsión, creo que ahí las inversiones van a venir, con más o menos productividad, es decir, esas inversiones se van a producir, no va a haber alguien esperando acá en el puerto para ver si invierto o no. Y además han demostrado que cuando quieren aumentar la productividad lo hacen, el tema de las pasteras, han generado un shock de productividad y crecimiento buenísimo. Lo mismo el sector pecuario, la carne uruguaya ha ganado muchísimo prestigio, muchísimo mercado. Una de las cosas que a mí me decían del gobierno de (Javier) Milei, cuando hablaba con fondos de afuera, es que lo más importante es que tenían los problemas diagnosticados. En el pasado, Argentina decía, “tengo un problema de inflación” y el responsable de la política económica decía: “no, no, la emisión no genera inflación". Ahí ya tenés un problema peor. Cuando vos tenés el diagnóstico desacertado, alcanzar la solución es infinitamente más difícil. Las declaraciones del ministro (Gabriel Oddone del proyecto de ley de Competitividad), indica que el gobierno lo tiene diagnosticado al problema de la productividad marginal, de que hay que aumentar la competitividad para atraer inversiones. Con todas las regulaciones que se quitan en términos de comercio exterior, en términos de logística, en términos de papelería, es realmente una mejora, por supuesto, acotada a lo que es comercio exterior. Pero lo más importante de eso no es el tamaño de la reforma, sino emitir la señal de que tenés diagnosticado que uno de tus problemas es la falta de competitividad y que para eso vas a tener que hacer reformas. A veces, en economía la señal de que entendiste cuál es la solución, tenés un buen diagnóstico y estás aplicando una buena medicina, a veces esa señal es mucho más importante que la velocidad con la que aplicás la medicina y alcanzás los resultados.
-En Uruguay muchas veces cuando se habla del tema de la competitividad, se dice que el problema está en que el dólar está bajo. ¿Cómo se soluciona eso?
-Ese es el problema te diría yo de América del Sur, de América Latina, que durante décadas se confundió competitividad con devaluación, y es falso. De hecho, si devaluación fuera prosperidad, Argentina sería Australia. La devaluación lo que hace es empobrecer, devaluar es decir: “che, nuestros salarios son más bajos en dólares, nuestros ingresos son más bajos en dólares, entonces de esa forma mis productos se abaratan y entonces vendo más”. Eso no es prosperidad. Ese es el recurso de alguien que puede estar desesperado, te entiendo, alguien que tiene problemas de liquidez, vende mal la casa, pero no podes vivir toda la vida vendiendo mal, porque te lleva a la quiebra. Eso es confundir la devaluación, creer que el problema competitivo es el dólar, no es lo correcto. Siempre los problemas se resuelven hacia adentro. Los precios se ponen de afuera para adentro, no de adentro para afuera. Entonces cuando economías que durante décadas estaban protegidas, tenían sindicatos muy fuertes, estaban muy reguladas, ¿cómo se formaban los precios? Vos hacías sillas verdes. Y decías: “la tela me cuesta tanto, la madera me cuesta tanto, a mí me gusta ir a Europa dos veces al año, tengo que meter eso en el costo, este año está el Mundial, voy con la familia a ver el Mundial, y 45 días de vacaciones”. Todo eso te decía, la silla vale 30 pesos con esos costos. No, no, salís al mercado y resulta que la silla valía 20, entonces decía: “a mí me sale 30”. También es verdad que en esa silla verde pagaban mucho más impuestos que en los demás países, cuidado con eso, eso también. Entonces acá hay responsabilidades compartidas, del Estado y del sector privado. El sector privado por supuesto, en países con paradigma de alta protección, tenía dos opciones: si tu silla valía 30 y el mercado pagaba 20, o conseguías una protección estatal -si tratabas de conseguir algún buen lobista que fuera a ver un ministro que te protegiera el precio-, o bajabas tu precio a 20. A lo mejor por dos o tres años en vez de ir al Mundial, voy a comprar una máquina que abarate los costos, en vez de irme a Europa dos veces voy a ir a Bariloche y entonces con lo que me ahorro voy a comprar máquinas, voy a ampliar la planta, voy a comprar mejores vehículos, capaz que en vez de tres vehículos chiquitos necesite un vehículo más grande, es decir, todas esas deficiencias micro las tenés que corregir. Los precios se ponen de afuera para adentro, si vos decís voy a hacer sillas verdes, salís al mercado y ¿cuánto se paga la silla? Veinte pesos, ¿cuánto querés ganar? Cuatro, bueno te quedan 16 pesos, esos 16 pesos tienen que pagar todos los gastos, incluyendo los impuestos.
Esa dinámica diferencial que es lo que está ocurriendo en mi país, la sorpresa de decir “¡uy! pero no me da”. Lo que digo siempre es: los neumáticos más caros no los pagaban los ricos, los pagaban los pobres, los ricos venían a Punta del Este y cambiaban los neumáticos en Punta del Este. Los celulares más sofisticados los compraba la clase media y alta en Miami, y los que compraban los celulares caros y menos sofisticados, eran los pobres, los que no tomaban aviones. Entonces también hay una realidad, que a veces estos cambios de paradigma que se ven como muy crueles, no lo son tanto para segmentos pobres y eso es lo que a veces llama la atención de por qué hay un aporte de clases medias y bajas a estos cambios de política económica. Más allá de que es cierto que Argentina está viendo una desaceleración de la actividad que está generando cierta preocupación. Pero, ese modelo antiguo, un poco soviético, de hablemos con el ministro, hablemos con el secretario de Comercio, hablemos con el funcionario, hagamos lobby en el congreso para que nos protejan las sillas verdes, porque las sillas verdes son de Uruguay, porque tienen el color del mate…ese mundo está desapareciendo y vas a un mundo más microeconómico, donde los precios se ponen de afuera para adentro, no de adentro para afuera. Ese es el otro problema, cuando bajas la inflación. Es decir, la inflación lo que te permitía era exteriorizar la mancha de humedad de tu casa para afuera. Tus ineficiencias las trasladabas en precios. Total, ante una variación del precio del 300%, nadie entendía bien cuánto valían las cosas. No se percibía si estabas trasladando ineficiencias para afuera o no. Los países cuando van a macroeconomías más normales, que son los logros que tiene Uruguay de una macroeconomía estabilizada, lo que pasa es que como todo logro, cuando uno lo logra, al tiempo pierde valor. Pero ese planeta de tengo que hacer lobby para mantener los precios de mi industria, se está muriendo para pasar a tener los precios que tiene el mercado.
-Viendo eso, y con una economía uruguaya que está creciendo menos de lo que ya tenía previsto el gobierno cuando armó el Presupuesto, ¿lo va a llevar necesariamente a hacer un ajuste fiscal?
-Uruguay tiene un tema fiscal. Es cierto que tiene un déficit fiscal relativamente alto, pero que está dentro del objetivo. Es decir, la primera buena noticia de Uruguay es que tiene un plan quinquenal, entonces tiene el límite de deuda que es el 65% del PIB con una deuda más o menos del 60% del PIB. Primero, al haber un plan ya tranquiliza. Ya hay metas, hay objetivos. Entonces eso disciplina la política fiscal. Es decir, hay un monitoreo. Cuidado, en mi país durante décadas no hubo un monitoreo. Se gobierna sin presupuesto. Por eso se considera un gran logro de Milei haber conseguido por primera vez después de muchos años tener un presupuesto fiscal. Porque en un país percibido como impredecible, tener discrecionalidad del gasto público es algo muy malo. Entonces, Uruguay lo que tiene es disciplina fiscal, tiene un plan, tiene líneas. Ahora vos decís, “bueno, pero está muy cerca del límite”. Es cierto, puede ser que esté un poco más alto, pero también ese tipo de dinámicas se da cuando el financiamiento es relativamente fácil. Y a lo mejor, en algún momento, sí, con una mirada de más largo plazo, parte de esa competitividad que estamos diciendo hoy se ve afectada. Porque también los precios no es solamente que se forman transfiriendo ineficiencias de la microeconomía de las empresas hacia el consumidor. También hay una gran transferencia de ineficiencias desde el Estado hacia estas compañías. Por eso una medida menor, para revelar estas cosas, en mi país se está haciendo, es que en los tickets se separe lo que es impuesto y lo que es el producto. Entonces la gente va a cargar nafta y dice, 2.000 pesos al litro, cuidado, 1.100 de nafta, 900 de impuestos. Estamos diciendo, ok, somos más ineficientes, la productividad baja, pero este pedazo de la improductividad es tuya y vos tenés que trabajar codo a codo conmigo para mejorar esa productividad. Eso es muy interesante. Entonces, un problema que a lo mejor tiene Uruguay es que tiene un déficit alto porque Uruguay sale al mercado y toma fondos a tasas muy bajas por esa confianza que hay, porque nunca han hecho default, porque es un país considerado muy serio en el mercado. Y es cierto que eso te da un poco más de haraganería, si querés, a la hora de hacer correcciones fiscales, porque es fácil que te presten para cubrir esa diferencia. Ahí, si querés tener una mayor competitividad, vas a tener que ir bajando el peso del Estado en los precios de la producción uruguaya. ¿Es un ajuste? ¿Ajuste qué es? ¿Echar gente? No, yo no estoy hablando de eso. A lo mejor lo que se puede hacer es un ajuste en términos reales, es decir, si Uruguay aprovecha este boom importador que va a haber ahora, es decir, estos acuerdos de la Unión Europea y posiblemente el Transpacífico para aumentar mucho su capacidad productiva, sus exportaciones y recaudar más impuestos, manteniendo constante el gasto público, ahí estás haciendo un ajuste sin tener que echar a nadie ni reducir gastos. Es hacer el ajuste por el denominador, digamos. Tampoco soy un experto en eficiencias de oficinas públicas uruguayas, pero, si se aprovecha mucho la oportunidad, no necesariamente tiene que haber una carnicería del gasto público, no es necesario.
-Y con respecto al dólar, ¿cómo lo están viendo? A nivel internacional se habla del debasement, la pérdida de la condición del dólar como gran moneda dominante del mundo.
-En los últimos dos años es cierto que el dólar y los activos americanos han perdido un poco de protagonismo como safe asset, como refugio de valor. Fruto de esto están las subas observadas en los retornos de los bonos del Tesoro estadounidense. En Uruguay, ahora el dólar ha subido. En estas últimas semanas que se ha acentuado la guerra, la incertidumbre, la conflictividad global, es curioso, Uruguay y Chile tuvieron los saltos más altos de precio del dólar en términos relativos. La realidad es que el Banco Central del Uruguay ha hecho una baja muy fuerte de tasas de interés por una fortísima desinflación. En mi opinión está bien, es interesante, se está aprovechando este proceso de desinflación muy fuerte para hacer política monetaria contracíclica para una actividad que está desacelerándose, bajando la tasa de interés. Ahora, otra cosa mala en la política monetaria es si hay volantazos. Entonces, cuidado, la tasa de interés ya bajó de 7,50% a 5,75%. Si bien está convalidado y me parece bien que haya bajado tanto la tasa de interés porque te lo admite la desinflación, ahí tenés que tener cuidado con dos cosas. La primera es que esa desinflación está muy explicada por una asimetría entre precios transables y no transables. Entonces cuidado porque hay un gap fuerte entre no transables y transables. Es decir, los precios transables han bajado mucho, que es el costo de los importados, y el precio de los no transables han subido mucho. En general, cuando tenés estas distorsiones de precios, tienden a buscar su equilibrio natural en algún momento. Entonces cuidado, porque en caso de que la crisis global se acentúe, y fíjate, en los últimos tres años cuando el conflicto era de aranceles, la guerra era un problema europeo, el dólar estaba perdiendo rol, ahora estos últimos días, cuando la cosa se empezó a complicar más, volvió el dólar a subir a nivel mundial. Entonces, ¿qué quiero decir con esto? Cuidado, porque a veces ir tan profundo en las reformas puede generar que tengas que hacer un desarme de una posición demasiado rápido. Lo malo de eso es que revela como que hay dudas. Suponiendo que esto sea grave y el dólar empiece a subir, probablemente tengas que subir la tasa para evitar una subida del dólar y probablemente haya un catch up, haya un recupero en la dinámica inflacionaria de los transables sobre los no transables. Eso te puede llevar a que la inflación vuelva rápidamente al objetivo del 4 ,5% o a incluso que la supere. El pronóstico nuestro es que en el segundo semestre la inflación va a ser un poco más alta de los niveles actuales. En mi opinión, creo que este nivel de tasas es el adecuado, yo no iría mucho más allá porque corres el riesgo de irte de mambo.
Uruguay, en mi humilde opinión, está aplicando perfectamente lo que dice el manual de política monetaria. Ahora, también tenemos que mirar un contexto que es absolutamente impredecible. Entonces, bajaron 125 puntos básicos en dos meses, si de pronto tenés que salir a desarmar esa decisión de política económica, puede ser complicado porque el mercado percibe como que hay algún grado de debate abierto y eso no es tan sano. Ahí hay un temita que el dólar va a seguir en estos niveles, no estamos viendo dinámicas disruptivas del dólar, pero cuidado con los volantazos en política monetaria que pueden generar más incertidumbre en un mundo que está extremadamente incierto.
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