El gobierno uruguayo de Yamandú Orsi tiene preocupaciones específicas por la presión que ejerce Estados Unidos sobre decisiones del país, la lista en que la administración de Donald Trump puso a Uruguay junto a otros 59 países para investigarlo por importaciones de productos elaborados con "trabajo forzoso" y el impacto que genera la escalada de algunos precios globales como el petróleo y los fertilizantes por la guerra en Medio Oriente.
Semanas atrás, en una reunión cerrada de la Confederación de Cámaras Empresariales (CCE), el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone dijo ante empresarios que el gobierno opera en un contexto internacional muy complejo, porque Estados Unidos ejerce a diario una presión “inimaginable” e “insostenible” en los distintos ámbitos que mantiene con Uruguay para que “rompa con China” y que, si no lo hace, el vínculo comercial con la administración Trump “no va a mejorar y puede estar peor”, según publicó el semanario Búsqueda en base a participantes de las reunión.
Fuentes del gobierno de Orsi dijeron a El País que esa presión se manifiesta sobre aspectos como compras y contratos vinculados a la tecnología china (satélites, redes de comunicación, chips, etcétera), bajo el argumento de "espionaje internacional" a través de la misma. También el tema de la guerra comercial entre potencias está en juego en esta posición de política exterior estadounidense, añadieron.
De todas maneras, las fuentes indicaron que esta presión no es nueva por parte de Estados Unidos, sino que también se ha dado con los demócratas en la Casa Blanca bajo la administración de Joe Biden, es decir en el período de Azucena Arbeleche como ministra de Economía y Finanzas, durante el gobierno de Luis Lacalle Pou. Aún así, en ese entonces, Uruguay era uno de los países destacados en el plan denominado Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas de la administración Biden.
A esta presión que ejerce Estados Unidos, se suma que Uruguay ha sido incluido en una lista de 60 economías que serán investigadas por el gobierno estadounidense por “posible importación de bienes producidos con trabajo forzoso”, en el marco de una política comercial liderada por el presidente Trump, en relación precisamente a la mano de obra china.
Estados Unidos entiende que los 60 países investigados no han adoptado eficazmente una prohibición de importación de bienes producidos en condiciones precarias, por lo que el gobierno estadounidense actúa con esta investigación “de conformidad con la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, en su versión modificada (ley de Comercio), la cual autoriza acciones para responder a actos, políticas o prácticas injustificables, irrazonables o discriminatorias que perjudiquen o restrinjan el comercio de los Estados Unidos”,
Todo indica que en su viaje a Washington D.C. la semana próxima para participar de las reuniones de Primavera (en el hemisferio Norte) del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, el ministro Oddone abordará este tema con autoridades estadounidenses, según las fuentes.
De todas maneras, agregaron que las esperanzas de que Uruguay sea excluido de esa lista de 60 países no son grandes. Esto es porque el panorama se presenta difícil, indicaron, en la medida que países como Argentina e Israel forman parte de la referida lista aun siendo grandes aliados de Estados Unidos.
No obstante, un país como Bolivia, que importa grandes cantidades de productos chinos, no está en esa lista, lo que no tendría mucho sentido. “Igual la tarea de que Uruguay salga de la lista se va a hacer”, dijo una fuente gubernamental a El País.
Por lo pronto, se desconoce qué pasará con las investigaciones anunciadas a esos 60 países, medida que es vista por analistas consultados por El País como un mecanismo de negociación cuando llegue el momento, probablemente en relación al tema de los aranceles que ha impuesto la administración Trump.
Sobre el impacto de la guerra en Medio Oriente en Uruguay, la preocupación del gobierno de Orsi tiene dos grandes focos, según las fuentes. Uno es el precio del petróleo que termina impactando en la economía uruguaya, sobre todo en los sectores productivos, más allá de amortiguar la suba de combustibles en abril y que haya sido de 7%. El otro foco, es el precio de los fertilizantes, necesarios para la agroindustria, que ya tuvieron un primer empuje al alza con la invasión de Rusia a Ucrania y ahora nuevamente con la crisis del Medio Oriente.
El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde pasa la quinta parte del petróleo mundial, ha disparado los precios globales, y ha generado gran incertidumbre ante la volatilidad de su cotización. La tregua establecida en los últimos días, ha hecho bajar el precio del crudo, aunque la incertidumbre se mantiene.