El ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, señaló que, debido a un menor dinamismo de la actividad económica, existe una probabilidad “bastante elevada” de revisar a la baja el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) previsto para 2026 (2,2% es el alza proyectada en la ley de Presupuesto), y que la cartera podría diferir algunos compromisos de gasto así como revisar la situación fiscal. El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) -un órgano asesor del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)- ya había señalado que sería necesario cortar gastos discrecionales ante el menor crecimiento económico para este año, debido a que es un riesgo para el cumplimiento de las metas fiscales. ¿Cómo evalúan la situación los analistas y qué sugieren hacer?
Entrevistado el viernes por el periódico La Diaria sobre posibles medidas de recorte del gasto público ante la desaceleración de la actividad, Oddone afirmó que “con la información que tenemos, no podemos descartar ninguna medida. Hay que tener una mirada cuidadosa, pero podría ser necesario. No necesariamente un recorte generalizado, pero sí asumir que hay algunos compromisos que tenemos que diferir”.
El ministro agregó que lo que se protegerá son los compromisos con las metas de política social y en particular con temas de infancia “a como dé lugar”, dijo.
El dato del PIB del último trimestre de 2025 se conocerá mañana, lo que se tomará como base para ajustar las metas del MEF y sus decisiones.
En su más reciente informe del pasado 6 de marzo, el CFA advirtió que es necesario "desde ya" tomar acciones respecto al gasto. “El ajuste del gasto no necesariamente implica la reducción de funciones o el descarte de prioridades de política fiscal”, expresó el informe, destacando que la racionalización del gasto ofrece “posibles oportunidades para ajustar el gasto superfluo o de poca efectividad”.
Asimismo, el CFA se refirió en sus recomendaciones a “revisar exoneraciones, beneficios sectoriales y tratamientos preferenciales”.
Cabe señalar que en 2025, el gasto primario presentó un aumento de 5,7% en términos reales, bastante más que lo que habría crecido la economía (+1,8% según las estimaciones en base al Indicador Mensual de Actividad Económica).
Las partidas con mayor incremento en ese momento fueron: inversiones (+21,2%), gastos no personales (+13,5%), transferencias (+5,2%) y pasividades (+3,3%), recordó el CFA.
Sobre el tema del recorte del gasto del Estado, las economistas Silvia Rodríguez del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) y profesora de la Universidad de la República (UdelaR), Alicia Corcoll gerente senior de la consultora Exante, y el economista Ramón Pampín gerente de PwC, hablaron con El País.
Recortes con distinto impacto
Rodríguez dijo que la desaceleración del nivel de actividad, que seguramente se confirmará con los datos del PIB del cuarto trimestre de 2025, llevará a que el MEF revise los escenarios con los que trabajaba, pero no cree que su meta cambie.
“No creo que cambien la meta, pero sí las acciones para poder lograrla”, afirmó. “Yo interpreto que el ministro Oddone no tomaría acciones de reducción del gasto del estilo de las que se hicieron en la administración anterior, que fueron transitorias y poco provechosas. Lo que sí está considerando es diferir algunos gastos para más adelante”, agregó.
La economista del Cinve tranquilizó al despejar que “claramente, no se van (a diferir o recortar) sueldos ni jubilaciones, y los convenios salariales ya están fijados, o sea que en eso hay una cierta dinámica que ya está establecida. Supongo que están evaluando otro tipo de gastos”, pero no aventuró cuáles podrían ser.
De todas formas, advirtió que no todos los gastos tienen el mismo efecto sobre el crecimiento del nivel de actividad. “Por eso hay que tener cuidado con la observación que hace el Consejo Fiscal Autónomo de que habría que hacer recorte de gastos en general. No todos los recortes de gastos tienen efecto sobre la dinámica de bajo crecimiento en el PIB”, apuntó.
“Un recorte generalizado no me parece una buena recomendación, porque no asegura que se termine con mejores resultados”, reafirmó, recordando que el ministro habló más que todo de “diferir” gastos.
Gasto rígido a la baja
Corcoll defendió las recomendaciones del Consejo Fiscal Autónomo. “Con el riesgo de desvío fiscal, el CFA fue claro: las autoridades deben prever medidas compensatorias y evitar sumar nuevos compromisos de gasto. Esas medidas pueden venir por el lado de los ingresos o del gasto, pero con una carga tributaria ya alta, bajo crecimiento económico y costos políticos importantes, todo apunta a que el ajuste debería recaer del lado del gasto”, afirmó.
Asimismo, valoró que el CFA señalara que existe evidencia de que recortar gasto es menos nocivo que subir impuestos.
A su entender, la discusión de fondo que surge es sobre “qué tamaño de Estado queremos, en qué se gasta y con qué estándares de calidad”.
Reconoció que en Uruguay el gasto es muy rígido a la baja, dado que una parte importante ya está comprometida en jubilaciones, salarios y transferencias, por lo que en el corto plazo el margen de acción es acotado.
En tal sentido, planteó que si el MEF no va a ir por cambios estructurales (léase, achicar el Estado), el ajuste debería concentrarse en partidas discrecionales como, por ejemplo, inversiones que puedan ser vistas como postergables, o contención de gastos operativos.
La economista de Exante evaluó también que, por un lado, recortar el gasto contribuye a la sostenibilidad y la credibilidad fiscal, pero por otro lado “no es trivial recortar inversión en un contexto de bajo crecimiento”. “Tampoco hay en el Presupuesto un pipeline abultado que deje demasiado margen en ese frente”, agregó.
Corcoll considera que avanzar fuertemente en una mayor eficiencia del Estado (algo que estuvo presente en la discusión del Presupuesto) ayudará, aunque esa medida difícilmente alcance por sí sola para resolver los desvíos.
“Para identificar espacios concretos de ajuste, puede ser útil recordar que el gasto primario aumentó más de 3 puntos del PIB en la última década y que varias partidas de gasto corriente hoy se ubican en niveles relativamente elevados en perspectiva histórica. Evaluar dónde se concentró ese aumento y con qué resultados puede ayudar a encontrar los espacios”, sugirió.
La nueva regla fiscal
Pampín abordó el tema más directamente por el lado de la “inauguración” de una nueva regla fiscal, con una meta de corto plazo en el resultado fiscal estructural y en el mediano plazo una trayectoria de deuda, considerando que el punto que marca el CFA es el riesgo de desvío en esas metas.
De acuerdo a cálculos de Pampín, el Presupuesto que se presentó el año pasado está “muy sesgado” y basado en supuestos de aumento de ingresos fiscales que dependen de la evolución de muchas variables macroeconómicas que pueden llegar a no materializarse. Y esto comprometerá las cuentas fiscales. “Ahí hay una tensión sobre el área fiscal”, señaló.
El gerente de PwC advirtió que, ante cualquier desvío, no existe margen de ajuste y, por ende, puede haber algún incumplimiento de la meta fiscal. De hecho, uno de las observaciones del CFA es que es aún no se han materializado los mecanismos de corrección de desvíos.
El CFA apunta que, si aumentan los riesgos macroeconómicos y se compromete la evolución de los ingresos fiscales, el resultado fiscal estructural podría deteriorarse en medio punto porcentual y la meta no se cumpliría, algo en lo que coincide Pampín. También comparte con el CFA que, en vez de hacer un ajuste por el lado de los ingresos, se realice por el lado del gasto discrecional, el cual “será determinado a nivel de economía política”, concluyó, sin arriesgar en qué podría recaer.
Posibles decisiones políticas
En el Desayuno de Análisis de Coyuntura Política y Económica del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) el jueves, su director ejecutivo, Agustín Iturralde planteó que como la economía creció menos de lo previsto en el Presupuesto en 2025 y lo mismo ocurrirá en 2026, se necesita un ajuste fiscal de US$ 500 millones (0,6% del PIB) para que no aumente el déficit fiscal y por ende se arriesgue la sostenibilidad de la deuda.
El viernes, tras conocerse las declaraciones de Oddone proclives a revisar el gasto público, Iturralde dijo en entrevista con el programa Punto de Encuentro de radio Universal que "el ajuste ahora va a tener que venir por algo más general, para que tenga impacto". En ese sentido, planteó la utilización de una herramienta a la que ya se ha recurrido en otros gobiernos, que es "topear la ejecución del gasto corriente".
"Se pueden excluir (de ese tope) algunas partidas. El ministro con muy buen tino hablaba de preservar algunos (como el gasto social)", agregó.
De esa forma, señaló, se "transfiere" la responsabilidad a "los otros ministros, a los otros ordenadores del gasto y decirles: 'mirá, del gasto corriente tenés el 90%, no tenés el 100%. Y sí algún programa vas a tener que dejar de hacer, alguna cosa vas a tener que dejar de hacer'".
"Se ha hecho antes, funciona, no es lo ideal, lo ideal sería una reingeniería del gasto, pero no hay margen. Eso es algo que puede tener una magnitud de cientos de millones de dólares. La magnitud en la que hay que pensar es de cientos de millones de dólares, no de decenas", concluyó.