Acuerdo con UE: gobierno propició cumbre clave y destaca en Italia las "señales" de "creciente interés" europeo

Orsi participará vía Zoom este viernes de una reunión que nucleará a todos los mandatarios del Mercosur y a las dos autoridades principales de la Unión Europea; el encuentro fue buscado por Uruguay para lograr la "institucionalización" de ese ámbito bipartito.

El presidente Yamandú Orsi y el canciller Mario Lubetkin.
El presidente Yamandú Orsi y el canciller Mario Lubetkin.
Foto: AFP.

Por fuera de la intensa agenda local, el gobierno de Yamandú Orsi tiene prendidos los focos en el plano internacional porque al fin de esta semana, cuando el Pit-Cnt acapare la escena política con su tradicional acto del 1° de mayo, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europeafirmado el pasado 17 de enero en Asunción— comenzará a entrar en vigencia. Esto es un mojón crucial porque a partir de esa fecha una cantidad de productos de ambos bloques pasará a beneficiarse con una reducción arancelaria que en algunos casos llegará a cero ya de arranque y en otros comenzará un cronograma gradual de descenso de esos tributos.

La entrada en vigencia es provisional —lo que no tiene ninguna consecuencia comercial, solo quiere decir que el pilar político quedará en suspenso hasta que los parlamentos de todos los países europeos lo ratifique— pero para el Mercosur y sobre todo para la Cancillería de Mario Lubetkin era importante que la fecha no pasara por debajo del radar. Por eso Uruguay inició conversaciones a la interna del Mercosur para propiciar que el bloque sudamericano impulsara un evento que celebrara el día, lo que finalmente se logró: el viernes de mañana, vía Zoom, todos los jefes de Estado del Mercosur se reunirían con la presidente de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, y con el presidente del Consejo Europeo, António Costa.

Sería la consolidación de la fórmula "cuatro más dos", dijo a El País una fuente de la Cancillería uruguaya; lo que quiere decir la "institucionalización" —ese es el objetivo que se persigue— de un ámbito en que se encuentran ambos bloques, y que ya construyeron el primer hito en la firma de este acuerdo aquel caluroso sábado de enero en la capital paraguaya. Que "el 1° de mayo no podía pasar desapercibido" es el convencimiento puertas adentro del gobierno de Orsi.

Este mojón tensa la agenda del presidente porque la intención de Orsi es también asistir al acto de la central sindical, por lo que su equipo de trabajo se encuentra por estas horas buscando la forma de que el mandatario esté presente en ambas actividades.

Las "señales concretas" de empresas europeas

La determinación de Uruguay ha sido siempre la búsqueda de los caminos para que el tratado comercial se efectivice lo más rápido posible, pese a que el viaje ha sido a los tumbos, no solamente porque fue el fruto de negociaciones que se demoraron más de 25 años con varios amagues de concretarse en el proceso, sino porque aun ahora este acuerdo es intensamente cuestionado por los agroexportadores europeos, que continúan rechazando la firma en sendas manifestaciones —y cuya presión logró que la UE derivara el acuerdo a un tribunal de justicia para que analizara la compatibilidad con la normativa comunitaria.

Por eso el gobierno de Orsi ha transmitido de varias formas que cuando asuma la presidencia pro tempore del Mercosur, en la próxima cumbre de esta alianza —que se hará en Asunción el 30 de junio— pondrá el foco en continuar "acelerando" el cumplimiento de las primeras etapas.

Esta disposición de Uruguay fue transmitida este lunes en la ciudad de Prato (Italia), a donde Lubetkin asistió como orador de una actividad que nucleó a autoridades de la UE y el bloque sudamericano —titulada como "El viraje hacia una nueva centralidad estratégica. Perspectivas de crecimiento y Mercosur".

El canciller resaltó allí, en un discurso a cuyo texto accedió El País, que Uruguay sigue impulsando la "necesidad (de) reafirmar el valor del diálogo, de la cooperación y de la búsqueda de consensos", como principios genéricos y en momentos de alta incertidumbre mundial, para enseguida pasar a destacar "firmemente" la "oportunidad histórica" que ofrece este acuerdo para unir ambos continentes, "y para avanzar hacia una agenda birregional más concreta, más dinámica y orientada a resultados".

"Para Uruguay, este acuerdo no es sólo un instrumento comercial: es una oportunidad para generar inversión, crecimiento, empleo y mayor integración entre nuestras regiones; una nueva comunidad de más de 750 millones de personas", dijo Lubetkin, que agregó: "Ya estamos viendo señales concretas en esa dirección, con un creciente interés de empresas europeas en profundizar su presencia en nuestros países.

Por último, el ministro de Relaciones Exteriores subrayó que cuando Uruguay lidere las actividades del Mercosur en el segundo semestre de este año aplicará su "voluntad de contribuir a un bloque dinámico, abierto al mundo y con mayor capacidad de proyección internacional".

El evento, en el que participaron unas 20 autoridades de ambas alianzas, fue destacado por el canciller y vicepresidente del Consejo de Ministros de Italia, Antonio Tajani, quien afirmó en su cuenta de X que "América Latina es una prioridad política y económica" de su gobierno, y agregó al título de la actividad que las "perspectivas de crecimiento" lo eran también para "relanzar" las exportaciones italianas al Mercosur y "toda la región".

"Ley de la selva"

Hay un capítulo importante —incompleto al momento— en todo este proceso, que tiene con algo de estrés a los socios del Mercosur, que es la negociación de sus socios para distribuirse las cuotas de los productos más sensibles, como carnes, arroz, miel y lácteos.

De momento, como informó El Observador, no hay acuerdo interno en el Mercosur, y el plazo corre, porque para este viernes los sudamericanos deberían comunicar a sus pares europeos "el acuerdo de cuotas" que se aplicará en la venidera comercialización.

En el caso de la carne, por ejemplo, Uruguay ingresa hasta ahora al mercado europeo de cuotas que están muy por debajo de la capacidad exportadora del país. A través de la cuota Hilton, paga un arancel de 20%, por la cuota Bilan paga un 15%, de la GATT un 20% y por la cuota 481 no paga arancel, como detalla un informe del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Ahora, cuando rija el acuerdo, Mercosur recibirá una cuota de 99.000 toneladas (peso carcasa) con un arancel intracuota de 7,5%. De esta cuota, 54.450 toneladas corresponden a carne fresca y 44.550 a carne congelada. Cuánto corresponderá a Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay es lo que por el momento no está definido, aunque en la Cancillería mantienen el "optimismo" de que pueda resolverse.

En caso de que no se llegue a un acuerdo para el viernes, lo que regirá "será la ley de la selva", dijo una fuente del gobierno. Es decir, las cuotas se asignarán por orden de llegada a la hora de colocar los productos en el mercado. "Esa selva puede ser larga o cortita", entiende en el Ejecutivo.

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