Este viernes marca un hito en las relaciones comerciales internacionales con la entrada en vigor provisional del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, conformado por Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay. El tratado da vida a un mercado integrado de 700 millones de consumidores y eliminará de forma inmediata o progresiva más del 90% de los aranceles vigentes.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que los beneficios del pacto son "reales y visibles" a partir de hoy, subrayando la previsibilidad que este marco jurídico otorga a los inversores y el acceso sin precedentes a nuevos mercados para las empresas.
Según proyecciones de Bruselas, se estima que el flujo de exportaciones europeas hacia el Mercosur podría incrementarse en un 39% para el año 2040, alcanzando una cifra cercana a los 50.000 millones de euros anuales.
Las claves del nuevo mercado y la baja de aranceles
El acuerdo supone la liberalización de la gran mayoría del comercio bilateral, permitiendo que productos que antes enfrentaban pesadas cargas impositivas comiencen a circular con mayores facilidades.
Para marcar este inicio, Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, realizarán una videoconferencia con los mandatarios de los cuatro países latinoamericanos, ratificando el compromiso político detrás de la aplicación provisional de la parte comercial del bloque.
Salvaguardas para productos sensibles: carne, azúcar y cítricos
A pesar de la apertura, la Unión Europea ha implementado mecanismos de protección para sus productores agroalimentarios. Estas medidas de salvaguarda permiten suspender temporalmente las preferencias arancelarias si se detectan perjuicios significativos.
La Comisión Europea iniciará investigaciones de oficio si las importaciones de productos como carne vacuna, carne de ave, huevos, azúcar o cítricos superan en un 5% el promedio de los últimos tres años, siempre que sus precios se sitúen un 5% por debajo del valor de mercado en la UE.
Las incógnitas para el Mercosur
La entrada en vigor del acuerdo tiene dos grandes incógnitas: una es que las partes firmantes reconocen que aún están intentado “traducir” las disposiciones para que sean bien interpretadas por los empresarios, y otra es que los países del Mercosur aún no se pusieron de acuerdo sobre cómo repartirse las cuotas de exportación.
Esto, si bien no perjudica especialmente a Uruguay, está lejos de ser una situación deseable ya que es posible que los grandes —Brasil y Argentina— tengan chances de “ganarnos la mano”, apuntó el ministro de Economía y Finanzas Gabriel Oddone, en un evento sobre el acuerdo celebrado esta semana. De todas formas, Uruguay ya cumple con gran parte de los procesos de certificación exigidos en muchos productos.
Este será uno de los temas centrales que discutirán este viernes en la reunión virtual entre cancilleres del Mercosur y que posteriormente compartirán con Von der Leyen.
Aunque la faceta comercial ya está operativa, el acuerdo de asociación total aún aguarda por la ratificación definitiva del Parlamento Europeo. Actualmente, este órgano ha elevado una consulta al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para dictaminar sobre la legalidad del pacto. Esta etapa de aplicación provisional permite que los beneficios económicos fluyan mientras se completan los pasos jurídicos y legislativos necesarios para su consolidación total en ambos continentes.
Con información de EFE
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