Los cupos en disputa, la “naturaleza civilizatoria” según Oddone, lo que viene en mayo y más en el acuerdo Mercosur-UE

Autoridades de la Unión Europea y de Uruguay, junto a empresarios, debatieron sobre las implicaciones de este pacto que, increíblemente, se concreta luego de más de 25 años de negociaciones.

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Ministro de Economía, Gabriel Oddone.
Leonardo Mainè.

Mañana entra en vigor en forma provisional el acuerdo Mercosur –Unión Europea (UE) con dos grandes incógnitas: una es que las partes firmantes reconocen que aún están intentado “traducir” las disposiciones para que sean bien interpretadas por los empresarios, y otra es que los países del Mercosur aún no se pusieron de acuerdo sobre cómo repartirse las cuotas de exportación. Y de hecho, hay una reunión virtual prevista para mañana entre la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y las cancillerías de los países del Mercosur sobre este tema que, si bien es privativo del bloque sudamericano, una vez definido, también ayudará a organizarse mejor a la UE.

Al decir del ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, “aún no hemos llegado a un acuerdo sobre las cuotas. Probablemente derivamos en lo que se conoce como ‘el primero que llega, es el que tiene la cuota establecida’”. Esto, si bien no perjudica especialmente a Uruguay, está lejos de ser una situación deseable ya que es posible que los grandes —Brasil y Argentina— tengan chances de “ganarnos la mano”, aunque no necesariamente dado que Uruguay ya cumple con gran parte de los procesos de certificación exigidos en muchos productos.

Según cálculos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en la práctica inmediata se beneficiarán más la carne ovina, el arroz y la miel.

Estos temas fueron abordados en “Charlamos con Europa, acuerdo UE- Mercosur: comercio, inversión y futuro compartido”, un evento organizado por la UE y la Eurocámara Uruguay, con la apertura a cargo del Embajador de la UE, Petros Mavromichalis, y del presidente de la Eurocámara Uruguay, Andrés Burghi, además de otras autoridades nacionales, europeas y empresarios.

Valores y cuotas

Oddone destacó que el acuerdo Mercosur-UE va mucho más allá de lo comercial, ya que es importante para el crecimiento de la economía uruguaya, además de ser de naturaleza civilizatoria en un contexto de cambios mundiales que han removido las bases de la humanidad en los últimos años.

El ministro valoró que la UE construyó una institucionalidad luego de la II Guerra Mundial, pero que valores como libre circulación de mercancías, bienes y personas están controvertidos actualmente ante posiciones que cuestionan el multilateralismo, las nuevas tecnologías que desafían el mundo del trabajo y efectos climáticos que requieren redefiniciones de las políticas públicas.

Por este contexto internacional, el acuerdo Mercosur-UE aceleró su firma y también adquiere mayor relevancia. “Este acuerdo no es un punto de llegada, sino de partida”, afirmó Oddone en relación a su significación sobre cómo nos insertamos en el nuevo mundo.

“(Hay que lograr) preservar aspectos cruciales, como, en primer lugar, el comercio basado en reglas, las relaciones internacionales basadas en el respeto a la autodeterminación y los principios de no intervención”, afirmó sobre los impulsos que históricamente ha dado en la UE en esa línea.

Oddone dijo que, de los países del Mercosur, Uruguay es el que más ha impulsado abrir las economías a terceros, porque es el que más lo necesita por ser el pequeño, pero también porque sus niveles de desarrollo per cápita requieren, para poder crecer, insertarse de manera más fluida a nivel internacional.

“Algo que muchas veces notamos poco es que en la Unión Europea la relación entre sus países líderes y la riqueza está altamente correlacionada, pero en el Mercosur no. El país más rico en términos de ingresos per cápita en este bloque es Uruguay, y por lo tanto está lejos de las condiciones de poder imprimir la orientación en la agenda del Mercosur. Esa asimetría de que el país grande no es el más rico y que tiene estadios de desarrollo por recorrer, formó parte de la prolongación de la apertura del bloque”, explicó el ministro.

Embajador de la UE en Uruguay, Petros Mavromischalis.jpg
Embajador de la UE en Uruguay, Petros Mavromischalis.
El País.

A su juicio, el acuerdo es especialmente importante para Uruguay no solo en términos de poder colocar más productos y de captación de inversión directa europea, sino también para adoptar mejores prácticas y estándares para políticas públicas a nivel de regulación de mercados, compras públicas y reglas de servicios.

Sobre las cuotas de exportación, comentó que se están negociando en el interior del Mercosur en este momento —“sin mucho éxito”, apuntó— y agregó que Juan Labraga, director de Política Comercial del MEF, le dijo que, lo más probable, es que se recurra a criterios más estándares de “first in, first out” (“primero en entrar, primero en salir”), “pero vamos rápidamente avanzando en estos temas”, atajó.

Asimismo, recordó que la UE es prolífera en regulaciones de altos estándares (a su juicio, “demasiado en el caso de la inteligencia artificial”) y que Uruguay puede aprender de esa experiencia, siempre que las normativas no tranquen la innovación. “El adoptar mejores prácticas tiene que ver con las reformas microeconómicas que queremos hacer”, señaló.

Consideró que el acuerdo ayudará a atraer inversiones extranjeras al país y que los focos para facilitarlas será, básicamente, abaratar los costos de logística y de energía.

El ministro concluyó apuntando que el acuerdo, a mediano o largo plazo, va a significar casi 2 puntos de aumento del PIB, 1,2% del crecimiento de las exportaciones y 2 puntos favorables al empleo.

Comentó que algunos desafíos estarán en los lácteos y en la producción de vinos, por la fuerte competencia de la UE a ese nivel, pero que incluso esos sectores apoyan el acuerdo.

Tasa Consular

Oddone reconoció que el acuerdo Mercosur-UE va a eliminar la Tasa Consular que grava las importaciones en Uruguay y por la que actualmente el país recauda unos US$ 350 millones anuales. Los ingresos que generan las importaciones de la UE por ese concepto son de unos US$ 38 millones.

“Vamos a estar obligados a eliminar la Tasa Consultar en los próximos tres años, hasta 2029, y otros conjuntos de países nos van a decir que quieren lo mismo. Uruguay se está preparando para esa situación”, admitió.

A pesar de ello, Oddone afirmó que “se está en el camino correcto”, considerando que lo que el país perderá en términos de recaudación fiscal, en algún momento se compensará de sobra con nuevas inversiones”.

A nivel de cuentas públicas, el acuerdo obligará a Uruguay a renovar algunas prácticas y se le dará trato nacional a los proveedores de las partes, lo que supone que la constelación de proveedores va a ser mucho más amplia, lo que va a representar más competencia y más eficiencia asignativa en el sector público del país. Esto paralelamente a los instrumentos de promoción nacional.

En otro orden, Uruguay avanzará en los acuerdos de doble tributación con países de la UE, como se ha hecho con Francia recientemente, y deberá mejorar en la protección de los derechos laborales y ambientales, porque las prácticas europeas están claramente orientadas hacia esos lados.

Destaques especiales

El embajador de la UE, Petros Marvromichalis, consideró la entra en vigor provisional del acuerdo como un “hito histórico” y que Uruguay ha demostrado un “liderazgo ejemplar” en haber sido el primer país en ratificarlo; “fue espectacular”, resaltó.

“Las ratificaciones rápidas del lado del Mercosur activaron el lado europeo”, afirmó. “El Mercosur y Uruguay no solo son protagonistas, sino catalizadores del acuerdo”, agregó.

Marvromichalis sopesó que se ha entrado en una nueva etapa de modernizar las economías y de integrase mejor a las cadenas de valor internacional, y que este acuerdo es una demostración de que el comercio internacional puede fomentar el desarrollo sustentable y el empleo.

Reivindicó el multilateralismo y culminó con el mensaje: “Hagamos de esto (el acuerdo) una historia de éxito”.

Panel del evento Mercosur-UE.jpg
Panel del evento Mercosur-UE
El Paìs.

Por su parte, Andrés Burghi, presidente de la Eurocámara Uruguay, apreció que los consumidores finales serán los mayores beneficiados del acuerdo por una mayor cantidad de productos y menos costos.

Valoró asimismo que hay más de 600 empresas europeas con presencia en Uruguay, lo que representa el 45% de la Inversión Extranjera Directa (IED). Así, la UE es el primer inversor de Uruguay y todo indica que se potenciará con el nuevo acuerdo.

Esther Nieto, subjefa de Relaciones Comerciales de América Latina de la CE, habló desde Bruselas sobre la arquitectura de gobernanza que mejorará a partir del acuerdo, así como la importancia del sector privado en este nuevo interjuego comercial.

Fernando Camps, representante de Apisur (apícola) explicó cómo las empresas del sector se están preparando para nuevas exportaciones.

En un panel final, participaron Vanessa Mocki, consejera comercial de la UE; Mariana Ferreira, directora Ejecutiva de Uruguay XXI; Juan Azcurra, chief Comercial Officer de CHR Group (Christophersen Group); Paul Elberse, general partner de LAB+Ventures; y Guillermo O’Brien, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz.

Mocki, mostrando un gran libro dijo: “Este es un tomo de los cinco que imprimimos sobre el acuerdo UE-Mercosur” y aclaró que la función ahora será difundirlo. Destacó que la ocasión será una oportunidad de negocios para ambos lados, pero también un puente político.

Ferreira, de su lado, dijo que Uruguay XXI está impulsando al Banco Central (BCU) para que cuantifique mejor los servicios que se exportan, porque las estadísticas son buenas a nivel de productos, pero no en servicios.

En la agencia están alimentando nueva información sobre el acuerdo en una plataforma, explicando el mismo, los esquemas de desgravación que abarca y los requerimientos para ingresar a la UE. Ferreira agregó que están dando especial apoyo a las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Azcurra habló del Grupo CHR —con las 15 empresas de logística, terminales, marítima y ferroviaria que manejan—, y cómo el impacto del nuevo acuerdo impactará sobre todo en infraestructura y sus sistemas.

“Hay que producir para otros países y que la gente vea al exterior como un mercado natural”, señaló.

También comentó que actualmente están trabajando en un proyecto de internodalidad a 10 años, y que el Puerto de Montevideo tiene un gran calado (pasando de 13 a 14 metros próximamente), que lo aventaja sobre el de Buenos Aires y ayuda al posicionamiento de Uruguay como hub regional.

Elberse fue categórico: “Esto no es un acuerdo arancelario, es un acto geopolítico”, y evaluó que los primeros sectores en los que se podría hacer foco son transición energética, e innovación y ciencias de la vida. También apuntó a “pensar en grande” en este contexto de alianzas interbloques.

De su parte, O’Brien dijo que Europa consume 1,4 millones de toneladas del arroz que se produce en Uruguay y que, a través del nuevo acuerdo, se puede llegar a los 2 millones.

Jerarquizó la calidad del arroz uruguayo y que hay 30.000 hectáreas ya certificadas en Uruguay, reconocidas por Europa, incluyendo las de pureza varietal que no son comunes en el mundo. Finalmente, reclamó el poder exportar arroz procesado al exterior, con valor agregado.

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