El bajo crecimiento que hace "difícil" las políticas públicas y el avance "lento" por no asumir costo político

Uruguay no ha podido dar el salto económico esperado. Isabella Antonaccio (MEF), Nicolás Cichevski (CPA), Ramiro Correa (CED) y Ana Laura Fernández (Cámara de Comercio) aportaron sus análisis en ACDE.

Economistas ponentes en evento sobre el crecimiento de Uruguay en ACDE.jpg
Economistas ponentes en evento sobre el crecimiento de Uruguay en ACDE.
El País.

En Uruguay es “difícil” llevar adelante políticas públicas por el crecimiento bajo de la economía y si bien el diagnóstico es “claro”, se avanza “lento” porque no se quiere asumir el “costo político” de ciertos cambios. Esos fueron algunos de los conceptos que plantearon ayer Isabella Antonaccio, directora nacional de Incentivo a la Inversión del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF); Nicolás Cichevski, gerente de Análisis Económico de CPA Ferrere; Ramiro Correa, economista jefe del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) y Ana Laura Fernández, asesora económica de la Cámara de Comercio y Servicios (CcsUy).

La ocasión fue el evento “Uruguay en la clave de futuro: desafíos económicos y oportunidades para las empresas”. organizado por Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) en la Universidad Católica.

La presidenta de ACDE y exministra de Industria, Energía y Minería, Elisa Facio, destacó que hace tres años, la institución realizó un conversatorio similar en el que la discusión era la inserción de las empresas en la economía, mientras que ahora el eje son las herramientas sobre qué hacer para apuntalar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), que es lento y bajo.

Antonaccio señaló que es difícil llevar adelante políticas públicas (que en el gobierno bajo la presidencia de Yamandú Orsi tienen a la pobreza infantil y a la seguridad como prioridades), si el crecimiento de Uruguay es bajo, pero que las bases del país —es decir, su estabilidad—, son “potentes y valiosas” tanto a nivel institucional como jurídico. “Lo que se requiere es más productividad”, apuntó.

Minutos antes, Cichevski había dicho que muchos cambios estructurales que se deberían hacer no se llevan a cabo por el costo político que nadie quiere asumir. “El diagnóstico (de la economía uruguaya) es claro y no se avanzó, o se avanza lento, porque el costo político es el primer freno”, afirmó.

Antonaccio comentó que el costo político no está solo en el sector público, sino en diversos niveles y también en el sector privado. Hizo foco en las reformas microeconómicas que lidera el MEF— “con el sector privado como aliado y socio”, dijo—, destacando dos factores: que las inversiones que moverían la aguja para el crecimiento del PIB son las del sector de las energías y mejores costos logísticos para las empresas, para producir y exportar.

“El puerto debe ser un hub regional” afirmó la jerarca y mencionó la necesidad de mejorar la Administración Nacional de Puertos (ANP) y la logística en carreteras.

Correa y Fernández también destacaron las oportunidades vinculadas a la exportación de servicios (software y profesionales) y de alimentos, sobre todo con la carne que ha aumentado mucho su precio internacional.

Consultada sobre los incentivos para la inversión, Antonaccio fue firme: “Incentivos en Uruguay sobran”. No sólo hay estabilidad y respeto por las reglas —algo siempre mencionado—, sino “por la reciente reforma del régimen de promoción de inversiones, que incluye mayores controles y el aumento de los proyectos genuinos”.

Isabella Antonacchio, Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).jpg
Isabella Antonacchio, Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
El País.

Según manifestó, las pequeñas y medianas empresas (Pymes) han tenido, históricamente, problemas para acceder a los beneficios de la ley de Inversiones, pero la reforma ha disminuído las exigencias para que también puedan recibir las exoneraciones tributarias.

Asimismo, mencionó la creación de nuevos programas que comenzaron a regir desde el pasado 1° de febrero, que consisten en más acompañamiento a proyectos empresariales.

A favor y en contra

Cichevski habló del contexto internacional actual adverso y una demanda externa poco vigorosa, en medio de la disputa entre Estados Unidos y China, aunque con factores a favor de Uruguay como los acuerdos comerciales que han firmado algunos miembros del Mercosur por fuera del bloque (por ejemplo, el reciente entre Argentina y EE.UU.), lo que significa una flexibilización que favorece a Uruguay en cuanto a poder avanzar también con una agenda bilateral.

“No habrá un shock de inversiones con la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea (UE), pero los sectores se van a preparar más para insertarse en esos mercados”, dijo Cichevski, recordando que habrá reestructuras para mantener la colocación de productos lácteos uruguayos en Brasil, o cambios en materia arancelaria o en las contrataciones del Estado.

Por su lado, Correa recordó que en la última década Uruguay había crecido al 1,1% anual, en promedio, siendo su potencial del 2,5%, al que se podía llegar con nuevas inversiones.

Actualmente la inversión está entre el 16% y 18% del PIB, cuando debería ubicarse en el 20% y el 22% del Producto para acelerar la expansión de la economía. “El crecimiento es bajo, pero no hay crisis por eso, ni tampoco es que la economía no crezca”, dijo Correa.

“El empleo también eleva el crecimiento, por la productividad que genera, y también está estancado. Se puede resolver”, agregó.

Ramiro Correa (CED), Ana Laura Fernández (Cámara de Comercio), Nicolás Cichevski (CPA Ferrere) y Isabella Antonacchio (MEF).jpg
Ramiro Correa (CED), Ana Laura Fernández (Cámara de Comercio), Nicolás Cichevski (CPA Ferrere) y Isabella Antonacchio (MEF).
El País.

Según Correa, existen cuatro factores positivos: que el MEF haya puesto sobre la mesa el crecimiento del PIB como tema central, el descenso de la inflación, la próxima adhesión al Acuerdo Transpacífico (que reúne a un grupo de países que representan el 18% del PIB mundial y son complementarios con la economía uruguaya) y la aprobación parlamentaria del acuerdo Mercosur-UE (Uruguay fue ayer el primer país en hacerlo). “Todo ésto ayudará a elevar la tasa de crecimiento de Uruguay”, afirmó Correa, aunque resultados de varios de estos impulsos se verán más a largo plazo.

En cuanto a la Cámara de Comercio y Servicios, Fernández mencionó los escollos al sector empresarial para producir, presentados en un documento al MEF en el que detalla trabas en el funcionamiento del mercado de trabajo, a nivel de las relaciones laborales (negociaciones colectivas que deberían considerar la heterogeneidad de las empresas, según sus tamaños, locación, etcétera) y la competitividad.

Su propuesta fue que “los ajustes laborales se acerquen más a la realidad de las empresas y ‘no al barrer’, lo que puede empujar a la informalidad”.

Sin expectativas para este año

Los economistas —incluyendo a la jerarca del MEF, Antonaccio— no esperan que este año se logren tasas más altas de crecimiento o mejoras en el salario real, ya que las expectativas están puestas más en la segunda parte de la administración de este gobierno. De hecho, el propio ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, advirtió que la recaudación de algunos impuestos se va a notar hacia el final del período, en referencia al Impuesto Complementario Doméstico que implanta en Uruguay el Impuesto Mínimo Global. Al respecto, Cichevski dijo: “Hay que ver si avanzamos en ese sentido, y a qué costo”.

De su lado, Antonaccio reconoció que “la tasa de innovación en el sector privado en Uruguay es bajísima. La innovación está concentrada en algunas empresas (fundamentalmente grandes y extranjeras), pero no en los sectores no transables” (aquellos que solo comercian localmente).

De todas formas destacó el Programa “Uruguay Innova” que busca aportar en ese sentido. Advirtió asimismo que, si bien existe potencial en exportaciones de servicios, las empresas globales a ese nivel están tensionadas y revisando sus estrategias. “Hay que ser más dinámicos en las empresas que pueden generar valor agregado, también allí hay más competencia”, señaló.

El tema del ausentismo laboral, el bajo empleo juvenil y la tecnificación empresarial estuvieron presentes, así como la necesidad de activar mecanismos de inclusión (no solo por responsabilidad social), sino para aumentar la productividad.

Otro planteo fue que el apoyo a los emprendedores con capital semilla está centrado en los sectores más dinámicos (no tanto en otros), además de haber debilidad en el acceso al crédito por parte de pequeñas empresas.

Pujantes o con restricciones

Cichevski señaló que sectores pujantes quieren internacionalizarse y funcionan solos, pero otros demandan otras políticas públicas o están muy reglados.

La caída del dólar también ha actuado en contra en algunos sectores.

Asimismo, dijo que hay protecciones a sectores que no lo requieren. Y advirtió que los costos de transición “no son triviales”. Además, la formación de profesionales en un mundo tecnológico es de especial atención.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar