Por primera vez, el Banco de Previsión Social (BPS) registra más de 100.000 trabajadores extranjeros. La cifra se duplicó en apenas diez años. El comercio, la industria y los servicios administrativos concentran la mayor parte de esa fuerza laboral, que proviene principalmente de Argentina, Cuba, Venezuela, Brasil y Perú. Los números ponen de manifiesto la incidencia que tiene hoy la migración en el mercado laboral.
A enero de 2026, el sistema de seguridad social contaba con 104.174 trabajadores extranjeros registrados. Si se compara el total de puestos cotizantes de migrantes con el conjunto del mercado laboral formal, su peso resulta significativo. Actualmente existen 1.605.941 registros de aportantes en el BPS, por lo que los trabajadores extranjeros representan aproximadamente el 6,5% del total; es decir, casi uno de cada quince aportantes al sistema de seguridad social uruguayo es migrante.
El volumen actual de registros refleja el carácter estructural que ha adquirido la inmigración dentro de la economía nacional, dato que destaca aún más teniendo en cuenta que el crecimiento ha sido constante.
En el período junio-septiembre de 2017 los puestos cotizantes de extranjeros rondaban los 52.800. Desde entonces, la tendencia ha sido prácticamente ininterrumpida al alza, con una aceleración notable a partir de 2021, cuando el indicador superó la barrera de los 79.200.
El crecimiento continuó durante los años siguientes y volvió a tomar impulso hacia finales de 2025 y comienzos de 2026, cuando el total superó los 104.000, es decir que la masa laboral extranjera se duplicó en una década.
Origen y vínculo
El BPS registra hoy en sus padrones a personas nacidas en una veintena de países, aunque la serie estadística agrupa los orígenes en seis grandes bloques: Argentina, Cuba, Venezuela, Brasil, Perú y un conjunto de “otros” que engloba el resto del mundo. El peso relativo de cada uno de esos grupos, medido según el vínculo de dependencia, permite entender la composición cualitativa de esa inmigración laboral.
En el total de la población cotizante extranjera, los trabajadores dependientes representan el 77,8%, mientras que el resto corresponde a trabajadores no dependientes.
En cuanto al origen geográfico, los registros del BPS indican que Argentina continúa siendo el país que más trabajadores aporta al mercado laboral uruguayo, con una proporción de dependientes que supera el 75% del total.
Cuba aparece en segundo lugar, aunque con una proporción de no dependientes ligeramente superior a la registrada entre los argentinos. Venezuela y Brasil ocupan el tercer y cuarto lugar, respectivamente, mientras que Perú presenta una de las proporciones más altas de trabajadores dependientes, muchos de los cuales se desempeñan en sectores intensivos en mano de obra como el agropecuario, la construcción y el servicio doméstico.
Sectores productivos
El desglose por actividad económica muestra que el comercio al por mayor y al por menor lidera en la captación de mano de obra extranjera. En ese sector se registran 18.277 puestos, casi el doble del siguiente rubro en el ranking.
Le siguen las industrias manufactureras, con 7.938 trabajadores; las actividades administrativas y los servicios de apoyo, con 7.860; y la producción agropecuaria, forestación y pesca, con 7.781. El alojamiento y los servicios de comida suman 7.770 puestos.
Por su parte, los servicios sociales y los vinculados a la salud humana reúnen 6.987 puestos, una cifra que refleja la inserción laboral de médicos, enfermeros y otros profesionales sanitarios de origen cubano y venezolano, dos de los países con mayor tradición de exportación de servicios de salud en América Latina.
La construcción emplea a 6.911 trabajadores extranjeros formalizados, mientras que la enseñanza reúne 6.056 y el sector de información y comunicación 6.032.
En el servicio doméstico aparecen regularizados 4.824 puestos ocupados por migrantes. Las actividades profesionales, científicas y técnicas concentran 4.639 trabajadores, y el transporte y almacenamiento 4.638.
En otros sectores la presencia es menor, como en las actividades financieras y de seguros (1.315 puestos), las artes, entretenimiento y recreación (1.923) y las actividades inmobiliarias (2.592).
Cuando los datos se analizan según el tipo de aportación, surge que la categoría Industria y Comercio concentra 81.260 puestos, mientras que el aporte rural cuenta con 7.763 registros. El dato permite observar la fuerte concentración urbana de la masa laboral migrante.
En un país con una pirámide poblacional envejecida como la de Uruguay, donde la tasa de natalidad lleva décadas por debajo del nivel de reemplazo, el aporte de la población migrante resulta relevante.
Argentinos siguen estando a la cabeza
En cuanto al origen de los trabajadores, la mayor parte proviene de Argentina, seguida por Cuba, Venezuela, Brasil y Perú. En general, el 77,8% de los migrantes cotizantes trabaja en relación de dependencia, mientras que el resto son trabajadores independientes. Argentina continúa siendo el principal país de origen, aunque también destacan los aportes de cubanos y venezolanos, especialmente en áreas profesionales como la salud, mientras que muchos peruanos se concentran en sectores intensivos en mano de obra.