Zuchovicki: “No sé si había plan B” para el shock y en Argentina se “convenció que el mérito no tenía sentido”

El presidente de Bolsas y Mercados Argentinos estuvo en Montevideo para la Expo Prado y habló con El País sobre la situación en su país, pero también sobre Uruguay y el contexto mundial.

Claudio Zuchovicki, presidente de Bolsas y Mercados Argentinos
Claudio Zuchovicki, presidente de Bolsas y Mercados Argentinos
Foto: La Nación (GDA)

El argentino estuvo en Uruguay para dar la conferencia “Desregulación y libertades” en la Expo Prado 2026. Horas antes se reunió con El País para hablar sobre Uruguay, Argentina y dar un panorama global. El analista aseguró que la competitividad no se gana por el tipo de cambio y que es difícil aplicar el “hubiese hecho” en Argentina, ante las disyuntivas que debió enfrentar Milei.

-En los últimos años ha habido un aumento en la cantidad de argentinos que solicitaron residencia en Uruguay. ¿Por qué cree que se está dando este fenómeno?

-Tuvimos dos fugas grandes de gente. Una se dio en 2001, que perdimos mucho capital humano por la grave crisis financiera. Fue muy doloroso para la Argentina. En cambio, en 2020, durante la pandemia, se vivió otra situación. A raíz del manejo de la situación sanitaria (N. de R.: hubo cuarentena obligatoria) y de un impuesto a la riqueza que era expropiatorio, argentinos con mucho patrimonio vinieron a vivir a Uruguay. Siempre digo lo mismo: sin seguridad jurídica y sin seguridad física no hay inversiones. En aquel entonces, Montevideo era mucho más caro que Buenos Aires. Si vos sentís que te pueden robar, matar, secuestrar y no pasa nada, buscás otros destinos. Nosotros en América Latina somos producto de eso, porque mis abuelos y tus bisabuelos vinieron escapándose de la guerra. Todo esto me demostró que la seguridad jurídica y física es esencial para retener el patrimonio, y la proyección y esperanza de futuro para retener a la generación joven. Eso sí, para mí América Latina es un lujo.

Claudio Zuchovicki en Expo Prado.
Claudio Zuchovicki en Expo Prado.
Foto: Leo Mainé.

-Pero en Uruguay la inseguridad también es un tema de debate, como en toda la región. ¿Qué es lo que le gusta de América Latina?

-Soy fanático de América Latina. Creo que con solo mirar el mar y ver cómo se navega en esta parte del mundo en comparación con el estrecho de Ormuz, el Mediterráneo… Y los problemas migratorios, los cambios demográficos violentos, la guerra... Mirá, dos empresas muy grandes, una italiana, ENI, y una alemana, SEFE, pactaron con YPF no por precio, sino porque era mucho mejor, o pagaba menos seguro o menos flete que al proveerse solo de Rusia. Hay un cambio geopolítico que ubica a América Latina lejos del conflicto global. Nosotros nos podemos quejar y es verdad: “che, me robaron la billetera”, “me asaltaron”, pero creo que hay un cambio un poquito para peor en la esencia del ser humano en el último tiempo, más conflictivo. Pero no creo que sea territorio de Uruguay. En todos lados pasa lo mismo, también en Estados Unidos.

-Ha hablado alguna vez de la dependencia de los argentinos con el dólar, algo que también sucede en Uruguay. ¿Es posible cortarla? La gente sigue el tipo de cambio y los que pueden ahorrar suelen comprar dólares.

-Para ustedes es un poco más fácil porque siempre tuvieron un sistema bancario sólido. De hecho, nosotros y los brasileños solemos ahorrar por seguridad jurídica. Argentina es distinta: quedó claro que no tenemos moneda. Todos los que ahorran quieren hacerlo en dólares. Y todos los que piden plata prestada prefieren endeudarse en pesos. Eso hace que no machee el que tiene ahorros con el que necesita crédito, y por eso la bancarización en Argentina es el 15% del Producto Interno Bruto. El punto no es la moneda en la que ahorrás, es si la dejás dentro del sistema. El argentino generalmente ahorra y, como no confió en los bancos en su momento -porque fueron agredidos por estos-, se la lleva a su casa, a una caja de seguridad o a otro país. En cambio, si esa plata está en dólares o pesos uruguayos, pero queda en el sistema financiero y este le puede prestar a la economía real, se da la circulación del dinero. Es mucho más importante la circulación del dinero que el dinero. Si agarro plata y la escondo en un colchón es plata que se va del consumo. En Argentina hay más obstáculos porque la economía informal está entre el 40% y el 45%. Y una economía informal no puede ahorrar en un banco. Sin embargo, ustedes tienen una economía mucho más formal. Hay otra cuestión. Siempre pongo el mismo ejemplo: que te duela algo es horrible, pero para un médico es buenísimo porque es el síntoma de la enfermedad y gracias a ese malestar va a descubrirla. Si sube la tasa de interés o el riesgo país, o si baja el dólar, o si se corta el crédito, es solo el dolor. La enfermedad es el manejo de tus cuentas fiscales. Si yo gasto mucho más de lo que me ingresa, la pregunta es: ¿cómo lo voy a financiar? Si tomás plata prestada, sube la tasa de interés. ¿Vendiendo reservas u obligando a la gente a pesificar? Sube la moneda. Hay una regla que nunca falló en la economía. Ni Stalin, ni Hitler, ni gobiernos militares, nadie pudo vencerla. Vos podés controlar la cantidad o el precio, pero nunca vas a controlar las dos cosas. Si vos restringís la cantidad, el mercado te pone el precio. Si hay un solo cuadro, va a valer mucho más. Si vos aumentás la cantidad, te baja el precio. Regular la economía desde el sentimiento de un inversor, nadie pudo todavía.

Claudio Zuchovicki
Claudio Zuchovicki en la Expo Rural Prado
Foto: Leo Mainé

-Hablando del dólar, desde el sector exportador está el eterno reclamo del atraso cambiario.

-Es un reclamo, pero no solo de Uruguay; también está en Argentina, Chile, Colombia... En el mundo hay una megadevaluación del dólar. ¿Cuál es la definición de inflación? La pérdida del poder adquisitivo de tu dinero. Si sube la leche, la carne, el café o el peaje, por poner algunos ejemplos, baja el peso. Hoy lo que tenés es que sube el bitcóin, el petróleo, el acero, la madera, el real, el peso uruguayo, el peso argentino, y baja el dólar. ¿Por qué? Estados Unidos tiene el mayor déficit fiscal de su historia y no para de emitir. Si agarro el metro cuadrado en Uruguay y lo divido en dólares, es caro. Pero, si lo divido en oro, está en el mínimo histórico; si lo divido en bitcóin, está muy barato. El mundo está viviendo una megadevaluación del dólar. Tienen razón en quejarse. Pero no es solo un tema local, es que estamos atados a una moneda que hoy es débil en el mundo.

-¿Cómo se navega en un mundo donde se está atado a una moneda que devalúa?

-La competitividad no la ganás por el tipo de cambio; si no, todos los países devaluarían todo el tiempo. Sería la solución. La competitividad la ganás en leyes laborales, en cuán caro o barato es contratar a una persona, en cuántos impuestos pagás y en cuánto es de impuestos lo que pagás de una remera o un pantalón. En el campo tenemos mucha ventaja. El tema es si le levantás el pie en lo que le cobrás de impuestos, en los trámites, en la regulación. Si para que te aprueben algo tardás 20 días... América Latina está viviendo el mejor valor de intercambio de los últimos tiempos. Lo que exportamos vale más y la gente lo quiere comprar; y lo que importamos, como el auto chino, vale menos. Sin embargo, no crecemos mucho. El desafío es cómo transformás un buen momento. Porque, si devaluás, lo que estás diciendo es que otro pague los productos más caros porque tu salario tiene menos poder de compra. Repito: el tipo de cambio, la tasa de interés, etcétera, son la consecuencia de las cosas que vos hacés.

-¿Cómo vio el acuerdo Unión Europea-Mercosur?

-Tenemos mucho más para ganar que para perder. Es mi ideología.

Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
Foto: AFP.

-¿El Mercosur sirve o es una traba para poder negociar de manera bilateral con otros países?

-Me gustan los acuerdos bilaterales porque potenciás negocios particulares. Por ejemplo, que ustedes puedan vender carne unilateralmente. Lo que no quita es que, por potencia al estar juntos, tenés más escala. También el Mercosur muchas veces se utilizó como mecanismo de contrabando porque entraban por uno de los países.

-¿Cómo ve estos más de dos años y medio de gobierno de Javier Milei?

-Lo veo en el rumbo correcto y con el coraje para hacerlo. La velocidad es más debatida, en términos de si fue muy rápido o muy despacio. Soy bastante comprensivo de las restricciones. Dejame darte un consejo de edad de padre: en la vida nunca te van a dar a elegir entre algo bueno y algo malo, porque si no la vida sería re fácil: elegís lo bueno y listo. Vas a tener que tomar decisiones y elegir lo menos malo entre dos cosas malas. Eso es lo que sucedió. El gobierno tuvo muchas restricciones y tuvo que tomar decisiones entre dos cosas malas. ¿Ajusto el gasto público o tengo inflación? No, ajusto el gasto público... Pero los jubilados, la universidad... Son decisiones muy jodidas. Es mucho más lindo gozar de superávit, que te sobre dinero y subirle el salario a todos. Los jubilados ganan mal, pero la clase activa es menor que la clase pasiva. Sería buenísimo que ganen un montón, ¿pero de dónde sale la plata? Soy bastante comprensivo de todas esas restricciones. Quizás puedo cuestionar alguna forma, pero es por mi forma de ser. Pero creo que están en el rumbo adecuado.

-¿Había posibilidad de bajar la inflación con un menor costo social?

-Quizás, con los cambios de manera más lenta. Pero ahora juego de periodista y te hago una pregunta: si te tenés que sacarte una curita, qué preferís: ¿dolor intenso poco tiempo o dolor soportable durante mucho tiempo? Ese es el tema.

-La curita no es lo mismo que tener gente que trabaja y sin embargo es pobre. Es eso muchas veces lo que se critica en este caso.

-Muy buena respuesta. Pero creo que, a veces, los shocks...

Javier Milei
Javier Milei, presidente de Argentina, en el America Business Forum (ABF).
Foto: AFP.

-Para usted era necesario el shock.

-No sé si había plan B. ¿Cuál era el plan B? ¿Seguir emitiendo? Si la gente no confiaba en la moneda... Es fácil hacer juicio de valor con el “hubiese hecho”, “hubiese hecho”. No sé, la vida te habrá puesto sobre un montón... Si me preguntan, Claudio: “¿por qué sos gordo?”. Es por los desajustes que hice en los últimos 40 años, no es porque comí mucho anoche. Y no lo resuelvo haciendo ayuno mañana. Entonces, lleva tiempo. También hay una batalla cultural atrás. Argentina estuvo muchos años convenciendo a su gente de que el mérito no tenía sentido, que el Estado tenía que hacer todo por vos. Argentina tuvo los incentivos incorrectos durante muchos años. Hay un ejemplo que pongo siempre: juego un partido de tenis con el número uno del mundo, con Jannik Sinner, y me gana 6-0 y 6-0. Entonces, al gobierno le parece re injusto y que es muy desigual el partido. Entonces, él no puede jugar con drive; después mis puntos valen el doble; luego, si yo pasé la pelota tres veces, ya gané el punto. Va a provocar que Sinner deje de entrenar, ¿porque para qué lo va a hacer? Ahí cae todo el nivel que vos tenés. Te pongo otro escenario. Suponete que sos una genia e inventaste una partícula que triplica el kilo de proteína en el mundo. Entonces, multiplicaste por tres la producción de comida a nivel global. Gracias a vos, la gente que antes comía 1 kilo de proteína por día, ahora puede comer tres. Pero como estudiaste, te sacrificaste para pensar, tu familia te ayudó y se sacrificó para que vos estudiases, decís: “Yo le quiero devolver algo a mi familia”. Querés quedarte con el 30% de la utilidad. ¿Cómo titularía yo si fuese editor de El País? “Gracias a ella, el mundo come el doble”. ¿Qué titularía, quizás, otro editor de El País? “Hay una miserable que se lleva un tercio de la renta global”. ¿Querés que el mundo crezca o querés que repartamos cada vez más pobreza?

-Entiendo la disyuntiva.

-Entiendo que el Estado tiene que estar presente. El contraejemplo sería: si pongo un mono, un elefante, una jirafa y una hormiga, y digo que gana el que sube primero el árbol, soy un turro. Entiendo nivelar al asistir al que está abajo. No sacarle a uno para darle a otro. O sea, la riqueza no se genera sacándole a uno para darle a otro, porque ese uno va a dejar de producir o se va a vivir a otro país. La riqueza no se hace matando al creativo, al que tiene el coraje o al que tuvo las posibilidades.

¿Encontraste un error?

Reportar
Temas relacionados
Javier Milei
Te puede interesar