El presidente Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping concluyeron ayer una visita de tres días que incluyó mucha pompa pero pocos anuncios políticos sobre asuntos importantes de tensión como la inteligencia artificial, el comercio o la guerra en Irán.
Trump y su esposa, Melania, recibieron a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, para tomar el té en la Casa Blanca y luego los acompañaron en una breve visita a los Archivos Nacionales para examinar los documentos fundacionales de Estados Unidos. Esta última parada puso fin a un viaje en el que Trump intentó, mediante fastuosas ceremonias y una cena de Estado, cultivar una relación personal con Xi.
Pero durante los dos días de eventos no se hicieron anuncios políticos significativos. Trump dijo ayer que él y Xi habían tenido una “reunión realmente estupenda”, describiéndola específicamente como “excelente para los agricultores”, pero ninguna de las partes dio detalles.
China y Estados Unidos anunciaron la extensión por dos meses de una frágil tregua que había aliviado la guerra comercial. Xi declaró que China enviaría dos pandas al zoológico de Atlanta.
Según la agencia estatal Xinhua, la Asociación China para la Conservación de la Vida Silvestre firmó recientemente con ese zoológico un acuerdo de cooperación internacional sobre protección del panda gigante, en virtud del cual Ping Ping, un macho, y Fu Shuang, una hembra, iniciarán una estancia de diez años en Estados Unidos.
La llamada “diplomacia de los pandas”, retomada por la República Popular China a finales de la década de 1950, dejó de basarse en regalos directos a partir de los años ochenta, cuando el país implantó fórmulas de préstamo y cooperación científica a largo plazo.
Los líderes parecieron acordar reunirse nuevamente este año, con dos oportunidades ya programadas: China será la sede de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Shenzhen en noviembre, y la reunión del G20 se celebrará en Florida un mes después.
En una publicación en redes sociales ayer en la mañana, Trump afirmó que su reunión con Xi había sido “muy productiva” y que estaban ocurriendo “cosas extraordinarias”.
En breves declaraciones públicas durante el té, Xi dijo que él y Trump habían acordado dar un nuevo impulso a la relación entre sus países. Sin embargo, ninguno de los líderes ofreció detalles ni respondió preguntas. Estas son algunas claves de la visita de Xi:
Menor visibilidad
Trump se quedó sin un elemento crucial de lo que suele ser un espectáculo: horas de cobertura intensiva en las principales cadenas.
El grupo de prensa televisiva de la Casa Blanca, que proporciona esas imágenes, fue suspendido el miércoles y el jueves. El conflicto comenzó cuando Trump expulsó a tres medios -CNN, Politico y MS NOW- de los terrenos de la Casa Blanca. (Un juez ordenó que se les restituyera el acceso y el grupo reanudó la cobertura televisiva ayer).
Fastuosidad
Trump afirmó que nunca se había llevado mejor con Xi tras una jornada de sobrevuelos militares, regalos de pandas y ceremonias que disimularon importantes diferencias en materia de IA y comercio. La jornada de reuniones del jueves culminó con la entrega por parte de Trump de una estatua de un águila calva a Xi, seguida de una fastuosa cena de Estado.
Historia selectiva
Xi recitó la historia de China y Estados Unidos, optando por ignorar los peores momentos de la Guerra Fría, pero haciendo referencia al acercamiento del presidente Richard Nixon con Pekín en 1972.
El mensaje a Trump parecía ser que él también tenía la oportunidad de restablecer lazos con China, aunque en los términos de Pekín.
Inteligencia Artificial
Xi afirmó que quería garantizar que la IA estuviera “siempre bajo control humano”. Trump ha calificado de “farsa” los temores de que la IA pueda provocar una extinción masiva. AFP, The New York Times
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