La línea roja entre EE.UU. y China: Jinping advierte sobre Taiwán y Washington dice que no cambiará su política

Pese a que ambos líderes mostraron buena sintonía personal antes las cámaras, Xi Jinping reiteró ante Donald Trump el reclamo sobre la isla y advirtió que puede derivar en un conflicto.

El presidente estadounidense Donald Trump (derecha) estrecha la mano del presidente chino Xi Jinping durante una ceremonia de bienvenida en el Gran Salón del Pueblo en Pekín
El presidente estadounidense Donald Trump estrecha la mano del mandatario chino Xi Jinping en el Gran Salón del Pueblo en Pekín
Foto: AFP

En medio de la guerra en Medio Oriente y las tensiones comerciales, Xi Jinping dejó claro ayer jueves ante Donald Trump que Taiwán es un tema central para China, que incluso podría llevar a un conflicto con Estados Unidos.

Xi recibió con un apretón de manos a Trump al pie del monumental Gran Salón del Pueblo de la plaza Tiananmén, el centro neurálgico del poder comunista en Pekín, decorada con alfombra roja y los colores de China y Estados Unidos.

Trump comenzó la reunión elogiando a su anfitrión, al que calificó de “gran líder” y “amigo”, al tiempo que pronosticaba que sus países tendrán “un futuro fantástico juntos”.

Pero más allá de la pompa inicial, Xi utilizó un tono menos efusivo y afirmó que ambas partes “deberían ser socios, no rivales”, al destacar desde el primer momento la situación de Taiwán, la isla autónoma y de régimen democrático que China reclama como parte de su territorio.

El presidente de China, Xi Jinping (derecha), estrecha la mano del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Templo del Cielo en Pekín.
El presidente de China, Xi Jinping estrecha la mano del presidente de EE.UU., Donald Trump, en el Templo del Cielo en Pekín.
Foto: AFP

“La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos”, dijo Xi.

“Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa”, añadió durante la reunión, que duró unas dos horas y 15 minutos.

El viaje de Trump a Pekín es el primero de un presidente estadounidense en casi una década y la gran recepción contrasta con una serie de tensiones comerciales y geopolíticas sin resolver entre las dos mayores economías del mundo.

En un banquete en su honor, el mandatario estadounidense celebró las conversaciones “extremadamente positivas y productivas” con su Xi, al que invitó a visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre.

Xi, menos efusivo, insistió nuevamente en esa cena en su mensaje de cooperación entre ambas potencias y aseguró que el progreso de China es compatible con el lema de Trump: “Make America Great Again” (Estados Unidos Primero).

Esta relación bilateral ha encontrado momentos bajos desde la anterior visita de Trump en 2017, con ambos países enzarzados en una guerra comercial en gran parte de 2025 por la ofensiva arancelaria estadounidense y con múltiples desacuerdos en temas globales.

El presidente estadounidense Donald Trump pronuncia un discurso en un banquete de Estado con el presidente chino Xi Jinping en el Gran Salón del Pueblo en Pekín.
El presidente Donald Trump pronuncia un discurso en un banquete de Estado con el presidente chino Xi Jinping.
Foto: AFP

La cuestión de Taiwán ha sido uno de los asuntos más delicados durante años. Aunque Estados Unidos solo reconoce a China, existe una ley que le obliga a suministrar armas a Taiwán para que pueda defenderse.

Xi afirmó ayer que la “independencia taiwanesa” y la paz en el estrecho de Formosa son “incompatibles”.

China ha prometido tomar el control de Taiwán y no descarta recurrir a la fuerza para lograrlo, en un contexto de creciente presión militar sobre la isla en los últimos años.

Trump había dicho el lunes que hablaría con Xi sobre las ventas de armas estadounidenses a Taiwán, un giro respecto a la postura previa de Washington, que insistía en no consultar a Pekín sobre este asunto.

La Casa Blanca calificó de “buenas” las conversaciones iniciales, aunque no mencionó a Taiwán en el comunicado.

El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que la política de la Casa Blanca respecto a la cuestión de Taiwán no ha cambiado tras la reunión de Trump con Xi Jinping.

“La política de Estados Unidos con respecto a la cuestión de Taiwán permanece inalterada a día de hoy, así como tras la reunión que mantuvimos aquí hoy”, aseguró en una entrevista con la cadena NBC desde Pekín.

Rubio, que forma parte de la comitiva que acompaña al presidente en su viaje, desveló que China planteó el asunto de Taiwán: “El tema fue planteado. Ellos siempre lo plantean por su parte”. Y añadió: “Nosotros siempre dejamos clara nuestra posición y pasamos a los demás temas”.

Xi Jinping
Xi Jinping, presidente de China.
Foto: AFP

Medio Oriente

.La guerra en Irán, que obligó a Trump a posponer su viaje a China, inicialmente previsto en marzo, es otro de los temas espinosos.

Antes del encuentro, el presidente estadounidense afirmó que esperaba mantener una “larga conversación” sobre Irán, que vende la mayor parte de su petróleo a China pese a la amenaza de sanciones de Estados Unidos.

Trump dijo a Fox News que Xi le ofreció ayuda para reabrir el estrecho de Ormuz y le aseguró que Pekín no enviará material militar a Irán.

La cancillería china señaló antes que se había abordado la situación en Medio Oriente, sin más detalles.

El bloqueo del estrecho de Ormuz tiene un impacto directo sobre China. Gran parte de sus importaciones de oro negro pasa por esta vía.

La agencia iraní Tasmin anunció ayer jueves que las fuerzas iraníes habían autorizado el paso de “varios buques” chinos.

Xi y Trump coincidieron en que Irán no debe tener “nunca” armas nucleares y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin cobrar derechos de paso, según un comunicado de la Casa Blanca sobre el contenido de esta primera reunión.

El presidente de China, Xi Jinping (derecha), y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, posan para una foto en el Templo del Cielo en Pekín.
El presidente de China, Xi Jinping, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Templo del Cielo en Pekín.
Foto: AFP

Empresarios

Los dos líderes también hablaron sobre cooperación económica en una gira en la que Trump espera cerrar acuerdos comerciales en agricultura, aviación y otros sectores.

En su entrevista con Fox News, el mandatario estadounidense anunció que China va a encargar 200 aviones a Boeing, y Xi prometió que “China abrirá aún más y más sus puertas al mundo exterior”.

Empresarios de élite se unieron a la delegación de Estados Unidos, entre ellos Jensen Huang, de Nvidia, y Elon Musk, de Tesla.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó a la cadena CNBC que ambos dirigentes abordaron el establecimiento de un marco de seguridad para el uso de la IA.

Xi afirmó ante los empresarios que las puertas de China “solo se abrirán cada vez más”, mientras Trump sostuvo que había llevado a Pekín a los máximos responsables de las empresas invitadas como muestra de “respeto” hacia China y su líder.

Sintonía Personal, pero ... Xi y Trump desplegaron un tono cordial desde el inicio de la cita y durante sus interacciones: el líder chino defendió que ambos países deben ser “socios y no rivales”, mientras el presidente estadounidense elogió a su anfitrión como “un gran líder” y aseguró que ambos mantienen una relación “fantástica”.

El CEO de Tesla y SpaceX, Elon Musk, en la cena de los presidentes de Estados Unidos y China, Donald Trump y Xi Jinping, en el Gran Palacio del Pueblo el 14 de mayo de 2026.
El CEO de Tesla y SpaceX, Elon Musk, en la cena de los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, en el Gran Palacio del Pueblo.
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Trump afirmó además que, cuando ambos han tenido “dificultades”, han logrado resolverlas “muy rápido”, y auguró un “futuro fantástico juntos”, en una escenificación de cercanía que siguió con una visita conjunta al Templo del Cielo, un banquete de Estado ofrecido por Xi y la invitación de Trump al líder chino para visitar la Casa Blanca.

En el banquete, Xi añadió un guiño al lema político de Trump al afirmar que el “gran rejuvenecimiento” de China y el objetivo de “hacer Estados Unidos grande de nuevo” pueden avanzar en paralelo.

Pese al tono cordial, la primera jornada no dejó grandes anuncios sobre los principales asuntos económicos, más allá de la valoración de Xi sobre las conversaciones comerciales mantenidas el miércoles en Seúl, cuyos resultados calificó de “generalmente equilibrados y positivos”, y su reiteración de que “nadie gana una guerra comercial”.

Queda por ver si el fin de la visita hoy viernes trae una extensión de la tregua comercial que pactaron ambas potencias el pasado octubre en la ciudad surcoreana de Busan, o avances en acuerdos como la compra por parte de Pekín de aviones estadounidenses Boeing y de soja del país norteamericano.

Se esperan asimismo señales en materia tecnológica, incluido el acceso de firmas chinas a chips avanzados de Nvidia, un asunto que podría surgir en las conversaciones, dada la presencia en la delegación empresarial de su consejero delegado, Jensen Huang.

También queda en el tintero el caso del magnate de los medios hongkonés Jimmy Lai, de 78 años y condenado a 20 años de prisión bajo la polémica Ley de Seguridad Nacional de la excolonia británica por su papel en las protestas antigubernamentales de 2019 y cuya posible liberación Trump había situado antes del viaje entre los asuntos a tratar con Pekín.

El presidente de China, Xi Jinping (derecha), y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitan el Templo del Cielo en Pekín.
El presidente de China, Xi Jinping, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Templo del Cielo en Pekín.
Foto: AFP

EE.UU, el más sexy

Trump defendió que Xi se refiriera a Estados Unidos como una potencia en decadencia durante la reunión que ambos mantuvieron en Pekín, y aseguró que en realidad el mandatario chino hablaba del país antes de su llegada a la Casa Blanca, hace año y medio.

“Cuando el presidente Xi, muy elegantemente, se refería a Estados Unidos como quizá una nación en decadencia, se estaba refiriendo al daño tremendo que sufrimos durante los cuatro años del dormilón de Joe Biden y su Administración, y en ese asunto estaba 100% correcto”, apuntó en la red social Truth.

“Hace dos años, éramos, de hecho, una Nación en declive. En eso estoy totalmente de acuerdo con el presidente Xi. Pero ahora, Estados Unidos es el país más sexy del mundo y ojalá que nuestra relación con China sea más fuerte y mejor que antes”, recalcó Trump.

Trump destacó “la victoria militar y la próspera relación con Venezuela y la destrucción militar de Irán (que continuará)”, así como las inversiones en el país o los máximos en el mercado bursátil.

“De hecho, Xi me felicitó por los muchos y tremendos éxitos en un período tan corto de tiempo”, apuntó Trump, que hoy viernes regresa a Washington cerrando su visita de tres días a China.

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