Donald Trump aterrizó ayer miércoles en Pekín para desarrollar hasta mañana viernes una visita de Estado a China, la segunda desde la realizada en 2017 durante su primer mandato.
Trump, quien viaja acompañado del secretario de Estado, Marco Rubio, y una delegación de altos ejecutivos como Elon Musk (Tesla), Jensen Huang (Nvidia) o Tim Cook (Apple), se reunirá hoy jueves con su homólogo chino, Xi Jinping, en una visita marcada por la tregua comercial entre ambas potencias, las tensiones tecnológicas, Taiwán y la guerra en Medio Oriente.
El mandatario estadounidense fue recibido a pie de pista por el vicepresidente chino, Han Zheng, junto al embajador de China en Estados Unidos, Xie Feng, y el viceministro chino de Exteriores Ma Zhaoxu, en una ceremonia de bienvenida en la que participaron unos 300 jóvenes chinos.
Detrás del mandatario descendieron su hijo Eric Trump y su nuera Lara Trump.
Comercio
En apenas dos días, Trump afrontará una concentrada agenda que incluirá reuniones bilaterales con Xi, una cena de Estado y actividades protocolarias en espacios emblemáticos del poder chino como el Gran Palacio del Pueblo y Zhongnanhai, sede de la cúpula del Partido Comunista chino (PCCh).
Ambas partes buscan consolidar la tregua comercial alcanzada tras meses de guerra arancelaria, aunque persisten disputas sobre tecnología, tierras raras y acceso al mercado chino.
Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos difíciles de extraer y clave para la tecnología moderna. Solo se necesitan unos pocos gramos para un televisor o un ordenador portátil, pero varios cientos para un misil Tomahawk o Patriot. “El conflicto en Oriente Medio pone de manifiesto qué minerales son esenciales” para las operaciones militares “y los posibles puntos de ruptura de la cadena de suministro”, observó Manhaz Khan, vicepresidente del Silverado Policy Accelerator.
Antes de su llegada a Pekín, delegaciones lideradas por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, mantuvieron en Seúl unas consultas económicas “constructivas” para avanzar en la resolución de sus tensiones arancelarias, afirmó la agencia de noticias china Xinhua.
Antes de partir a Pekín, Trump adelantó que abordará con Xi la situación de Taiwán -isla autogobernada a la que Washington vende armamento y Pekín no descarta invadir- y la guerra en Irán, mientras Estados Unidos presiona a China para que contribuya a favorecer una desescalada en Medio Oriente.
Horas antes del aterrizaje de Trump, el Gobierno chino instó a Estados Unidos a “manejar con prudencia” la cuestión de Taiwán y a “detener” el envío de armamento a la isla. Por su parte, Trump dijo que pedirá a China “abrir” el país a las empresas estadounidenses.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar.
Armas a Irán
La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular. La visita del Trump a China coincide con una información del diario The New York Times de que empresas chinas han sostenido conversaciones para vender armamento a Irán y plantearon la posibilidad de canalizar los envíos a través de terceros países para ocultar su origen.
Según el periódico, Estados Unidos ha recopilado información de inteligencia que apunta a “contactos entre compañías chinas y autoridades iraníes para explorar posibles transferencias de material militar”.
Estados Unidos considera que cualquier apoyo militar a Irán es inaceptable y busca que China bloquee este tipo de transacciones.
El periódico también señala que la inteligencia estadounidense detectó anteriormente movimientos similares entre empresas de los dos países en el suministro de sistemas de defensa antiaérea portátiles, así como otros componentes militares de doble uso que pueden emplearse tanto en aplicaciones civiles como militares.
Estados Unidos ha intensificado en los últimos meses la presión sobre China para que reduzca su apoyo indirecto a Irán y para que contribuya a favorecer una desescalada en Medio Oriente.
Trump ha solicitado en varias ocasiones a China, el mayor socio comercial de Irán, que convenza al régimen iraní para reabrir el estrecho de Ormuz, una vía clave para el tránsito de hidrocarburos por donde pasan alrededor del 45% de las importaciones de gas y petróleo de China.
Por su parte, Irán ha reconocido que coopera militarmente con China y Rusia, aunque sin ofrecer detalles sobre su alcance.
Los funcionarios estadounidenses dijeron al NYT que incluso si el Gobierno chino no ha aprobado formalmente estas operaciones, “resulta poco probable que estos contactos se produzcan sin su conocimiento dada la estructura de control estatal sobre el sector estratégico en el país asiático”.
El suministro de componentes de doble uso, como semiconductores ha sido una vía de cooperación indirecta entre China y países sujetos a sanciones internacionales. EFE, AFP
-
¿Un indicio de apertura? después de casi 70 años, Cuba abandona el precio fijo de venta de combustibles
Enfrentado con el presidente y presionado por la Casa Blanca, renuncia importante funcionario del gobierno de Trump
Cerrará Alligator Alcatraz, el centro de detención de migrantes inaugurado hace menos de un año por Donald Trump