Trump en su segunda visita a China: aranceles, tensiones tecnológicas, Taiwán y Medio Oriente dominan la agenda

El presidente de Estados Unidos tiene hoy jueves su primera reunión con su homólogo Xi Jinping. Trump busca que China incida sobre Irán para ponerle fin a la guerra en Medio Oriente.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (C), es recibido por el vicepresidente de China, Han Zheng, a su llegada al Aeropuerto Internacional de Pekín Capital.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (C), es recibido por el vicepresidente de China, Han Zheng, en Pekín.
Foto: AFP

Donald Trump aterrizó ayer miércoles en Pekín para desarrollar hasta mañana viernes una visita de Estado a China, la segunda desde la realizada en 2017 durante su primer mandato.

Trump, quien viaja acompañado del secretario de Estado, Marco Rubio, y una delegación de altos ejecutivos como Elon Musk (Tesla), Jensen Huang (Nvidia) o Tim Cook (Apple), se reunirá hoy jueves con su homólogo chino, Xi Jinping, en una visita marcada por la tregua comercial entre ambas potencias, las tensiones tecnológicas, Taiwán y la guerra en Medio Oriente.

El mandatario estadounidense fue recibido a pie de pista por el vicepresidente chino, Han Zheng, junto al embajador de China en Estados Unidos, Xie Feng, y el viceministro chino de Exteriores Ma Zhaoxu, en una ceremonia de bienvenida en la que participaron unos 300 jóvenes chinos.

Detrás del mandatario descendieron su hijo Eric Trump y su nuera Lara Trump.

El 13 de mayo de 2026, varias personas visitan la Plaza de Tiananmen en Pekín, antes de la visita del presidente estadounidense Donald Trump.
Plaza de Tiananmen en Pekín, El 13 de mayo de 2026, antes de la visita del presidente estadounidense Donald Trump.
Foto: AFP

Comercio

En apenas dos días, Trump afrontará una concentrada agenda que incluirá reuniones bilaterales con Xi, una cena de Estado y actividades protocolarias en espacios emblemáticos del poder chino como el Gran Palacio del Pueblo y Zhongnanhai, sede de la cúpula del Partido Comunista chino (PCCh).

Ambas partes buscan consolidar la tregua comercial alcanzada tras meses de guerra arancelaria, aunque persisten disputas sobre tecnología, tierras raras y acceso al mercado chino.

Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos difíciles de extraer y clave para la tecnología moderna. Solo se necesitan unos pocos gramos para un televisor o un ordenador portátil, pero varios cientos para un misil Tomahawk o Patriot. “El conflicto en Oriente Medio pone de manifiesto qué minerales son esenciales” para las operaciones militares “y los posibles puntos de ruptura de la cadena de suministro”, observó Manhaz Khan, vicepresidente del Silverado Policy Accelerator.

Antes de su llegada a Pekín, delegaciones lideradas por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, mantuvieron en Seúl unas consultas económicas “constructivas” para avanzar en la resolución de sus tensiones arancelarias, afirmó la agencia de noticias china Xinhua.

Antes de partir a Pekín, Trump adelantó que abordará con Xi la situación de Taiwán -isla autogobernada a la que Washington vende armamento y Pekín no descarta invadir- y la guerra en Irán, mientras Estados Unidos presiona a China para que contribuya a favorecer una desescalada en Medio Oriente.

Un agente de la policía china monta guardia en el perímetro del hotel donde se aloja el presidente estadounidense Donald Trump en Pekín.
Un agente de la policía hace guardia frente al hotel donde se aloja el presidente estadounidense Donald Trump en Pekín.
Foto: AFP

Horas antes del aterrizaje de Trump, el Gobierno chino instó a Estados Unidos a “manejar con prudencia” la cuestión de Taiwán y a “detener” el envío de armamento a la isla. Por su parte, Trump dijo que pedirá a China “abrir” el país a las empresas estadounidenses.

“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump en su red social Truth Social antes de aterrizar.

Armas a Irán

La guerra con Irán, desatada el 28 de febrero por el ataque de Israel y Estados Unidos, ha sacudido la economía mundial y el mercado energético en particular. La visita del Trump a China coincide con una información del diario The New York Times de que empresas chinas han sostenido conversaciones para vender armamento a Irán y plantearon la posibilidad de canalizar los envíos a través de terceros países para ocultar su origen.

Según el periódico, Estados Unidos ha recopilado información de inteligencia que apunta a “contactos entre compañías chinas y autoridades iraníes para explorar posibles transferencias de material militar”.

Un clérigo iraní pasa junto a una valla publicitaria antiestadounidense que hace referencia al presidente Donald Trump y al estrecho de Ormuz, instalada en un edificio de la plaza Valiasr en Teherán el 2 de mayo de 2026.
Teherán. Clérigo iraní cerca de valla publicitaria antiestadounidense que hace referencia a Trump y Ormuz.
Foto: AFP fotos

Estados Unidos considera que cualquier apoyo militar a Irán es inaceptable y busca que China bloquee este tipo de transacciones.

El periódico también señala que la inteligencia estadounidense detectó anteriormente movimientos similares entre empresas de los dos países en el suministro de sistemas de defensa antiaérea portátiles, así como otros componentes militares de doble uso que pueden emplearse tanto en aplicaciones civiles como militares.

Estados Unidos ha intensificado en los últimos meses la presión sobre China para que reduzca su apoyo indirecto a Irán y para que contribuya a favorecer una desescalada en Medio Oriente.

Trump ha solicitado en varias ocasiones a China, el mayor socio comercial de Irán, que convenza al régimen iraní para reabrir el estrecho de Ormuz, una vía clave para el tránsito de hidrocarburos por donde pasan alrededor del 45% de las importaciones de gas y petróleo de China.

Por su parte, Irán ha reconocido que coopera militarmente con China y Rusia, aunque sin ofrecer detalles sobre su alcance.

Los funcionarios estadounidenses dijeron al NYT que incluso si el Gobierno chino no ha aprobado formalmente estas operaciones, “resulta poco probable que estos contactos se produzcan sin su conocimiento dada la estructura de control estatal sobre el sector estratégico en el país asiático”.

El suministro de componentes de doble uso, como semiconductores ha sido una vía de cooperación indirecta entre China y países sujetos a sanciones internacionales. EFE, AFP

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