Donald Trump llega hoy miércoles a Pekín para reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, asegurando que su visita sería fructífera a pesar de las posibles fricciones por Taiwán y el conflicto en Oriente Medio.
El estadounidense no quiere que la guerra contra Irán, país aliado de China, arruine la fastuosa recepción que le brindará Xi el jueves y el viernes. “Tendremos una larga conversación al respecto”, dijo Trump ayer martes a los periodistas que acudieron a presenciar su partida de la Casa Blanca.
Trump, enfrascado en un conflicto mucho más largo y complejo de lo que preveía, aseguró sin embargo que no necesita de la ayuda china con Irán.
Al considerar que China no había causado “problemas” frente al bloqueo impuesto por Estados Unidos a los puertos iraníes, Trump declaró sobre su homólogo chino que “es alguien con quien nos llevamos bien”.
“Creo que verá que van a pasar cosas buenas”, agregó.
Detrás del optimismo de Trump, las dos principales potencias mundiales siguen librando una competencia encarnizada en los aspectos militar, diplomático, tecnológico y económico.
“La cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”, explicó Melanie Hart, especialista en China del Atlantic Council.
Las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, el control de las exportaciones de tierras raras por parte de China y los aranceles son otros temas de fricción.
Las relaciones económicas entre Pekín y Washington siguen siendo tensas, a pesar de la tregua comercial de un año concluida durante la última reunión de los dos presidentes en Corea del Sur en octubre.
Ante China, que registra un importante superávit comercial con Estados Unidos, Trump espera conseguir grandes contratos y promesas de inversión.
El mandatario estará acompañado por una importante delegación de empresarios estadounidenses, entre ellos Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Kelly Ortberg (Boeing).
La cumbre se produce en un momento difícil para Donald Trump, que se enfrenta a sondeos negativos y a un repunte de la inflación en Estados Unidos, alimentada por la guerra contra Irán. AFP