China y Estados Unidos llegan a la reunión entre Xi Jinping y Donald Trump esta semana en Pekín con una frágil tregua comercial vigente y la crisis energética desatada por la guerra en Medio Oriente. Trump llegará mañana miércoles a China, para su séptima reunión en persona Xi.
La delegación que acompañará a Trump a China tienen dos integrantes que hoy están en una guerra judicial: Elon Musk y Tim Cook. Según una lista compartida por un funcionario de la Casa Blanca, que lo hizo bajo condición de anonimato, Musk y Cook estarán acompañados por otros 15 directores ejecutivos. Entre ellos figuran los máximos responsables de Boeing, GE Aerospace, Citi, Goldman Sachs, Mastercard y Visa, y altos ejecutivos de Cisco, Meta, Micron y Qualcomm.
Irán
Trump, quien calificó de “inaceptable” la respuesta iraní a su plan de paz, lo que parece aplazar el fin de la guerra en Medio Oriente, aseguró la semana pasada que hablará con Xi sobre el asunto y afirmó que el líder chino ha sido “muy amable” respecto a un conflicto que ha bloqueado el estrecho de Ormuz, por donde pasan alrededor del 45% de las importaciones de gas y petróleo de China.
La cuestión gana peso después de que el canciller iraní, Abás Araqchí, viajase a Pekín la semana pasada para reunirse con su homólogo chino, Wang Yi, y de que el embajador chino ante la ONU, Fu Cong, advirtiera que, si Ormuz sigue cerrado, el asunto estará “inevitablemente en el centro de las conversaciones” entre Trump y Xi. China es el mayor socio comercial de Irán.
El profesor Wing Lok Hung, de la Universidad China de Hong Kong, afirmó a EFE que Irán es ahora el asunto con mayores posibilidades de producir resultados “positivos y concretos”, ya que Trump busca reabrir Ormuz y lograr un alto el fuego que, a su juicio, no sería posible “sin apoyo chino”.
La guerra en Medio Oriente afecta a China, donde se ha encarecido la energía, lo que llevó a las autoridades a intervenir para contener el alza de precios.
Estados Unidos sancionó ayer a 12 personas y entidades vinculadas al régimen iraní a las que acusa de facilitar la venta de petróleo de Irán a China. Al anunciar las sanciones, el Departamento del Tesoro alegó que los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la república islámica “dependen de empresas pantalla en jurisdicciones económicas permisivas para ocultar su papel en la venta de petróleo y canalizar los ingresos hacia el régimen iraní”.
Frágil tregua comercial
Antes de que Trump llegue a China, el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, mantendrán mañana miércoles en Seúl un diálogo económico, después de haber encabezado en marzo en París otro del que Pekín dijo que salieron “consensos preliminares”.
El eje económico de la cita parte de la tregua pactada por Xi y Trump en la ciudad surcoreana de Busan el pasado octubre, que redujo del 57% al 47% los aranceles a las importaciones chinas, además de suspender tasas portuarias recíprocas y aliviar las restricciones chinas sobre tierras raras.
La analista Patricia M. Kim, del Instituto Brookings, considera que “el resultado más probable es una extensión de la actual tregua”, con la continuidad de las exportaciones chinas de tierras raras y las compras de productos agrícolas estadounidenses a cambio de “un alivio parcial de aranceles”.
Taiwán
Otro tema siempre sensible es Taiwán. Trump afirmó ayer que hablará con Xi sobre la venta de armas de Estados Unidos a Taiwán.
“Al presidente Xi le gustaría que no lo hagamos”, dijo en referencia a la venta de armas a Taiwán. “Este es uno de los muchos temas de los que vamos a hablar”, insistió Trump a periodistas en la Casa Blanca.
Trump hizo estas declaraciones a pesar de que la posición histórica de Estados Unidos, consagrada en la política impulsada desde la presidencia de Ronald Reagan, en 1982, y conocida como las “seis garantías”, establece que Washington no consultará con Pekín sus decisiones sobre la venta de armamento defensivo a Taiwán.
Trump pareció restar importancia a la idea de que China intentara apoderarse de Taiwán aprovechando la reducción de municiones estadounidenses después de que Estados Unidos se uniera a Israel en el ataque contra Irán.
Tras aludir a la invasión rusa de Ucrania, Trump dijo sobre Taiwán: “No creo que vaya a ocurrir” algo similar. “Creo que estaremos bien. Tengo una muy buena relación con el presidente Xi. Él sabe que no quiero que eso ocurra”, añadió.
Pero Trump también señaló que Estados Unidos está “muy, muy lejos” de Taiwán, mientras que Xi “está a 67 millas” (poco más de 100 km).
Trump también dijo que volverá a pedir a Xi que libere a Jimmy Lai, el magnate de los medios prodemocracia de Hong Kong de 78 años, que fue condenado en febrero a 20 años de prisión. EFE, AFP
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