Los dos hombres más poderosos del mundo se reúnen de nuevo: las claves del encuentro entre Xi y Trump

La reunión será desde este miércoles hasta el viernes; se prevé que la guerra en Irán, el comercio, la inteligencia artificial y Taiwán figuren en la agenda, pero las expectativas son modestas.

El presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping, en Busan, el 30 de octubre de 2025.
El presidente estadounidense Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping.
Foto: AFP

El presidente Donald Trump y el líder chino, Xi Jinping, tienen previsto reunirse esta semana en Pekín en una cumbre crucial que podría definir la siguiente etapa de la rivalidad entre las dos grandes potencias mundiales. Se espera que Trump y Xi aborden la guerra en Irán, el comercio, Taiwán y otros puntos de controversia durante una cumbre de dos días que comienza el jueves. La última reunión entre Trump y Xi tuvo lugar en octubre en Corea del Sur, donde acordaron hacer una pausa en la escalada de la guerra comercial, en la que Estados Unidos impuso aranceles de tres dígitos a los productos chinos y Pekín amenazó con restringir el suministro mundial de tierras raras.

La visita de esta semana podría determinar si la frágil distensión que ha surgido desde aquella reunión se mantendrá.

Mucho ha cambiado desde la última reunión. Trump se encuentra ahora inmerso en una guerra con Irán, uno de los socios más cercanos de China en Medio Oriente, que ha provocado una crisis energética mundial y ha desviado recursos militares estadounidenses de Asia. La guerra también ha agotado las reservas de municiones de Estados Unidos, lo que genera dudas entre algunos analistas chinos sobre la capacidad de Estados Unidos para defender Taiwán, un socio cercano de Washington.

Xi se enfrenta a sus propios desafíos al lidiar con un menor crecimiento económico interno, precios más altos de la energía y la posibilidad de una recesión global que perjudicaría la economía china, altamente dependiente de las exportaciones.

¿Qué hay sobre la mesa?

Según altos funcionarios estadounidenses, Trump y Xi Jinping discutirán sobre comercio, incluyendo posibles inversiones. Washington ha hecho hincapié en lo que los analistas denominan las "Cinco B". Estas incluyen la compra por parte de China de aviones Boeing, carne de res y soja estadounidenses, así como la creación de una junta de inversiones y una junta de comercio. Dichas entidades delimitarían áreas de intercambio económico entre Estados Unidos y China que no generen preocupaciones de seguridad nacional.

Los chinos han hecho hincapié en las "tres T": aranceles, tecnología y Taiwán, que Pekín considera parte de China. Es probable que Pekín presione para extender la tregua comercial del año pasado y flexibilizar los controles de exportación de semiconductores avanzados, necesarios para modernizar el sector industrial chino. Xi, quien en febrero le dijo a Trump por teléfono que su país "jamás permitiría que Taiwán se separara de China", probablemente presionará a Trump para que reduzca el apoyo estadounidense a la isla autogobernada.

La gente camina a lo largo del río Huangpu mientras se divisa el horizonte de la ciudad de Shanghái
La gente camina a lo largo del río Huangpu mientras se divisa el horizonte de la ciudad de Shanghái
Foto: AFP

Se espera que Trump inste a Pekín a persuadir a Irán para que reabra el estrecho de Ormuz. Asimismo, se prevé que ambas partes aborden la cooperación en la gestión de los riesgos relacionados con la inteligencia artificial.

Trump ha declarado que planteará el caso del activista prodemocracia de Hong Kong, Jimmy Lai, condenado en febrero a 20 años de prisión por conspiración y sedición. Otros temas que abordará incluyen el desarrollo del arsenal nuclear chino, la seguridad en el Mar de China Meridional y la reducción del flujo de fentanilo hacia Estados Unidos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desembarca del Air Force One a su llegada procedente de Miami.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desembarca del Air Force One a su llegada procedente de Miami.
Foto: AFP

¿Cuáles son los posibles resultados?

Trump se ha jactado de su relación con Xi, a quien llama "un amigo", y está deseoso de anunciar un aumento de la inversión china en Estados Unidos.

Sin embargo, no hay grandes expectativas de que ambas partes alcancen un acuerdo económico importante o resuelvan sus profundas diferencias. Lo más probable es que se alcancen acuerdos modestos en materia de inversión y se prorrogue la tregua comercial temporal del año pasado.

“Probablemente no deberíamos esperar avances importantes o sustanciales en esta reunión”, dijo Zhao Minghao, experto en relaciones internacionales de la Universidad Fudan de Shanghái. Funcionarios estadounidenses han dicho que los dos líderes podrían reunirse cuatro veces este año.

El presidente de China, Xi Jinping, llega a la sesión inaugural del XX Congreso del Partido Comunista Chino
El presidente de China, Xi Jinping (C), llega a la sesión inaugural del XX Congreso del Partido Comunista Chino
Foto: AFP

El viceprimer ministro chino para la política económica, He Lifeng, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, tienen previsto reunirse antes de la cumbre.

Según los analistas, la cumbre también sirve para que ambas partes ganen tiempo y reduzcan su dependencia del otro país. "Dentro de China persiste una profunda desconfianza hacia Estados Unidos", afirmó Bonny Lin, directora del Proyecto de Poder de China en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

¿Qué podría salir mal?

La controversia en torno a la guerra en Irán podría socavar las conversaciones. Sin mencionar directamente a Trump, Xi criticó el mes pasado el incumplimiento del derecho internacional, calificándolo de "regreso a la ley de la selva".

Si bien China insta a los funcionarios iraníes a negociar con Estados Unidos, se ha abstenido de hacer más para ayudar a resolver una guerra que Pekín considera un problema de Washington. El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, se reunió la semana pasada en Pekín con su homólogo iraní, Abbas Araghchi. Wang pidió mayores esfuerzos para abrir el estrecho, pero también afirmó que China apoya el "derecho legítimo de Irán al uso pacífico de la energía nuclear".

Tanto China como Estados Unidos han estado reforzando sus armas de guerra económica. Cuando el Departamento del Tesoro estadounidense impuso sanciones a una refinería china en abril por comprar petróleo iraní, China ordenó a sus empresas que no acataran las sanciones y emitió regulaciones que otorgan a las autoridades poderes para investigar a empresas y gobiernos extranjeros.

Por Lily Kuo / The New York Times

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