Decenas de millones de personas en todo el mundo corren el riesgo de enfrentarse al hambre y la inanición en apenas unas semanas si no se logra restablecer el tráfico de buques con insumos para el agro a través del estrecho de Ormuz. La advertencia fue lanzada este lunes por las Naciones Unidas, debido a que Irán mantiene bloqueada esta vía marítima estratégica como represalia por la ofensiva de Estados Unidos e Israel. El conflicto, que escaló a finales de febrero, impide la distribución de un tercio de los fertilizantes que consume el planeta, afectando directamente la seguridad alimentaria de múltiples continentes.
Las exportaciones que transitan por este pasaje clave están destinadas, fundamentalmente, a mercados de gran escala como Brasil, China, India y diversas naciones de África. La interrupción de este flujo comercial amenaza con desestabilizar la economía de países que dependen de estos productos para sus campañas de cultivo. Según Jorge Moreira da Silva, director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), la comunidad internacional tiene un margen de tiempo sumamente acotado para intervenir.
"Tenemos unas semanas por delante para prevenir lo que probablemente será una crisis humanitaria de gran magnitud", afirmó Moreira da Silva en una entrevista con la AFP. El funcionario, que lidera el grupo de trabajo creado específicamente para mitigar este desastre, fue contundente sobre las consecuencias de la inacción diplomática: "Podríamos ser testigos de una crisis que sumirá a 45 millones de personas más en el hambre y la inanición".
Urgencia por el inicio de la temporada de siembra
La iniciativa de la ONU, impulsada por el secretario general António Guterres, busca implementar un mecanismo que facilite el paso de materias primas críticas como el amoniaco, el azufre y la urea. Sin embargo, las gestiones diplomáticas enfrentan la resistencia de los principales actores del conflicto. A pesar de haber mantenido reuniones con representantes de más de 100 países, Moreira da Silva admitió que la propuesta aún no logra convencer a los gobiernos de Irán, Estados Unidos y las potencias del Golfo Pérsico.
"El problema es que la temporada de siembra no espera", subrayó el responsable de UNOPS, al explicar que en varios países africanos los ciclos de cultivo terminan en escasas semanas. De acuerdo a los cálculos técnicos del organismo, se requeriría el tránsito diario de al menos cinco buques cargados de fertilizantes para estabilizar la situación y permitir que los agricultores locales puedan desarrollar sus tareas sin el fantasma del desabastecimiento.
Riesgo de inseguridad alimentaria y alza de precios
Si bien los valores de los alimentos básicos todavía no reflejan el impacto total del bloqueo, ya se detectó un fuerte aumento del precio de los fertilizantes a nivel internacional. Expertos advierten que este incremento derivará inevitablemente en una caída de la productividad agrícola global, lo que se traducirá, en el corto plazo, en una escalada de los precios de la comida en las góndolas de todo el mundo.
El mecanismo de emergencia diseñado por las Naciones Unidas podría estar operativo en apenas siete días si se alcanza un consenso político. No obstante, Moreira da Silva advirtió que, incluso con una reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, el sistema global de logística tardaría al menos cuatro meses en recuperar la normalidad operativa. "No podemos estar dándole vueltas a algo que es posible y urgente: permitir el paso de los fertilizantes por el estrecho y, de ese modo, minimizar el riesgo de una grave inseguridad alimentaria mundial", concluyó el funcionario portugués.
Con información de AFP