Brigadas de rescate y equipos especializados de varios países, entre ellos de Estados Unidos, llegaron a Venezuela para apoyar en la búsqueda de supervivientes o de víctimas fatales tras el doble terremoto del miércoles, que, según cifras oficiales, dejaron hasta ayer 920 muertos y 3.360 heridos.
El ambiente ayer en el estado La Guaira, uno de los más afectados por los sismos y declarado zona de desastre natural por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, estuvo marcado por la desesperación de quienes buscan a sus seres queridos desaparecidos y por la escasez de alimentos y productos básicos, lo que desembocó en brotes de saqueos que desbordaron la capacidad de la policía para controlarlos.
Antes, Delcy Rodríguez había comunicado su decisión de “militarizar” esa región, que alberga el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, el principal de Venezuela y que está temporalmente cerrado tras sufrir daños durante los sismos.
En medio de la desesperación, habitantes de la localidad costera de Catia La Mar, que han apelado a herramientas propias para escarbar entre las ruinas, intentaron impedir el paso de maquinaria pesada destinada a la remoción de escombros de los edificios afectados, advirtiendo que también necesitan ayuda para hallar a sus familiares y allegados.
En Caracas, donde también se desplomaron numerosos edificios mientras que otros sufrieron desprendimiento de paredes, la angustia se ha trasladado a los hospitales, parada obligatoria de quienes buscan a sus parientes heridos o fallecidos.
A las afueras de los centros de salud, el personal sanitario va pegando hojas con listas de nombres de personas ingresadas por emergencia, así como de aquellos que ya fueron estabilizados y pasaron al área de hospitalización.
La mayoría de los ingresados, tanto en el Hospital Vargas de Caracas como en el Doctor Domingo Luciani, en el oeste y este de la capital venezolana, provienen de La Guaira, y presentan traumatismos en la parte inferior de su cuerpo, así como en el cráneo.
Llega la ayuda
Entretanto, ayer rescatistas de España, El Salvador, México, Colombia y Ecuador, entre otros países, aterrizaron en Venezuela para apoyar en las labores de rescate de víctimas y atención de los afectados.
También llegó al país el mayor general del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, Kevin J. Jarrard, un día después de que el Comando Sur del Ejército (Southcom) informara que las Fuerzas Armadas estadounidenses están “movilizándose rápidamente” para ayudar a Venezuela.
Incluso la empresa SpaceX ha anunciado acceso gratuito a internet a los venezolanos a través de su servicio de satélite Starlink, un gesto que Delcy Rodríguez agradeció al propietario de la empresa, el multimillonario Elon Musk. “Gracias, @elonmusk y al equipo de @Starlink, por ayudar a los afectados por los terremotos en Venezuela con conexión gratuita. Cada conexión cuenta en momentos como estos”, publicó, en inglés, la mandataria en su cuenta de X.
Tras la promesa del presidente Donald Trump de ayudar a sus “nuevos y grandes amigos”, Estados Unidos ofreció 150 millones de dólares y el envío de dos buques de guerra, aviones de transporte y helicópteros para apoyar a Venezuela.
A los casi mil muertos y más de 3.300 heridos, hay que sumarle la incertidumbre por más de 50.000 desaparecidos. La cifra de personas que no se saben dónde están, la dio en Ginebra el jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, a la agencia AFP.
En redes sociales circula una lista no oficial de desaparecidos con más de 51.000 nombres.
La líder opositora y Nobel de la Paz María Corina Machado pidió la liberación de “todos los presos políticos”, tanto civiles como militares, “para que puedan ser recibidos por sus familias en estas horas trágicas”.
El olor a putrefacción empieza a sentirse
El aire que se respiraba ayer viernes en las zonas de desastre del estado costero de La Guaira en Venezuela olía a putrefacción, producto de los cadáveres que aún permanecen sepultados entre los escombros de los edificios colapsados. La magnitud del desastre ha desbordado la capacidad de respuesta de las autoridades, mientras numerosos habitantes denuncian que la ayuda del Gobierno ha tardado en llegar o aún no se ha hecho presente. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, visitó el jueves algunas zonas afectadas y entre la noche y la madrugada de este viernes comenzaron a llegar equipos de rescates desde distintos países como República Dominicana, El Salvador, México y el nuevo aliado Estados Unidos. Sin embargo, durante las primeras horas de este viernes en Playa Grande, una zona casi arrasada por los terremotos, la ayuda es inexistente.
Continúan los saqueos ante la escasez de alimentos
La desesperación por la escasez de alimentos y productos básicos derivó ayer viernes en saqueos a varios comercios de Catia La Mar, en el estado venezolano de La Guaira, la zona más afectada por los terremotos, mientras cientos de damnificados hacían largas filas para recibir ayuda humanitaria.
Los habitantes salieron de los negocios cargando grandes bolsas de comida y bebidas en un ambiente que ha sido de crispación, mucha tensión y angustia.
Aunque la Policía está desplegada en muchas zonas, la cantidad de gente en las calles los rebasa.
A Catia La Mar llegó un gran contingente de camiones con la bandera de China, un estrecho aliado de Venezuela, con ayuda. Además personas particulares han acercado víveres en camiones y autos particulares. Agua, harinas, arroz, enlatados, aceite y hasta prendas de vestir han sido entregados a los damnificados.
En una terminal fue habilitado un espacio para el suministro de alimentos y otros productos básicos, entre ellos pañales para bebés o adultos mayores. Allí en una enorme fila, bajo un sol inclemente, esperaba Yanaika Sanz de 24 años, junto a un familiar. “La tragedia de Vargas se repitió, es triste, Dios sabe por qué pasan las cosas”, dijo a EFE la joven al rememorar el deslave de 1999 que golpeó ese estado, que pasó a llamarse La Guaira desde 2019.
Cuenta que por su sector afortunadamente no hubo daños importantes, pero ante el cierre de comercios y el caos de la ciudad decidió acudir a ese terminal para buscar algo de ayuda alimentaria que también ha llegado de mano privada. “Los comercios cerraron y no quieren brindar ayuda, otros sí abrieron y ayudaron de buena fe y están dando colaboración como carne, verduras”, apunta.
El jueves, al otro día de los dos devastadores terremotos, ya se habían registrados los primeros saqueos a locales de comida, farmacias y electrodomésticos.
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