En la reunión que Fernando Pereira tuvo el pasado 7 de setiembre con el presidente Yamandú Orsi -como parte de la ronda de diálogos individuales que el mandatario propició con los principales referentes partidarios-, entre otras cosas el presidente del Frente Amplio le solicitó que en el discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, que se haría unos 15 días después, se denunciara el bloqueo norteamericano a la isla de Cuba, un tema históricamente sensible para la izquierda y el partido de gobierno.
Orsi cumplió -en una enumeración de las calamidades que sufre el mundo, el presidente dijo este jueves que no se podía ser indiferente tampoco ante “el sufrimiento que provoca un férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano”-, aunque Pereira quiso aclarar en diálogo con El País que “el discurso de Yamandú no es el del Frente Amplio”. Pero es un hecho, y lo dice también Pereira a continuación, que la coalición de izquierda se sintió “comprometida” e “identificada” con la exposición del mandatario.
Sobre los mensajes que envió desde Nueva York con las distintas actividades y reuniones en las que participó Orsi y su canciller Mario Lubetkin tal vez el entusiasmo sea otro, pero la importancia de lo primero radica en que se apuntó al centro de un problema: porque el malestar que a mediados de año se hizo sentir de parte de las bases frenteamplistas con la marcha del gobierno -ese que ahora, y como reconoció el sociólogo Agustín Canzani, parecería empezar a revertirse, a juzgar por la última tanda de encuestas- y que derivó en una clara pérdida de respaldo al Ejecutivo, se debió en buena medida a decisiones tomadas en política exterior.
“Concuerdo en su totalidad con el discurso que dio Yamandú. Es lo que el mundo precisaba y además dio señales claras de lo que es Uruguay en el concierto latinoamericano y mundial. El Frente Amplio es un partido institucional, guardián de las democracias y que ha garantizado, cuando gobernó, las más amplias libertades; y eso es lo que piden en el mundo. Con lo cual -subrayó- me sentí identificado y así se lo transmití a Yamandú”.
Agenda en Nueva York
Los canales oficiales de Presidencia y Cancillería bombardearon toda esta semana con las diferentes reuniones que tanto Orsi como su canciller fueron teniendo en Nueva York. La percepción con la que se quedó la delegación uruguaya, que regresó a Montevideo este sábado por la tarde, es que la visita anual al principal evento de Naciones Unidas tuvo una “diferencia abismal” con la del año pasado, cuando Orsi llevaba unos pocos meses como presidente y Uruguay tampoco ostentaba la presidencia de la Celac o del Grupo de los 77, dos grandes foros que sesionaron esta semana.
La agenda de reuniones bilaterales, tanto la del presidente como la del ministro, tuvo poco respiro, a juzgar por las comunicaciones formales en redes y sitios web del gobierno, lo que también implicó que, por ejemplo, se rechazaron encuentros como el que podía haberse concretado con el alcalde demócrata Zohran Mamdani.
Sí se tuvo, entonces, con el secretario general de la ONU, António Guterres; con el empresario Dryden Brown, fundador de la comunidad Praxis e interesado en acercarse a Uruguay para edificar una ciudad; con Lula da Silva, que eligió al presidente uruguayo entre los pocos actores a reunirse en las 24 horas en que estuvo en Estados Unidos, una breve pausa en su fragorosa campaña. El propio Orsi enumeró otros en una conferencia de prensa ayer por la tarde, al aterrizar: habló de una reunión con el BID “específicamente por el tema de la Inteligencia Artificial, donde ahí estaban las empresas más poderosas que trabajan estos temas”; se refirió a los empresarios del Consejo de las Américas con los que volvió a encontrarse este año; y a una reunión conjunta con Chile y otros países de la región, “en el marco del Compromiso de Santiago”, un acuerdo enfocado en reforzar la seguridad y mejorar su articulación en el combate al crimen organizado. La lista -que incluye un diálogo con ejecutivos de Google- sigue.
Lubetkin hizo un camino propio, al presidir no solo las sesiones de la Celac y del Grupo de los 77, sino también al mantener encuentros varios con cancilleres de diversos países, incluyendo al argentino Pablo Quirno y a los de varios Estados africanos, como el de Ruanda, con quien se firmó un acuerdo de cooperación que a ojos del gobierno uruguayo permitirá evitar nuevos problemas con los cascos azules en futuras evacuaciones. También hubo diálogo directo con representantes de algunas de las grandes potencias, los que no fueron comunicados oficialmente por la Cancillería -aunque luego Orsi sí referiría-. Una de ellas fue la que Lubetkin mantuvo con el ministro de Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, quien asistió a Nueva York en representación de Vladímir Putin. Esta instancia fue divulgada en redes sociales por la cancillería rusa.
Asimismo, tampoco se dio a conocer otra reunión que se mantuvo con personal del Departamento de Estado de Estados Unidos, y que en el gobierno valoran positivamente.
“La realidad -reflexionó Pereira en este sentido- es que hubo reuniones muy diversas y es obvio que habrán faltado otras”. ¿Por ejemplo? “Capaz que la del alcalde de Nueva York, pero también es verdad que uno arma una agenda antes de irse y luego no es tan sencillo reacomodar. Está claro que para el presidente del Frente Amplio esa reunión era muy importante y si la puedo tener la voy a tener; ojalá Mamdani venga a Uruguay”.
El encuentro que Mamdani buscó con Orsi y que no se concretó
Uno de los varios protagonistas que tuvo esta semana de alto nivel en Nueva York fue el alcalde demócrata de la ciudad norteamericana, Zohran Kwame Mamdani. Su crítica postura con el conflicto en Gaza y sus cuestionamientos al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu -quien le devolvió los dardos en su exposición ante la Asamblea General, donde lo llamó “antisemita” y lo acusó de permitir que “muchos judíos” ya no se sientan “seguros” en Manhattan y alrededores- le valieron la atención de los focos en estos días. Pero además porque el musulmán se mostró activo en la búsqueda de encuentros con importantes jefes de Estado: y tuvo uno con el brasileño Lula da Silva o el español Pedro Sánchez, entre otros.
Pero ese esfuerzo por mostrar sintonía con dirigentes del arco progresista mundial no se completó con la presencia de Yamandú Orsi, dirigente con el que Mamdani procuró un acercamiento pero el diálogo no tuvo lugar por decisión del gobierno uruguayo, según informó el semanario Búsqueda esta semana y confirmó El País con fuentes oficiales.
En la Cancillería, sin embargo, subrayaron que la invitación que le habían cursado a Orsi tenía que ver con un encuentro que el musulmán quería tener “con varios presidentes” y que eso “se cayó”. Orsi, en conferencia de prensa, dijo lo mismo: “Había prevista una reunión pero después se desarmó. Y yo tenía otro tipo de instancias. Hubiese estado bueno”. Luego agregó: “No me reúno con las autoridades subnacionales sin antes reunirme con el gobierno, es lo que suelo hacer”. La reunión con Trump, precisamente, está pendiente.
En efecto, las fuentes consultadas recalcaron que para construir su agenda Orsi pondró que sus interlocutores fueran jefes de Estado, “no cancilleres, alcaldes o sindicalistas”. Pero hubo empresarios, como fue el caso notable de la reunión que el uruguayo tuvo con Dryden Brown, fundador de la comunidad Praxis que quiere construir su ciudad cerrada en el departamento de Colonia.
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