Nació en Montevideo, pero a los 24 años se radicó en Durazno, donde tiene raíces maternas.
El blanco, sucesor de Carmelo Vidalín en la intendencia, dijo en entrevista con El País que hay más personas en situación de calle que llegan desde otros lugares hacia el departamento, por lo que instaurará una guardia para preservar espacios públicos. Además, criticó que el gobierno de Orsi no mire lo suficiente hacia el interior.
-Nació en Montevideo y es intendente de Durazno. ¿Cómo se dio esto?
-Mi familia materna es duraznense desde hace cinco generaciones. Tengo vínculo con el departamento desde que tengo uso de razón. La vocación política nació cuando era muy niño y, en determinado momento, vi que era un lugar mucho más amigable para hacer política desde el día a día. Se podían dar soluciones más tangibles. Fue una decisión de vida el radicarme en Durazno. A los 24 años se dio un punto de quiebre, más allá de que seguía yendo y viniendo a Montevideo.
-Durazno tuvo una tasa de homicidios de 10,2 en el promedio 2022-2024, la cuarta más alta del país. ¿Por qué se da esto?
-Tuvimos un gran problema con unas banditas narco, las que fueron mal controladas en su momento. No quisiera ponerle todo el fardo a la Policía porque tenemos un muy buen comando a nivel de la Jefatura de Durazno. Ahora estamos acondicionando dos lugares para el Ministerio del Interior: uno donde se va a instalar la Guardia Republicana y otro para una comisaría. Siento que ha mejorado la seguridad. Además, hubo un cambio a nivel de Fiscalía: la fiscal de Corte, Mónica Ferrero, nos dio un respaldo que no teníamos. La Fiscalía cobró tal importancia que las señales que genera son fundamentales para las actividades ilícitas.
-¿No había respaldo con los anteriores fiscales de Corte, Jorge Díaz y Juan Gómez?
-En ambos casos tuvimos una fiscalía con mucho déficit. Pero, sobre todo, ahora tenemos dos fiscales que, incluso me lo dicen desde la propia Jefatura de Policía, trabajan con la agilidad y fuerza necesarias para cargos tan sensibles.
-¿Qué lleva a estas cifras de delitos y que se haga un espacio para la Republicana y otro para una comisaría?
-El diagnóstico es el aumento del narcotráfico. El ser un departamento más conectado tiene aspectos positivos y negativos. Hubo una explosión de obras que trajo gente de todos lados, y fue eso justamente lo que generó un aumento del narcotráfico. No es una percepción, es una realidad. Esto llevó a vínculos de bandas locales con procedimientos que veíamos a veces en otros lugares, como la capital. Insisto con que se ha controlado la preocupación por la seguridad, pero también tengo que reconocer que es algo que sigue estando. Tanto es así que vamos a financiar una guardia municipal con policías eventuales. Nos van a ayudar a controlar los espacios públicos, donde, a veces, vemos que se generan problemas para que las familias puedan hacerse de estos lugares ante el aumento de la mendicidad.
-¿Cuántos van a contratar?
-Al principio del plan pensábamos contratar 14 personas; hoy, producto de ciertas mejoras que hemos visto, diría que seguramente sean menos.
-¿Tuvieron un aumento de personas en situación de calle?
-Sí, porque vemos que hay personas en situación de calle no solamente genuina de Durazno, sino también de otros lugares: vienen al departamento. Estamos tratando de realizar un control con la Policía, y el Mides está trabajando fuerte. El 95% de la gente en esa situación tiene consumo problemático de drogas.
-¿Por qué van a Durazno?
-No sé. No creo que solo Durazno reciba gente. Queremos actuar de manera rápida, no queremos acostumbrarnos a que aparezcan de la nada personas que hacen de cuidacoches en lugares donde ni se precisan, ni se pidieron, ni los toleramos. Ya estamos trabajando fuerte con la Policía y empezamos a aplicar medidas con las herramientas escasas que se tienen, como mandarlos con un pasaje a sus lugares de origen.
-¿Qué falta?
-El gobierno anunció medidas por las personas en situación de calle, pero no sé cuánto va a impactar. Sí hay en Durazno un refugio de 24 horas que nunca se cerró, pese a que cesó la alerta roja y creo que va a terminar siendo una política de Estado mantenerlo abierto. No es fácil, porque no se puede pensar en soluciones racionales cuando estás peleando con una adicción a las drogas. Pero sí hay que intervenir y hay un ministerio dedicado a eso. Además, la cárcel de Flores cerró y vino para Durazno, por lo que tenemos población que queda en libertad en nuestro departamento. Se toman medidas, por ejemplo docentes financiados por la intendencia en la cárcel. Tenemos zumba, rugby, huerta y otras disciplinas. Ni pestañeamos y colaboramos. Además, para el largo plazo se trabaja en dar oportunidades para los jóvenes.
-Durazno tuvo un desempleo de 7,6 en el trimestre noviembre-enero…
-Siempre hace falta empleo, pero vemos que hace falta formación y actitud para el trabajo. Tenemos un ausentismo del 30% mensual en las grandes empresas. Ahí no es que haya falta de empleo. Seguramente podría haber más si tuviéramos más productividad y adhesión al trabajo. Políticamente, capaz que no es lo correcto decirlo, pero lo hago porque es así: me pasa que, día a día, la gente me pide trabajo y sé que a más de la mitad no la puedo ni presentar en un quiosco porque va a fallar. Ahí hay un trabajo muy importante que tenemos que hacer.
-El gobierno anterior tenía un plan de saneamiento que incluía 61 localidades. En noviembre, ante cambios que se anunciaron, fue crítico y habló de pozos negros desbordados. ¿Cuál es la situación actual?
-No tenemos confirmación de que vaya a haber saneamiento en alguna de las seis localidades que incluía el plan del gobierno de Luis Lacalle Pou. Por otra parte, con la OSE estamos tratando de cumplir un compromiso de hacer obras en dos barriadas en la ciudad de Durazno. La intendencia va a financiar la obra y se cobrará con los consumos de la población. Estamos a la espera de que OSE nos entregue los proyectos para poder licitarlos. Es algo a lo que el presidente de la empresa estatal, Pablo Ferreri, se comprometió a hacer en abril. Si OSE habla de problemas de financiamiento, las intendencias estamos dispuestas a ayudar. Estamos para trabajar codo con codo, pero a veces sentimos que se priorizan otros temas.
-¿Como cuáles?
-A OSE la vemos totalmente concentrada y decidida a hacer las obras de Casupá, que sabemos que es un tema más político que técnico, porque no es la solución. Estas van a llevar muchísimo más dinero que el que implica poder resolver el saneamiento a miles de uruguayos.
-Las obras en Casupá son para la zona metropolitana. ¿Cree que el gobierno deja de lado el interior?
-Las señales de grandes obras que ha dado el gobierno han sido para la zona metropolitana. De hecho, el presidente Yamandú Orsi en el discurso del 2 de marzo habló prácticamente de temas que atañen solo a esa parte del país. Entiendo que cada gobierno puede priorizar, pero no es justo ni es el Uruguay que uno quiere de oportunidades iguales para todos. Además de Casupá, estamos discutiendo unos US$ 1.000 millones para hacer o no un túnel, y ahorrar unos minutos en la avenida 18 de Julio. No tengo duda de que hay que resolver el tema de la movilidad, pero no han sido buenas las señales para quienes estamos bregando para que OSE se involucre en una localidad donde ya ni las barométricas van a las casas porque no se resuelve dónde verter el llenado. Ni siquiera el Ministerio de Ambiente se expide. Ni se ha preocupado por el tema. Son cosas que a veces se nos hace difícil comprender.
-¿Esperaba un encare distinto con un presidente que fue dos veces intendente de Canelones?
-No sé si se trata de encare. De Orsi destaco como muy positivo la cercanía que maneja. De hecho, creo que los vínculos personales se tejen y, sobre estos, se construye. Pero es un gobierno que tiene un montón de vectores que a veces chocan entre sí, lo que resulta en distintos anuncios que son contradictorios.
-¿Qué vectores?
-Dentro del Frente Amplio vemos un Partido Comunista que prácticamente añora el modelo venezolano, cubano e iraní, y hay otros sectores que deberían ser más moderados, pero aunque tienen mayor peso electoral, tienen una voz mucho más apagada en el debate público. Nos termina dando tranquilidad que, por lo menos, hay un ministro de Economía que tiene expertise, conocimiento y sentido común. Quien, imagino, está dando la batalla interna para que el país no descarrile definitivamente.
En campaña, Delgado “no logró transmitir”
-Pertenece a Alianza País (lista 40), un sector que tiene a figuras con estilos más confrontativos que el suyo, como es el caso de Javier García o Sebastián Da Silva. ¿Cómo conviven los distintos perfiles?
-Son distintos los discursos, pero son distintos los roles. Los intendentes estamos todos los días resolviendo problemas que, dicho sea de paso, es la política con mayúscula por la cual a os 24 años tomé la decisión de radicarme en Durazno. El nivel confrontativo de mis compañeros va en consonancia con el nivel confrontativo que tuvo el Frente Amplio los cinco años en que fuimos gobierno. Es muy difícil bajar la pelota cuando fueron cinco años de plebiscitos, caceroleos, relatos. Y más cuando ahora no saben cómo hacer para resolver lo que supuestamente iban a resolver, como pasa en el Ministerio de Desarrollo Social. Además de que algunos actores de este gobierno están empecinados en enchastrar al anterior. García, el senador más votado dentro del Partido Nacional, es a uno a los que quieren perjudicar.
-¿Tiene un diagnóstico de por qué perdieron las elecciones de 2024?
-Hay una multicausalidad. Tenemos que empezar por el menú que ofrecíamos, que yo creo que no colmó la expectativa de la mayoría.
-Se refiere a la fórmula presidencial.
-Al candidato (Álvaro Delgado) y fórmula (Valería Ripoll), pero sobre todo al candidato. No logró transmitir ante un electorado que fluctúa. Pero, además, no fue bueno el debilitamiento de ciertos actores que estuvieron en el gobierno y que después, a la siguiente elección, no fueron parte del menú. En las elecciones de 2019, Lacalle Pou era un buen candidato -sin ser el que sería hoy con una muy buena gestión en sus hombros-, pero igual tenía una artillería diversa. Faltó entusiasmar a un sector que ronda entre 30.000 y 40.000 personas para que apoyaran a un gobierno con otro liderazgo. En noviembre, el partido se desmovilizó, pero hay que ver por qué. Muy poca gente militó. La fórmula no convenció para afuera porque tampoco lo hizo para adentro.
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