Después de Luis Lacalle Pou (el único dirigente político del país con saldo positivo), el presidente Yamandú Orsi sigue siendo el segundo mejor evaluado por la ciudadanía en términos de simpatía y conocimiento. En las últimas semanas, cuatro encuestadoras -Factum, Cifra, Equipos y Usina de Percepción Ciudadana- registraron una mejora en la evaluación del gobierno -aunque mantiene un saldo negativo con niveles de aprobación por debajo del 30% y de desaprobación por arriba del 50%-, luego de una caída sostenida que se inició en abril de 2025. La posibilidad de que hubiese un rebote tras “tocar piso” en las encuestas era esperable entre los analistas. No obstante, aunque el descenso se detuvo y la aprobación registró una leve suba de dos puntos, persiste cautela a la espera de próximas mediciones.
Para el director de Factum, Eduardo Bottinelli, pese a que la “idea inicial era que el piso había pasado antes, dado que menos del 30% era poco probable”, hubo “alguna desilusión más” y se produjo “una caída un poco más fuerte” entre los propios votantes del Frente Amplio (FA) y los de la coalición republicana. Esto ocurrió, sobre todo, a partir del episodio de la camioneta, que con el paso de los meses salió de agenda.
“Aunque hay que esperar, en principio por lo menos se estabilizó la caída sistemática de la aprobación y el aumento de la desaprobación que venía teniendo el gobierno desde que arrancó. Eso parece haberse frenado, con una recuperación entre los votantes del FA”, dijo el sociólogo.
Sobre las razones de la mejoría, consideró que incidieron algunos gestos políticos que son “naturales” en Orsi, como su disposición al diálogo. Esto se hizo visible en las últimas semanas con las reuniones que mantuvo con líderes de la oposición y los intendentes. Según explicó, esa actitud también estuvo presente al comienzo del gobierno y contribuyó a una baja desaprobación: los votantes de la oposición le daban crédito porque el presidente no generaba rechazo ni confrontaba. Marcó tres momentos de tensión que pudieron haber afectado esta última variable: la votación de la Rendición de Cuentas en 2025; la discusión del Presupuesto; y, en tercer lugar la más fuerte, cuando surgió el tema Cardama. “El vínculo gobierno-oposición empieza a ser más duro y eso se va transmitiendo al electorado, que se va poniendo también en ese lugar”, acotó.
También destacó una mejora en la comunicación, no solo del presidente, sino del “conjunto del gobierno”. En esta línea, ejemplificó con la forma ordenada en que se presentó la Rendición de Cuentas y que posteriormente fue replicado por la bancada, acción política que contrasta con el “desorden” de las “ruedas espontáneas” de Orsi.
“Tranquilidad”
Desde Presidencia, por su parte, destacaron ese estilo de no confrontación y de mantener el “buen talante” del primer mandatario, que aplica el principio de “cultiva una rosa blanca a rajatabla”. Pese a que desde Torre Ejecutiva se reconocieron los problemas -y el caso de la camioneta como factor-, hay diferentes lecturas y se cuestionan algunas cifras cuando “el presidente no es rechazado, reprobado o impopular”, en particular, “en las salidas al interior del país”.
No obstante, tras los malos indicadores de opinión pública, dijeron que Orsi mantuvo siempre la “tranquilidad”, producto de su experiencia al frente de la Intendencia de Canelones -de 20 años-, donde “aprendés a manejar los tiempos de la gestión”.
“Sabés que hay cosas que no son de un día para el otro, procesos que se tienen que cumplir. Hay concreciones que van a llegar, pero tenés que tener paciencia, convicción y seguridad en lo que estás haciendo”, apuntaron, como pasó con el desarrollo de Ciudad de la Costa, muy cuestionado en principio. “El presidente tiene eso, temple para saber esperar cuando hacés planes con cierta proyección”.
Caída en la valoración de los liderazgos
El sociólogo Ignacio Zuasnabar marcó días atrás que le “preocupaba” la caída del aprecio por los liderazgos políticos en su conjunto, más allá de la actual coyuntura. “Es un activo que tiene la sociedad. Cuando hay confianza en los líderes, la gente es capaz de llevar mejor las circunstancias de la vida que cuando no la hay. Es solo una luz amarilla,” alertó, aunque aclaró que Uruguay se mantiene mejor que otros países en comparación.
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