CANDIDATO DEL FRENTE AMPLIO

La campaña de Daniel Martínez: una carrera cuesta arriba para alcanzar la Presidencia

La elección de su compañera de fórmula Graciela Villar fue una de las pruebas que debió pasar. Pero Martínez siguió adelante son su plan y al poco tiempo llegaron dos nuevos inconvenientes.

Postales de la campaña de Daniel Martínez. Foto: Marcelo Bonjour
Después de la primera vuelta, Martínez y Villar no se subían a un escenario sin la bandera uruguaya en sus hombros. Foto: Marcelo Bonjour

"Vamo’ arriba” le dice Daniel Martínez a un simpatizante que le pide una foto. Con “vamo’ arriba” inicia un acto, termina una conferencia de prensa, se despide de un militante o saluda a lo lejos. “Vamo’ arriba” es su muletilla. A ella apela cuando está de mejor humor y también cuando le tocan las más complicadas, como en este balotaje donde va corriendo de atrás a Luis Lacalle Pou y solo un “maracanazo”, como él mismo dijo, lo puede salvar.

Se ríe a las carcajadas en público y le encanta sacarse fotos. ¡Foto, foto, foto!, repite cada vez que se le acerca alguien para pedirle una selfie. “El pelado”, como él mismo se identifica, recorrió termo y mate en mano los barrios de Montevideo y el interior. No tiene problema de convidar a sus más cercanos y también a otros que no conoce tanto. Cuando le reclaman algo responde contando todas las veces que recorrió la zona, cuando era intendente de Montevideo o cuando era senador.

Aficionado al ciclismo, Martínez encaró el sprint hacia la Presidencia no exento de algunos repechos que le hicieron cuesta arriba la carrera que inició el 1° de abril cuando renunció a la Intendencia capitalina para ser candidato presidencial por el oficialismo.

La elección de su compañera de fórmula Graciela Villar fue una de las pruebas que debió pasar. Optó por una mujer desconocida para muchos dentro de la propia interna del Frente Amplio, aunque militante de toda la vida, y eso le costó caro.

Carolina Cosse, la exprecandidata y ahora senadora electa, dijo que la tuvo que “googlear” a Villlar porque no le conocía la cara. Al ministro de Economía Danilo Astori le molestó la forma en que se decidió Martínez por quien fuera edila por Asamblea Uruguay, al considerar todo el proceso como “desprolijo”. También algunos dentro de la coalición hablaron del “casting” que hizo el candidato para elegir a su vice.

Pero Martínez siguió adelante son su plan y al poco tiempo llegaron dos nuevos inconvenientes: en un Plenario del FA la compañera de fórmula de Martínez habló de “oligarquía y pueblo” (frase que generó críticas dentro y fuera de la coalición) y luego se presentó en Twitter como psicóloga social, cuando en realidad no había finalizado el liceo y tenía un curso de psicoanálisis en la Escuela Pichon Rivière.

Postales de la campaña de Daniel Martínez. Foto: Marcelo Bonjour
Rojo, azul y blanco, los colores de la bandera de Otorgués inundaron la campaña presidencial del Frente Amplio hasta el mes de octubre. Foto: Marcelo Bonjour.

Fiel a su clásico “vamo’ arriba”, el candidato siguió pedaleando. Pasó la crisis de la fórmula y se lo veía más cercano a Villar. En agosto, bailaron al ritmo de “la ola esperanza”, el jingle del Frente Amplio, en un acto en playa Pascual. Martínez y Villar chocaron sus caderas en el escenario, se rieron y aplaudieron. La imagen quedó registrada, en fotografía y video, y se convirtió en uno de los principales retratos de la campaña.

La “foto” siempre fue la misma hasta el acto final: Martínez y Villar en un escenario solos. El discurso se repetía: mencionar los logros, decir que la oposición “pinta todo de negro” y alertar que si no gana el Frente Amplio, en Uruguay puede pasar lo mismo que en Argentina con Mauricio Macri.

La soledad con que transitó la campaña el candidato fue uno de los puntos más objetados en la interna del Frente Amplio y el motivo principal por el cual después de una votación menor a la esperada, que no alcanzó el 40% en octubre, el Frente asumió el peso del comando y se colocó al intendente de Canelones y figura de renovación del MPP, Yamandú Orsi, como jefe de campaña del candidato.

Después de eso llegaron las designaciones del eventual gabinete con Gustavo Leal (Interior), Mario Bergara (Economía), Cristina Lustemberg (Mides) y Lucía Etcheverry (Vivienda). Un día después se agregaron las de Mujica (84) y Astori (79), el primero para Ganadería y el segundo para Cancillería.

Una vez más, la carrera se tornó cuesta arriba. Empezaron los “ruidos internos”, Martínez tomó la decisión sin consultar al comando, a la Mesa Política o al Secretariado. Los dirigentes se enteraron por la prensa de que Mujica y Astori volverían al ruedo, cuando pocos meses antes se hablaba de un gabinete con figuras de renovación. Como si fuera poco, Mujica declaró unas horas después del anuncio que no le daba “la energía” para cumplir con la tarea que le pensaban asignar.

Daniel Martínez anunció más nombres para su gabinete si gana las elecciones. Foto: Fernando Ponzetto
Daniel Martínez anunció más nombres para su gabinete si gana las elecciones. Foto: Fernando Ponzetto

Otro “pinchazo” en la campaña sucedió cuando a once días de las elecciones, en el segundo debate con Lacalle Pou, Martínez señaló que el programa era una “recomendación”. Sus palabras le valieron las críticas de Mujica, que le recordó que “ningún presidente puede hacer un carajo si no tiene una fuerza política colectiva que lo respalde” y un mandatario “no es Dios” o “un monarca”.

Después de los anuncios, Mujica y Astori no aparecieron más hasta el cierre de campaña, cuando se subieron al estrado en el acto final, en Florida, junto a otros dirigentes de peso como Lucía Topolansky, el presidente del Frente Amplio Javier Miranda y el senador electo por el Partido Comunista del Uruguay Óscar Andrade.

Cansancio que pasa factura.

La oratoria no es el fuerte de Martínez y él mismo lo reconoce. “La soberbia es mala consejera” es una de sus frases de cabecera. Otras son: “Hechos, no palabras”, que utilizó por primera vez en el primer debate con Lacalle Pou, y “no me gusta demonizar a nadie”. Pero a medida que fue avanzando la campaña su discurso se hizo más agresivo con su contrincante nacionalista.

Cuando las encuestas lo daban por debajo de Lacalle Pou, el candidato siguió alentando a los militantes a salir a convencer por medio del llamado “voto a voto”, pero de a poco el agotamiento se le fue notando.

Una semana antes de las elecciones, en Rocha, no quiso dar notas y sus allegados aseguraron que estaba “cansado”, porque venía de intensas recorridas por todo el país. Al final y a pedido de una militante dio un muy breve discurso de menos de tres minutos en la plaza principal de Rocha.

Postales de la campaña de Daniel Martínez. Foto: Pablo Melgar
Martínez firma autógrafos durante un acto político en plena campaña. Foto: Pablo Melgar

Además de la puja presidencial, Martínez se juega su futuro como figura de renovación dentro del Frente. Se define como un “líder transversal” porque su filosofía no es el verticalismo y le gusta consultar a todos antes de tomar una decisión. Justamente la “transversalidad”, que define como el trabajo en equipo, es su palabra favorita en el diccionario.

¿Se impuso Martínez como líder transversal dentro del Frente Amplio? Solo fue candidato a presidente, no estuvo en ninguna lista y no será parte del nuevo Parlamento. ¿Insistirá con su carrera política si no es electo? ¿Se irá para la casa a cuidar a sus nietos, como dijo en varias entrevistas? Las preguntas se contestarán en las próximas horas, luego de conocerse el resultado del balotaje.

Eligió el Facebook Live para comunicar
Daniel Martínez este jueves durante la transmisión que realizó a través de sus redes sociales. Foto: Captura

Es ingeniero y también fue “empresario exitoso”. Pero lo que más recuerda Daniel Martínez, cada vez que puede, es que trabaja desde los 16 años: “pelando ajos”, “lavando persianas” y como boletero de un cine.

No es su fuerte la oratoria y no lo esconde, como él mismo reconoció después del último debate con Luis Lacalle Pou, a apenas once días del balotaje. La mayor parte de sus discursos son leídos, salvo cuando improvisa en sus recorridas y casi siempre sigue la misma estructura, aunque cada tanto ensaya con alguna frase nueva.

Después de una votación menor a la esperada en octubre, Martínez incursionó en otra forma de comunicación que casi no había sido utilizada: el Facebook Live. En el primero, la pantalla quedó mal posicionada y debió ser corregido después. En el último hubo problemas de audio, que también fueron subsanados luego.

No hay dudas que su Facebook Live más cómodo fue el que protagonizó junto a un invitado especial: Ricardo “El Profe” Piñeyrúa. Allí cuestionó a la coalición opositora, al afirmar que el documento aprobado fue producto de “una negociación de cúpulas”.

Después de octubre, el candidato se dirigió directamente a los votantes en seis oportunidades mediante Facebook Live.

La alarma que suena para hacer la colación

A Daniel Martínez, el candidato oficialista, no le da vergüenza parar en una recorrida por los barrios y pedir para ir al baño, o que en medio de una conferencia de prensa le suene una alarma avisando que es hora de hacer una colación: ya sea un yogur o una manzana.

Es ordenado con las comidas, porque bajó más de 10 kilos desde cuando era intendente. El ajetreo de la campaña no cambió su rutina de vida sana. Todos los días le llega su “menú saludable” con las calorías exactas que puede consumir. En las recorridas se muestra atlético, camina tan rápido que los demás dirigentes apenas pueden seguirle el ritmo.

Cuando sale de gira por el interior del país o recorre barrios en Montevideo, la dinámica es la misma: llega junto a un grupo de asesores de su confianza en una camioneta Hyundai H1 de matrícula “MAL 1719”, sigla que identifica a los vehículos de alquiler. Su compañera de fórmula Graciela Villar va aparte en otra igual, pero ploteada con el logo del Frente Amplio, después los dos se suben al ómnibus de la fórmula. Saludan y sonríen para la foto.

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