"No soy abogado de narcos, sino de quienes se dedicaban a hurtos, estafas y cuentos del tío", dice Raúl Estomba

El penalista está en el centro de la polémica porque concursó para entrar a la Fiscalía y quedó, y ahora el Parlamento debe aprobar su ingreso; el asunto preocupa en todo el sistema político.

Raul Estomba
Raúl Estomba, abogado penalista.
Foto: Darwin Borrelli

El penalista Raúl Estomba, conocido por los cronistas judiciales por defender a menudo a integrantes de grupos criminales, quiere ser fiscal. No solo eso, concursó, quedó, y ahora está a la espera de ser recibido en el Senado —donde deberán votar su venia— para explicar por qué, según entiende y se defiende, ya no está vinculado al narcotráfico y no visualiza ningún tipo de riesgo. “No soy un abogado de narcos —dijo en entrevista con El País. —. Soy un abogado de personas que se dedicaban a los hurtos y armados de vehículos, a las estafas, al cuento del tío”.

La posibilidad de su ingreso al Ministerio Público preocupa a todo el sistema político. El ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, ya advirtió públicamente de la situación.

¿Por qué quiere ser fiscal en este momento?

-No es una decisión de ahora, sino que la vengo barajando desde hace muchos años. La tarea de investigación es uno de los aspectos que me atrajo de este rol. En otro momento, por diferentes circunstancias familiares y compromisos, no podía abocarme a una actividad como la Fiscalía, en donde sé que se vive para eso y que no se tiene cumpleaños ni días libres. Pero ahora veo prudente formalizar ese interés que se me presentó hace tiempo. Ya tengo 45 años, mucho tiempo de experiencia en esta materia, lo que me da cierto criterio a la hora de encarar investigaciones o de someter a una persona a la justicia.

-¿Afrontaría una resignación de ingresos? No es lo mismo lo que se puede ganar en la actividad privada.

-No lo veo tan así, sino como que estoy en un momento de la vida que me puedo dar el gusto de hacer lo que quiero y lo que me gusta. Con el sueldo de la Fiscalía estaría más que bien.

Raul Estomba
Raúl Estomba, abogado penalista.
Foto: Darwin Borrelli

-¿Tiene preferencia por alguna Fiscalía en particular?

-Tengo preferencia por investigar ciertos delitos, como los sexuales. Tuve la oportunidad de ampliar muchos conocimientos en esa área y realmente es una especialización en la que me interesaría mucho trabajar. Entonces, sinceramente, si me preguntan, diría que me gusta la Fiscalía de Delitos Sexuales y Violencia Doméstica.

-¿En la de Estupefacientes entiende que podría haber algún conflicto de interés…?

-Considero que no hay ninguno. Primero que nada porque las causas que se me están señalando son muy viejas. Está la de los Chingas, que es del 2017; la de Mónica Sosa que es de 2018 y 2019; y la de la familia Figueroa Buscarón, aunque solamente participé en la causa de Mariela. Este caso es del año 2018 y después no tuve ningún tipo de injerencia. Luego, a partir de 2022, empecé a dejar las causas penales de porte grande de forma progresiva. Tuve hurtos, rapiñas, estafas, tráfico interno de armas o narcomenudeo. Pero cuando digo narcomenudeo es un pibe al que lo agarraron con un morral con 120 chasquis en una plaza, cosas así. O personas que estaban guardando sustancia, capaz de una cantidad mayor, pero no eran ni los dueños, sino simplemente personas a las que se les encomendaba, como forma de poder financiar su consumo, guardar ciertas cosas. Pero decir que estoy vinculado con causas de narcotráfico me parece algo bastante alejado de la realidad. Por eso considero que cumplí un periodo de enfriamiento, que es de lo que se habla en otros países. Me parece que ya ese periodo lo cumplí hace rato. Desde 2022 me abrí a otras áreas. Y di clases hasta 2019 o 2020 y fui abogado del Centro de Estudiantes de Derecho durante cuatro años. Mi rumbo fue para otro lado, me aboqué a estudiar. Cursé la maestría en Derecho Penal en la Universidad Pública de Rosario, con el doctor Zaffaroni.

-Se da cuenta que es muy difícil no sospechar desde afuera que pueda haber una vinculación soterrada con el narcotráfico, ¿no?

-Lo estuve pensando estos últimos días. Para mí es un punto de tensión y la entiendo. Porque sí, es lógico. Por eso, realmente, la única finalidad que tenía la nota que envié al Parlamento era que la comisión (de Asuntos Administrativos) me reciba para explicar las causas con las que se me está identificando. Simplemente quiero dar las explicaciones de eso. Si ellos tienen alguna interrogante, bienvenida sea, estoy abierto a responderlas. Y si la comisión considera que la venia del Senado no corresponde, no me voy a oponer a la decisión de uno de los poderes del Estado que sostiene el Estado de Derecho.

Raul Estomba
Raúl Estomba, abogado penalista.
Foto: Darwin Borrelli

-Este jueves dijo a Búsqueda que, si le rechazan la venia, el Estado de Derecho “se iría al carajo”.

-Me refería a si se la rechaza sin haberme recibido en comisión. Si a mí la venia se me rechaza sin haberme escuchado, considero que se habrá vulnerado el Estado de Derecho. En ese caso me parece que sí, que el Estado de Derecho se va al carajo. Pero si se cumplen las instancias, a mí me reciben y el Senado me escucha y considera que no soy idóneo para la función, debe haber otro punto de vista que no estoy viendo. Algo que me dejó contento, y quiero decirlo, fueron las palabras de la doctora Claudia González, que es la presidenta del gremio de fiscales (N.d.r: dijo que no veía “objeciones” en su designación).

-¿Qué de su recorrido como abogado podría aportarle como fiscal?

-La investigación te lleva a que vos conozcas el terreno que estás investigando. Y lo conozco bastante. No es que yo conozca a la delincuencia de hoy porque realmente no conozco ni a Sebastián Marset, ni al Beto Suárez, ni a Albín, ni a los que les dicen Los Colorados. Capaz conozco personas que estuvieron vinculadas a otros delitos, a hurtos de vehículos, a vehículos que se armaban, a estafas. Yo capaz no soy un abogado de narcos. Soy un abogado de personas que se dedicaban a los hurtos y armados de vehículos, a las estafas, al cuento del tío. He estado, sí, en cuestiones de microtráfico, he defendido causas en las cuales se incautó, capaz, mucha sustancia, pero defendía al que manejaba el vehículo, el que iba con esa bomba arriba y se lo agarraban e iba en cana. Defendí a los perros, defendía al pobre infeliz que guardaba las cosas en su casa. Nunca defendí a una cabeza de un grupo criminal. Por eso también quiero ser claro, porque no quiero que después me den un planchazo. En estos años sí he defendido, pero he defendido personas que no tienen una relación con la cúpula.

-Defendió al novio de una hermana de Sebastián Marset…

-Es correcto. Pero hace muchísimos años.

Fachada de la Fiscalía General de la Nación
Fachada de la Fiscalía General de la Nación.
Foto: archivo El País

-¿Trabajar con un círculo tan cercano lo llevó a conocerlo?

-Había un hombre con otro más que estaban detenidos por un homicidio. Una mujer me contactó y me dijo que era la hermana de Marset. El nombre ya estaba sonando. Para lo que estábamos en este palo, no lo vinculábamos con el narcotráfico. Sí, por ejemplo, cuando estuvo preso por un homicidio. A mí me crearon como una imagen… pero me decís Sebastián Marset y sé quién es por lo que sale en las noticias, por lo que la gente comenta y por lo que otros delincuentes comentan.

-¿Mantiene amistad con personas vinculadas al delito?

-No, para nada. En estos dos años me aislé de todo.

-¿Considera que conoce la dinámica criminal de adentro y que eso le pueda aportar como investigador?

-Pienso que sí. Pero no solamente conozco por haber sido defensor, sino porque yo intervine en causas. Las causas de narcotráfico, como todas las causas, tienen ciertos patrones. Mismo viendo las investigaciones que lleva a cabo la Fiscalía, uno ve cómo se conectan los puntos. No tengo que aprender de cero porque ya vi cómo ellos investigan. Tengo claro los puntos y esa información. Se sospecha que puedo entrar a Fiscalía para dar información, pero la balanza es al revés. Estoy dispuesto a volcar mi conocimiento en aras de las investigaciones.

-Hay un título de un perfil publicado por El Observador en 2018 que lo menciona como el “abogado de narcos”. ¿Se consideraba así entonces?

-Soy muy respetuoso de ese título. No era abogado de narcos porque realmente estas personas, si bien habrán generado cierta conmoción porque andaban pateando puertas de las casas y todo, no eran un Marset, no eran un Beto Suárez, no eran algo pesado, realmente. Si vos los conocías, te dabas cuenta que no eran eso. Pero había un punto a favor de ese artículo y era la visión que tenían en ese momento las autoridades y que había líneas de investigación que iban para ese lado.

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