En su ensayo "La república", Platón desarrolla el significado detrás de los sentimientos de ausencia y abundancia: "La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos". El fundador de la Academia, epicentro del pensamiento occidental en el siglo IV a.C., invita a reflexionar sobre cómo sin limitar las tentaciones y deseos, se puede generar la sensación de insatisfacción.
En la Academia abordó temas que cada día cobran más relevancia en la actualidad: la justicia, la política, la educación o la naturaleza del conocimiento. Estas cuestiones las planteaba a través de diálogos entre los personajes de sus libros, lo que hacía de sus ideas un debate constante. Allí demostraba que entender el funcionamiento de las ciudades o las leyes, era igual de necesario que comprender la mente humana y sus necesidades.
El concepto de riqueza en "La república" y el equilibrio interior
La dualidad de ser rico y ser pobre fue uno de los pilares del pensamiento del filósofo griego. Para Aristóteles, Epicuro o Séneca la riqueza era mucho más que los bienes materiales que uno poseía. Era algo que se medía también en cuestiones como la satisfacción personal o el equilibrio interior. En esta línea, nadie era más pobre que aquel que no tenía paz consigo mismo.
Bajo esta premisa, Platón tenía una postura clara sobre el tema: la pobreza nunca se trató de ausencia, sino de su contracara, la abundancia. La abundancia de deseos, la persecución infinita de lo "otro", lo que no se tiene. Ese impulso por siempre "buscar más" es la fuente del inconformismo y el disgusto.
La moderación como antídoto: qué decía Platón sobre las pasiones
En el "Fedro", otro de sus libros más conocidos, Platón señala que el alma humana tiende a inquietarse si no aprende a moderar sus apetitos: “El que no se conoce a sí mismo, es esclavo de sus pasiones”. En la actualidad, con las sociedades de consumo modernas marcadas por la publicidad constante, es cada vez más común la aparición de esa sensación de carencia, que muchas veces no viene de lo que nos falta, sino de lo que creemos necesitar.
Entonces, la riqueza: ¿es algo que solo puede definirse de una manera? ¿La riqueza es objetiva o subjetiva? Para Platón estaba claro que los bienes no garantizan, de ningún modo, la felicidad. En cambio, la moderación y la prudencia es en donde debería estar el foco. “No es la riqueza lo que hace feliz a un hombre, sino la virtud”, defendía en el Gorgias.
Platón en el siglo XXI: la vigencia de la austeridad en la era del consumo
Si trasladamos estas ideas al mundo moderno, su aplicación es inmediata. Muchas personas con alto poder adquisitivo se sienten “pobres”, tanto material como emocionalmente. Y para esto último, la interpretación y respuesta de Platón es evidente: sus deseos crecen más rápido que sus satisfacciones. La única escapatoria de esa sensación está en la búsqueda de un límite interno y una introspección profunda para llegar al bienestar mental y espiritual.
En últimas, lo que Platón buscaba que las personas comprendan es algo similar a las enseñanzas que deja Pirkei Avot en el antiguo testamento: "¿Quién es rico? El que está satisfecho con lo que tiene".
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