El filósofo Diógenes sigue siendo relevante en la actualidad por su aporte al bienestar humano, expresado en una célebre frase que se le atribuye: "Uno debe buscar la virtud por sí mismo, sin ser influenciado por el miedo o la esperanza, o por cualquier influencia externa. Además, en eso consiste la felicidad". Esta cita sirve para tener una comprensión general de la línea de razonamiento de este pensador nacido en lo que hoy es Sinope, Turquía.
Con el estrés y la ansiedad propios de la vida moderna, la filosofía cínica ha ido ganando importancia como una vía para entender razonamientos que ayuden a preservar la serenidad personal. Por eso, las enseñanzas de Diógenes continúan resultando útiles en la actualidad.
Diógenes de Sinope fue un popular exponente del la corriente filosófica cínica. Sus obras insisten en que la felicidad se puede encontrar cuando una persona emprende en la búsqueda de ser la mejor versión de sí misma, explica el sitio Psicología y Mente.
Habiendo vivido la vida adulta sumido en la pobreza extrema, intentó demostrar que las riquezas no forman parte de los más importante para una persona. En cambio, la búsqueda de la felicidad, los sentimientos y las personas queridas sí lo son. Al llegar a Atenas, intentó seguir las enseñanzas de Antístenes, fundador de la escuela de los cínicos, cuya característica era despojarse de los bienes materiales, según National Geographic.
Es por ello que este filósofo del siglo IV a.C. optó por vivir en la calle, fiel al cinismo, vistiéndose con harapos y alimentándose con sobras, renunciando a las comodidades materiales, según OK Diario.
La visión de Diógenes sobre la felicidad
Diógenes era un fiel creyente en que los bienes materiales no tienen por qué hacer felices a las personas, pensamiento que puede resumirse en la siguiente cita que le atribuye Psicología y Mente: "Si realmente nos lo proponemos podemos ser felices con realmente muy poco, una forma de ver la vida la cual a muchos de nosotros puede beneficiarnos".
Su filosofía de la felicidad también pueden quedar evidenciadas por una anécdota célebre de su vida, en la que, según cuenta OK Diario, paseó por Atenas con una lámpara encendida a plena luz del día buscando un "hombre honesto". Con este gesto, Diógenes emitió una crítica a una sociedad que él consideraba poco auténtica, y resaltó lo que él creía realmente importante: la armonía, la razón, la honestidad y vivir de acuerdo con la naturaleza. También consideraba igualmente importantes a la sabiduría y la virtud, la paz interior, la autenticidad y la libertad.
Qué es el síndrome de Diógenes
En la modernidad, uno de los usos más comunes del nombre de este filósofo es el síndrome de Diógenes, como se conoce coloquialmente a un trastorno bajo el que las personas sufren de abandono personal y social, según RTVE. Quienes lo padecen, especialmente adultos mayores, viven en aislamiento y acumulan objetos y basura, pensando que algún día serán útiles.
El síndrome fue bautizado en honor a Diógenes, que vivía con lo que él consideraba que era estrictamente necesario. Sin embargo, los críticos de esta nomenclatura consideran que este síndrome ilustra lo opuesto a la filosofía de Diógenes, quien se centraba en despojarse de bienes materiales y no acumularlos.