Silenciosos herederos de diógenes en la ciudad

Salubridad. Ayer la IMM limpió una finca. Detectan 50 casos y cada vez son más

 20090625 600x363

RENZO ROSSELLO

En el barrio lo conocen por "el loco Freddy". Hasta ayer, con su madre de 90 años, vivían rodeados de basura. El hedor, las moscas, las ratas, lo volvieron una pesadilla para sus vecinos. No es el único caso. Cada vez se descubren más.

El 1680 de Nueva Palmira, casi Justicia, es una vieja casona casi centenaria. En el toldo oxidado todavía se lee "Zapatería". Era el negocio del padre de "Freddy", un hombre que ahora tiene 55 años y vive junto a su madre de 90.

"Yo sabía que iba a llegar este momento", dice con alivio y resignación Fernanda, la hija del hombre que ayer fue internado en el Vilardebó. Su abuela fue internada en el Hospital Maciel, la avanzada edad hacía temer una descompensación.

El operativo de limpieza comenzó a las 8 de la mañana. Tres camiones de la División Limpieza de la IMM, un equipo de la División de Salubridad Pública municipal, efectivos de la comisaría 4ª de Policía, y la Defensoría del Vecino, que registró paso a paso la labor.

Sólo durante la mañana los municipales cargaron 11 camiones con desperdicios. Para completar la limpieza de la vieja propiedad harían falta al menos otros tres viajes similares.

Cuando los funcionarios municipales llamaron a la puerta, Freddy tuvo la reacción esperada. Protestó, quiso expulsarlos, pero la intervención de la Policía logró moderar la situación y conducir al "dueño de casa" al psiquiátrico.

La acumulación de desperdicios de todo tipo comenzaba en el zaguán de la puerta principal. La casona, con la disposición casi clásica de estas antiguas construcciones, tenía su primera habitación y la más grande de la casa a la derecha. Hace años allí tenía su taller el zapatero remendón. Pero ahora, en esa sala, vivían Freddy y doña Elena, su madre. La anciana no se levantaba ya de la cama que ocupaba el centro de la habitación, rodeada de todo tipo de basura. Las bolsas, cajas, restos de comida, ropas, restos de muebles, un pequeño televisor blanco y negro, alrededor de 15 gatos, un revoltijo que cubría prácticamente todo hasta la propia cama de la anciana.

"En verano no podía abrir la ventana, el olor nos tapaba. A veces, cuando andaba muy loco tiraba los orines (que guardaba en botellas) incluso", cuenta doña Irlanda Oliva, una vecina de la propiedad lindera.

"Si usted lo veía en la calle parecía un tipo lo más normal, salvo cuando andaba medio atacado y se ponía medio agresivo", dice por su parte Héctor González, otro de los vecinos de la propiedad lindera.

Ellos y alrededor de una veintena o más de residentes de la cuadra reunieron firmas para denunciar la situación. Las primeras denuncias fueron en 2002. En octubre de 2003 la casona se incendió parcialmente. Desde entonces hasta ayer las denuncias fueron reiteradas.

LOS "DIÓGENES". Fernando Rodríguez, el titular de la Defensoría del Vecino, ha dedicado tiempo y energía de su oficina con este problema. De hecho, el llamado "síndrome de Diógenes" fue con el primer fenómeno que se tropezó cuando empezó a funcionar la oficina en diciembre de 2006.

"El 8 de diciembre llega una señora a la oficina para presentar denuncia contra funcionarios municipales. Ella decía que se habían metido en su casa y le habían quitado todo", recuerda.

El asunto le pareció grave. Comenzó a investigar en el municipio. "Como durante la conversación la señora nos mencionó al pasar a un funcionario de Salubridad, empecé las averiguaciones por esa división", recuerda ahora. Y lo que supo entonces le descubrió una realidad totalmente nueva.

La mujer había sido reiteradamente denunciada por vecinos por acumular basura en su casa. Por fin llegó el ultimátum. El operativo duró cinco días.

"Esta mujer había tenido una relativa buena posición, era una profesora de matemáticas jubilada, cuando empezamos a averiguar de ella nos sorprendimos", cuenta Rodríguez.

Aquellas averiguaciones primarias y el seguimiento del caso le permitieron saber que en los últimos años el municipio había actuado en unas 50 denuncias. Pero la cantidad de casos existentes puede ser mayor, no se sabe cuánto, si se agregan propiedades abandonadas y devenidas basurales.

El examen de los casos abordados en Montevideo inquietó más al defensor. "La forma de actuar era inconveniente, tanto a efectos de la salud como por los costos de estos operativos", señala.

Para fin de año se espera contar con un protocolo que articule a la IMM, el MSP y la Policía en futuras intervenciones. Creen que serán muchas.

La cifra

350.000 pesos es lo que se estima que cuesta al Estado cada una de estas intervenciones. El trabajo lleva entre dos y quince días.

Municipio conformó un equipo especial

El desequilibrio psíquico que se manifiesta de esta manera es conocido como "síndrome de Diógenes". "También se le conoce por trastorno de acumulación, es básicamente un trastorno obsesivo compulsivo que responde o puede verse acompañado de otros cuadros más complejos como las psicosis, o incluso la esquizofrenia", explica Fernando Rodríguez, que además es licenciado en psicología.

La cantidad de casos detectados, se sospecha, es ínfima. Este año la División Salubridad de la IMM resolvió formar una "unidad de respuesta rápida".

"Cada vez es más la gente que se encuentra en esta situación", señaló la directora de división, la doctora Beatriz Mato. Su equipo para estos casos está compuesto de dos inspectores, un desinfectador, un funcionario encargado del registro fílmico de la intervención y un escribano. "Este año, desde que se formó el equipo, hicimos tres intervenciones", dijo Mato.

Cada operación de limpieza involucra a una veintena de funcionarios y varios organismos: MSP, Policía, IMM, y Sociedad Protectora de Animales.

"Tenemos que reconocer el esfuerzo impresionante que hacen los funcionarios municipales en casos como estos", admite por su parte Fernando Rodríguez.

De los tres casos intervenidos, uno de ellos -el de una finca en Sanfuentes y Camino Cibils- es tomado como piloto. Fue a principios de 2009 y aún se procesa. En base a él se diseñará el protocolo.

Qué es el síndrome Diógenes

El "Síndrome de Diógenes" se manifiesta como un desorden del comportamiento, expresado en aislamiento, ruptura de relaciones sociales, negligencia con la higiene personal y ambiental, reclusión domiciliaria, rechazo de ayudas.

Su nombre deriva del filósofo Diógenes de Sínope (actual Turquía), que vivió entre el 413 y 327 antes de Cristo. Pertenecía a la escuela de los "cínicos", nombre derivado de can (perro), una filosofía que abogaba por el despojamiento material. Se cuenta que Diógenes vivía en un tonel y tenía una conducta provocativa. Relatos indican que Alejandro Magno se le acercó una vez y le preguntó: "¿Qué puedo hacer por tí?" A lo que Diógenes respondió: "Correrte, me estás tapando el sol".

Es habitual que quienes padecen el síndrome sean personas que han tenido una posición social buena, incluso formación universitaria. Emocionalmente están ligados a todas sus posesiones, son incapaces de distinguir lo que es basura de lo que no lo es.

Su conducta se encuentra, frecuentemente, ligada a patologías más complejas. Estados disociados de personalidad, esquizofrenia, psicosis, entre otros. Por ello es necesaria la intervención médica y, particularmente, médico psiquiátrica.

Además de la acumulación de desperdicios de todo tipo, es común también la acumulación de animales domésticos (perros, gatos). También es frecuente que guarden sus propios excrementos.

El protocolo de intervención que se viene elaborando incluye los siguientes pasos: recepción de denuncias de vecinos ante los Centros Comunales Zonales, o directamente en la División de Salubridad de la IMM; inspección de constatación por parte del servicio municipal; intimación a limpiar en un plazo no mayor a 15 días; verificación en ese plazo del cumplimiento de la intimación, si no ocurrió una nueva intimación; nueva verificación; multa; solicitud de orden judicial de allanamiento y operativo de limpieza a cargo de la IMM con apoyo de la Policía.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar